Número 24 | Septiembre de 2013
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Siempre Japón
Centro de Historias, Zaragoza
 
 

 

Dos acontecimientos de la historia de Japón se conmemoran este otoño en Zaragoza en el municipal Centro de Historias. Por una parte, el recuerdo de la tragedia producida por el gran tsumani y el desastre nuclear de Fukushima hace dos años. La rápida reacción en la solidaridad española quedó reflejado en la concesión del Premio Príncipe de Asturias de la Concordia ese mismo año a los llamados Héroes de Fukushima por su valerosa conducta. El otro acontecimiento está mucho más alejado en el tiempo, unos cuatrocientos años. Se trata de la primera embajada oficial japonesa a España, encabezada por un samurái llamado Hasekura Tsunenaga (1570-1621) por mandato del señor Date Masamune (1567-1636) que gobernaba la región de Senda. Si bien esta embajada fue un total fracaso en sus objetivos, hoy es vista como una oportunidad para relanzar las relaciones hispano-japonesas en un año dual España-Japón que en el plano expositivo está ocupando un destacado lugar en la agenda cultural del país. Precisamente una de estas exposiciones, celebrada este verano en el Centro Cultural Conde Duque de Madrid con el título Sin perder contra la lluvia es el origen de la muestra que puede verse en el Centro de Historias, gracias a gran cantidad de apoyos institucionales, patrocinadores japoneses, la colaboración de la Universidad de Zaragoza y la coordinación de la Asociación Cultural Aragón-Japón, presidida por la activa pintora Kumiko Fujimura que en esta ocasión ha estado asistida por Luisa Gutiérrez Macho. Aunque gran parte de los materiales expuestos proceden de la exposición vista en Madrid, hay numerosas piezas artísticas que solamente aparecen en nuestra exposición y que acentúan la relación de la ciudad de  Zaragoza con el arte japonés y su coleccionismo.

La exposición es, en realidad, la yuxtaposición de tres espacios articulados con el leitmotif de "la fuerza y la belleza de la naturaleza japonesa". La primera sala insiste en la fuerza destructiva del tsunami y presenta el trabajo del fotógrafo Kazuma Obara, quien ha retratado con intensidad los rostros de aquellos trabajadores de la central nuclear que un día fueron empujados por su conciencia a actuar de forma heroica. El limpio y agradable montaje de esta sala tiene como complemento unas grullas de origami que vuelan por la sala como muestra de solidaridad que han realizado desde el Grupo Zaragozano de Papiroflexia.

Una segunda sala está dedicada a la belleza de la naturaleza japonesa, que aunque destructiva como un volcán, también puede ser un símbolo nacional. Este es el caso del monte Fuji, que acaba de ser declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Esta parte de la exposición presenta carteles de gran tamaño con fotografías del monte Fuji desde todas las localidades que lo rodean y en todas las épocas del año. Todo este material gráfico se acompaña de pinturas, libros ilustrados y lacas del periodo Edo (1615-1868), época de gran florecimiento artístico en Japón y en el cual este famoso volcán se convirtió en un tema de éxito en el paisaje y como motivo ornamental. La participación del Museo de Zaragoza y la Fundación Torralba-Fortún, así como alguna pieza de coleccionistas particulares, ha permitido enriquecer esta visión panorámica sobre el monte Fuji recordando al espectador la profundidad histórica de su influencia artística.

El arte ocupa por completo la última de las salas de la exposición Siempre Japón. En ella se exponen artes tradicionales japonesas de artistas actuales que tienen en la naturaleza su principal fuente de inspiración, bien sean paisajes, flores, árboles, animales o un simple insectos. Poemas breves del tipo haiku ambientados en diversas estaciones del año acompañan un recorrido ameno, variado y de gran virtuosismo técnico. En la sección de pintura hay obras de dos artistas. El primero de ellos es el maestro Kosei Takenaka el cual tiene una dilatada trayectoria internacional. La otra artista es Kumiko Fujimura, pintora afincada en Zaragoza desde hace mucho tiempo y que combina la pintura de creación con la práctica y docencia de la pintura tradicional nipona. En ambos casos,  aunque estos artistas recurren en ocasiones a breves notas de color, fundamentalmente trabajan con la técnica de sumi-e,  esto es, pintura a la tinta monocroma. El broche de oro de la exposición está en las vitrinas del afamado ceramista de Kioto Tanzan Kogote, el cual ha seleccionado una representativa muestra de su trabajo en porcelana. Muchas de sus piezas están orientadas a la práctica de la ceremonia del té. El delicado dibujo, la elegancia de las composiciones y la gran calidad técnica de su porcelana son las características que definen el arte de Tanzan Kogote, quien estuvo en Zaragoza para presentar la exposición.

David ALMAZÁN TOMÁS
Miembro de AACA y AECA, profesor del Depto. de Hª del Arte, Univ. de Zaragoza

Fecha de Entrega: 30/09/2013
Fecha de Admisión: 30/09/2013


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