Número 22 | Marzo de 2013
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Un nuevo libro de Víctor del Río
La querella oculta, Jeff Wall y la crítica de la neovanguardia, Santander: El Desvelo Ediciones. 2012

La Neovanguardia supone uno de los momentos quizás más interesantes durante el pasado siglo XX desde el punto de la teoría del arte. Este viraje, que tuvo lugar en torno a los años sesenta y setenta supone el  punto de apoyo  sobre el que pivotan los  planteamientos y reflexiones  teórico-artísticas  que conformaron  los paradigmas  artísticos de los últimos decenios  hasta hoy.  De esta forma, autores como Guy Debord, Peter Bürguer o Baudrillard pusieron las bases  de una nueva forma de entender el arte  que tenía lugar en el último tercio del pasado siglo XX, siglo que había  albergado el nacimiento de las vanguardias y el horror de dos guerras mundiales.  

A pesar de su cercanía en el tiempo, poseemos una cierta distancia desde la cual poder analizar y  reflexionar desde un modo  más científico  y objetivo cuales fueron los principales  aspectos  que comprenden la neovanguardia.  Y  será en esta empresa en la que Victor del Río tome como compañero de viaje  a Jeff Wall, fotógrafo  y teórico  a través del cual recorrerá y analizará   los aspectos preeminenetes de su obra,  desde  las  primeras prácticas conceptuales  hasta la conformación de un  lenguaje propio y diferenciable,  condicionado por el devenir histórico-artístico que supuso la Neovanguardia.  

Víctor del Río posee un amplio bagaje en teoría del arte y fotografía. Así lo atestiguan publicaciones como  Fotografía objeto. La superación de la estética del documento (2008) o Factografía. Vanguardia y comunicación de masas (2010)  que junto a  sus numerosos  artículos suponen un sólido soporte desde el cual llevar a cabo el presente ensayo.

El presente  libro está compuesto por  un ensayo inicial y tres entrevistas  del autor con Jeff Wall a lo largo de las cuales irá  abordando  distintas facetas a  sobre la percepción de su obra y el contexto  artístico y teórico en el que desarrolló su obra.

Victor del Río comienza su recorrido en los inicios de Wall, más eminentemente conceptuales. Su estancia en Londres constituyó  una pieza clave en su  formación,  compuesta  por estudios, lecturas filosóficas y  el contacto con lo experimental a través del  nuevo cine alemán y francés. Este contacto  insufló  sus ansias por  hacer cine,  lo que  conllevó su  capacidad  de crear escenas, imágenes, que al  final no  tomaron forma en el cine, pero que fueron decisivas en  la creación de imágenes  que posteriormente captará con la fotografía. Como vemos,  Jeff Wall   presenta  el concepto de simulacro  de Baudrillard, en el que la fotografía  está conformada por  protagonistas-actores que se prestan para  reconstruir  algo ya visto o anteriormente concebido en la mente de Wall, reelaborado y perfeccionado. Esta imagen por tanto  no es  tanto como el autor lo ha visto  sino como piensa que mejor se podría ver.  Esta elaboración de la imagen no impide que trabaje con la imagen directa, especialmente en el caso de paisajes y escenas urbanas, cuyo protagonismo serán los avatares  propios del medio fotográfico como la luz del día o  la caprichosa naturaleza. También es interesante  la tensión  que produce la incursión  del montaje digital  en la configuración de la obra y en la obtención de la composición general.

Jeff Wall  poseía desde sus inicios, una sólida  formación en Historia del Arte y en teoría del arte. Todo este aprendizaje no fue indeleble en su producción sino que es clave a la hora de analizar su obra ya que  este amplio acervo de imágenes está presente de forma latente en  sus fotografías.  

Las imágenes de Wall  se alejan de su consumo inmediato, de su fagocitación instantánea. Requieren un análisis, detenerse y  lograr cierta tensión visual, obligando a ejercer una lectura, convirtiendo al espectador en lector. Se aleja por tanto del consumo de imágenes exacerbado que se ha producido desde la   posmodernidad y alejado de la publicidad y el consumo de masas.

La relación entre obra y espectador es otro de los puntos hacía el que Victor del Río  centra su atención durante la entrevista.  Tema de  gran interés pero que,  sin embargo, no deja de plantear numerosas dudas y problemáticas. Dicha relación sufre de numerosas transformaciones  tanto en cuanto está sujeta a los cambios que se producen en la propia fotografía de Jeff Wall.

Por ello, no nos sorprende  la relación que existe entre la obra de Jeff Wall y la literatura.  Wall  toma fragmentos de  autores  alejados de la primera plana como Ellison (autor de referencia  en la literatura negra norteamericana)  y Mishima o  Breton.  En este punto, podemos diferir  con Víctor del Río con respecto al  conocimiento de estas obras por el público. Si bien es cierto que no han sido grandes best seller, han constituido obras presentes en el panorama cultural de  los años sesenta y setenta.

Uno de los  interrogantes   que sirve como punto de reflexión  será  la necesidad  o no de una temática  en la imagen. Wall manifiesta que poco a poco se  ha ido alejando  de este imperativo que supone la temática  y ha avanzado hacia la desaparición del tema.  El resultado es una búsqueda intrigante de la belleza, que  lleva a la imagen a un reto,  a un paso más allá  que consiste en  apelar a su capacidad comunicadora.  Wall deja entrever como el  arte está en esta  dirección. Por ello, no deja de ser curioso  esta vuelta o retorno a la idea de la  belleza como valor del contenido del cuadro  en  detrimento del tema (social o cultural) del mismo. Estamos por tanto ante una batalla teórica, con numerosas complejidades y  en el que la obra basará  su existencia en una oscilación entre ambos bandos,  con numerosas referencias entre ellos.

A lo largo del libro, Wall también hace referencia a lo monocromo como  fin del progreso occidental y  el inicio  de una nueva era del arte y la cultura, insistiendo en entender lo monócromo como  bello. Esta concepción, en la que para Wall la belleza radica en lo monócromo,  nos permite  pensar sobre  los distintos planteamientos de artistas que también siguieron esta senda tales como Yves Klein o Malevich.

De hecho, este interés por la vuelta al arte autónomo como modo de formar una imagen del mundo y especialmente del individuo radica en la  relectura del libro de Thierry de Duve, Kant after Duchamp, cuya introspección le permitió reflexionar desde otras perspectivas minimalistas y conceptuales. No podemos olvidar que, desde el inicio de las vanguardias, uno de los principales interrogantes  dentro de la teoría artística ha sido la autonomía del arte, siendo una de las más  lúcidas aportaciones la de Peter Bürguer, sobre la cual  debaten ampliamente ambos interlocutores en los planteamientos que concluyen el libro. 

Pero quizás,  una de las principales cuestiones que aborda el presente libro sea la discrepancia entre dos modos de entender la posmodernidad. Jeff Wall ejemplifica  ese tránsito entre las cuestiones presentes en el contexto de los años sesenta  hacia la idea de una posfotografia. Frente a este planteamiento, teóricos como Thomas Crow,  consideran que Wall ha sido capaz  de trascender los círculos autorreferenciales de la neovanguardia para  reinsertarse en una relación crítica con la tradición artística moderna.  Este apoyo teórico contrastará con la curiosa reacción de Rosalind Krauss.  La que es una de las figuras más relevante de la Revista October se opone de forma visceral a la forma de entender la obra de Jeff Wall y a que ese  trasgredir sea considerado como  referente de la neovanguardia. En sentido contrario se manifiesta  un autor clave como es el  anteriormente mencionado Peter Bürguer, quien considera  que la obra de Wall  aúna  esa unión entre arte y praxis vital que ha  de adecuarse al nuevo contexto y  las situaciones sociales posterior a la Segunda Guerra Mundial, sirviéndose de los Mass Medias como los  medios  propios de ese contexto en el que se producen y con los cuales se puede llegar a esta comunión entre arte y praxis vital defendida por Bürguer.

En definitiva, Víctor del Río nos presenta a través de un libro  escueto (no llega a las cien páginas) pero conciso, las principales cuestiones  que han supuesto la conformación de la neovanguardia y la consideración de la obra de Jeff Wall dentro de este interesante  pero no menos complejo  momento en la Historia del Arte del pasado siglo XX.  

Mª del Carmen DÍAZ RUIZ
Doctoranda en Historia del Arte por la Universidad de Málaga

Fecha de Entrega: 07/03/2013
Fecha de Admisión: 10/03/2013


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