Número 27 | Junio de 2014
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Nati Cañada. Retrospectiva, 1960-2014
Museo de Teruel y Sala de Exposiciones del Ayuntamiento de Alcañiz (foto Jorge Escudero, Museo de Teruel)
 
 

 

El pasado 11 de abril, tuvo lugar, en el Museo de Teruel la inauguración de la exposición retrospectiva, 1960-2014, de Nati Cañada. Pintora atípica en su tiempo, esencial, pero, a la vez, única y definitivamente moderna, que posee una técnica depuradísima, en la que la realidad es objeto de análisis minuciosos a través de su particular mirada.

Nacida en Oliete (Teruel), es una de las artistas aragonesas de mayor proyección internacional. De formación humanista, como, muy bien, indica Rafael Ordóñez Fernández en la presentación del catálogo de la exposición, ha tenido en Zaragoza, Valencia y Madrid sus territorios de aprendizaje. En la capital del Ebro, trascurrió su infancia y su juventud, y fue en la mítica academia de su padre, Alejandro Cañada, donde recibió las primeras enseñanzas de taller y donde se inició artísticamente, junto a  otros jóvenes, que, con el tiempo, han pasado a formar parte del panorama artístico aragonés (Juan Gris, Pérez Mezquita, Fernando Sinaga, Pascual Blanco, Jorge Gay, etc.). Completó su formación en las Reales Academias de Bellas Artes de San Carlos en Valencia y San Fernando en Madrid, obteniendo la licenciatura en Bellas Artes. Además, se formó como pianista en el Conservatorio Superior de Música de Zaragoza.

 Ha realizado multitud de exposiciones  por todo el mundo. Ha cultivado todos los géneros, el bodegón, el paisaje y la figura humana. Pero, queremos destacar, sobre todo, su actividad como retratista (que le ha reportado éxito y reconocimiento internacional): primero representó a su familia y, después poco a poco, ha ido pintando a algunas de las personalidades más influyentes del siglo XX, tanto a nivel nacional como internacional. Entre sus retratos, destacan: los de los miembros de la familia real española: “Rey almirante” o “Reina sepia”; el del tenor Plácido Domingo; el del vicepresidente de Aragón, José Ángel Biel; el del obispo de Teruel, don Carlos Escribano; el del compositor aragonés Antón García Abril; el del escritor, y premio Nóbel, Camilo José Cela; el del cantante Julio Iglesias; el del torero El Litri; el de la aristócrata baronesa Thyssen Bornemisza (Tita Cervera); el  realizado al premio Nóbel de literatura, recientemente fallecido, Gabriel García Márquez, que se encuentra en la biblioteca de la casa del escritor, en México; o el retrato del papa Benedicto XVI, que ha sido muy reproducido. Además, hay que destacar también los retratos realizados a famososactores, músicos, modelos, deportistas como: Charlon Gesto, Michael Jackson, Inés Sastre, Ráphael o Carlos Sainz. Como es evidente, la mayoría de estos retratos son propiedad de quienes los encargaron y se encuentran en sus domicilios, por lo que no podemos disfrutar de ellos en las muestras de Teruel y Alcañiz.

El eje fundamental de su pintura ha sido, y sigue siendo, la figura humana y más concretamente el retrato; en cada uno de sus trabajos, es como si regalara al espectador un trozo de su mirada, una mirada profunda y próxima, capaz de captar los detalles íntimos y fundamentales de la personalidad de sus modelos.

Nati Cañada no es pintora de fuertes contrastes, ni de grandes definiciones. Sus amarillos (“Autorretrato en amarillo”), sepias (“Reina sepia”, “Dina de Laurentis”), o los azules (“Rey almirante”) se matizan en gradaciones diversas para formar la figura. No reniega del dibujo para componer y buscar el equilibrio clásico en las proporciones, pero, como ella misma indica, prefiere dibujar con el pincel sobre el lienzo. Además, utiliza otras estrategias más modernas como el encuadre fotográfico descentrado o que la obra continúe más allá de los límites de la propia tabla.

Ha retratado a sus familiares con cariño y elegancia, sobre fondos austeros y neutros que los realzan. Con su pincelada fluida, también ha pintado, como ya he indicado, a  personajes celebres con gran dignidad, cariño y fuerza expresiva, transmitiéndonos, a través de sus recursos pictóricos, la grandeza de estas personalidades.   

En la presente muestra, podemos contemplar más de cincuenta años de su trabajo creativo. La exposición consta de 80 obras (algunas de su colección particular y otras cedidas para la ocasión) divididas en cinco etapas.

La primera, comprendida entre los años 1960 y 1970, denominada de “Formación y deformaciones”. Transcurre principalmente en el estudio de su padre, Alejandro. Es un periodo de investigación y búsqueda, de descubrimientos y abandonos. Como la pintora indica: “un pintor trata de rebelarse contra los cánones establecidos e ir forjando su propio carácter como artista”. Sus modelos serán su propia familia (Dos hermanas), una constante en su obra, y rincones de Zaragoza y de su pueblo natal (Iglesia de Oliete, Corral de Dula). Su pintura esta dominada por masas cromáticas, con matices de color y efectos de luz, próxima, en algunos casos, a la abstracción, como ocurre en: Barcos azules, Mercado de pollos o Niños en rojo. El soporte elegido para sus obras será la tabla, una constante en toda su producción artística.     

Una segunda etapa que trascurre entre los años 1970 y 1980, dedicada a la “Familia”:  “Ya que me casé y tuve a mis hijos, y solo pintaba escenas familiares, madres, hijos y abuelas”. Se produce una evolución en su obra, una liberación de la materia, y evolución hacia formas ligeras y cristalinas, que se convertirán en una de sus señas de identidad. Los fondos desaparecen y la atención se centra en los personajes que viven en una especie de esfumato, en una atmósfera familiar: Pretérito pluscuamperfecto, Mi primera comunión, Mi familia con monja, Autorretrato con familia, Nati con Jose, Familia en Rojo.

El tercer periodo es el comprendido entre el año 1980 y el 1990, denominado “Mística”. El interés de Nati Cañada está en el espíritu de las cosas, en su lado inmaterial. Los personajes de sus cuadros levitan, han perdido su punto de apoyo. Poco a poco, el trazo se vuelve más limpio, la pintura más delicada. Pinta una serie de personajes que parecen espíritus, tienen cabeza y manos pero no tienen pies, la autora nos indica: “soy incapaz de pintar pies, todo flota en el espacio es mi etapa más etérea”.De esta época, son sus obras: Marian espíritu, o Encuentro.Su mirada es casi fotográfica, a propósito, ha desenfocado los bordes y se ha centrado y enfocado, únicamente, el centro de la escena, o la cara del personaje, buscando su esencia, como ocurre en: Mantel con tazón, Cama, o Alacena. Soncomposiciones horizontales donde la perspectiva es clásica, y la disposición de los motivos (los pliegues y arrugas de las telas, los bordados del mantel, el tazón o la almohada) conducen nuestra mirada hacia un punto concreto, centrando nuestra atención y desenfocando las zonas periféricas.     

La cuarta etapa trascurre entre los años 1990 y 2000, llamada “Materia y desmaterialización. La evolución continua en lo que respecta al tratamiento de la luz y de la figura humana que se desmaterializa totalmente, abandonando el cuadro, como ocurre en: Cama, Mantel con tazón, Alacena; dejándonos, únicamente, la huella de su estancia en ese escenario  o en ese lugar.

La quinta y última, la más reciente, comprendida entre los años 2000 y 2014, denominada “Evolución de la materia”. Gracias a un viaje a Londres, descubre las creaciones clásicas de la antigua Grecia; al momento, se enamora de esta cultura; los personajes clásicos y los temas míticos inundan su trabajo, como por ejemplo en “Homenaje a Fidias” o “Diana cazadora”. Su pasión por la escultura antigua es evidente en la minuciosa representación de los pliegues de los vestidos de estas pinturas como si se tratase de esculturas tridimensionales realizadas por el propio Fidias. Es interesante subrayar que en estos lienzos desaparecen las cabezas, al igual que se habían desmaterializado las figuras humanas en la etapa anterior. Y afloran las palomas como una constante en las creaciones: “Palomas” o “Bautismo”. Y vuelven a aparecer, como ocurría en sus primeras obras, las texturas, los raspados y las manchas.

José PRIETO MARTÍN
Miembro de AACA y AECA, Vicedecano de Estudiantes e Infraestructuras de la Facultad de Ciencias Sociales y Humanas de Teruel

Fecha de Entrega: 13/06/2014
Fecha de Admisión: 14/06/2014


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