Número 21 | Diciembre de 2012
Paseo María Agustín nº 20 Zaragoza - 50004     Tfno.: 976 28 06 60      jpl@unizar.es Normas/plazos para la propuesta de artículos
(call for papers)
imprimir
 
Arte sin barreras II
Biblioteca de Utrillas (Teruel)
 
 

Han pasado seis años desde la implantación del primer curso de la titulación de Bellas Artes en el campus de Teruel, y sus efectos continúan traduciéndose en interesantes propuestas expositivas, impulsadas sobre todo por sus alumnos y alumnas. Concentrada en un principio en la capital turolense, la actividad de estos jóvenes artistas ha ido expandiéndose a otras localidades de la provincia, nutriendo su agenda cultural con nuevas y sugestivas ofertas. Es el caso de la exposición “Arte sin barreras II” que pudo disfrutarse en la localidad minera de Utrillas entre el 19 y el 23 de diciembre, segunda edición de esta convocatoria, nacida con vocación de convertirse en una cita fija anual.

Auspiciada por la asociación Minas Rock y comisariada por Natalia Aznar Sánchez y Nerea Izquierdo González, la muestra reunió a un ecléctico grupo formado en su mayoría por estudiantes del último curso de Bellas Artes, con la incorporación de artistas de la comarca. Doce creadores con predominio femenino (once a uno) con distintos registros, técnicas y propuestas estéticas.

Minerva Rodríguez (Zaragoza, 1991) presenta una obra compuesta por un audiovisual, dos cajas de música y tres fotografías. Una sugerente imbricación de disciplinas que nos habla de nuestra relación con la naturaleza desde un planteamiento intimista. El registro del sonido de nuestros pisadas en un caminar distraído, sin prisas ni rumbo determinado, es la base de la obra de Minerva, que da voz a la voz de la naturaleza, habitualmente silenciada, como una manera de escucharnos a nosotros mismos como parte de ella. El resultado formal es tan atractivo como el argumento que le da aliento, en especial la confrontación entre sus “cajas de música” y las fotografías.

El paso del tiempo, y nuestra obsesión por gestionarlo, está en el trasfondo de la trama que Cristina Santolalla (Calahorra, 1990) desarrolla en su obra. Una videoinstalación de una sorprendente calidad técnica, resuelta con una cuidada selección de imágenes en blanco y negro que nos atrapa desde el primer momento. Destaca en ella la profesionalidad con la que ha resuelto la iluminación, utilizando el dramatismo de los fuertes contrastes del claro-oscuro como base de su discurso narrativo. Una reflexión sobre lo inaprensible del tiempo, con ciertos ingredientes cinematográficos integrados acertadamente, que nos invita a revisar el orden de nuestras prioridades y la atención que dedicamos a cada una de ellas.

La música es para Miriam Ezquerro (Logroño, 1991) tan importante como las artes plásticas. En concreto el heavy metal, con toda su iconografía y connotaciones de transgresión y rebeldía.  Es ése el ritmo que late en las composiciones de esta joven riojana, que presenta fotografías y grabados inspirados en la estética heavy, y en concreto en la figura de Angus Young, el líder de AC/DC, la mítica banda británica de rock. La disposición de las obras genera un curioso conjunto, en el que se contrapone el contundente sonido del rock más cañero de los 70 con el sosiego de la imagen de un mar en calma.

Dunea es el nombre artístico de Dulcinea Bello Navarro (Zaragoza, 1971 - 2004), que vivió buena parte de su vida en la comarca minera que acoge la muestra. Autodidacta y atraída por las artes plásticas desde niña, la factura de los óleos de Dunea nos revela una fuerte personalidad y un rico mundo interior, reflejado en personajes y escenografías de inquietante misterio, cercanos al surrealismo y a las imágenes oníricas que inspiraron a muchos de los artistas de esta corriente. La integración en la muestra de esta artista, tempranamente fallecida, es una oportunidad para acercarnos a su obra, que puede contemplarse en su totalidad en Cuevas de Almudén,  localidad en la que residió hasta su fallecimiento.

Las fotografías de Alejandra Ara (Zaragoza, 1991) recrean imágenes de nuestro entorno más cotidiano transformado por el tamiz del absurdo. Son obras cargadas de ironía y humor inteligente que nos invitan a redescubrir los objetos que nos rodean, su forma, su función, y la manera en la que nos relacionamos con ellos. En la línea de los grandes fotógrafos como Man Ray o Chema Madoz, Alejandra explora las posibilidades estéticas y poéticas del universo objetual que da soporte a nuestras rutinas, para extraer esa parte oculta que sólo los avezados observadores son capaces de descubrir y transformar en nuevas lecturas de atractivas y desconcertantes narrativas.

Nerea Izquierdo (Zaragoza, 1988) presenta un trabajo en el que conviven creación y experimentación, al hilo de sus prácticas en un psiquiátrico de Teruel. Nerea indaga en el metalenguaje de las imágenes de personas con discapacidad, intentando desentrañar el componente de la expresión gráfica que habla de ellas más allá de lo que de ellas sabemos. Esas representaciones limpias, directas, todavía sin contaminar, constituyen el material con el que Nerea completa su trabajo, realizando un retrato de cada uno de los autores de las obras, presentándolas emparejadas, como un ejercicio de traducción psicográfica.

Isabel Haro, pintora autodidacta natural de Utrillas, rinde en las obras que presenta en esta muestra un homenaje a tres de los grandes pintores por los que siente admiración e inspiran sus obras: Velázquez, Van Gogh y Dalí. A través de una original y atrevida composición, Isabel recrea en cada uno de sus óleos algunas de las obras más célebres de estos tres artistas, integrando, a modo de resumen gráfico, una selección de imágenes de las obras más representativas de estos tres maestros de la pintura.

Durante siglos, el arte ha servido para decorar los espacios del poder. Reyes, obispos, militares o presidentes decidían qué se representaba, dónde y quién lo hacía. Liberado de esta servidumbre, con la irrupción de las vanguardias, el arte comenzó a disfrutar de la independencia que le permitió avanzar y que, lamentablemente, a veces, se ve truncada cuando lo representado incomoda al poder y a sus instituciones. Marina Cisneros (Zaragoza, 1990) fue protagonista involuntaria de este antagonismo, cuando una obra suya expuesta recientemente en una sala de Teruel, fue censurada y retirada por su responsable. No hay nada más subversivo que llamar a las cosas por su nombre. Marina vuelve a presentarla en esta muestra. En ella recoge la situación económica que nos acompaña diariamente, condicionando nuestra existencia, y la traduce en clave estética en una instalación en la que pone de manifiesto su dominio de las claves narrativas de esta disciplina. En su obra “El régimen de España” establece un irónico paralelismo entre gastronomía y política, trasladando la situación del país a la carta de un restaurante, con una puesta en escena sobria, elegante y atractiva. Y eficaz, desde luego muy eficaz, a la vista del interés que su trabajo despierta.

La obra de Beatriz Soriano (Teruel, 1986) es un loable empeño por mantener vivos el recuerdo y la memoria de nuestro pasado más reciente. Una atención que parece no interesar tanto a la arqueología, más preocupada por encontrar huesos de dinosaurios que los de los hombres y mujeres que perdieron la vida en nuestra última contienda. Beatriz despliega una suerte de “arqueología de la memoria” a través de su cámara fotográfica.  Con ella nos da a conocer algunos de los escenarios de la desolación en Teruel. Aquellos que van perdiendo su pulso por la despoblación, fruto del abandono de los pueblos o del cese de la actividad industrial en el medio rural. Fotografías de distintos enclaves en color se enfrentan a otras en blanco y negro, subrayando esa banalización silenciosa del territorio turolense.

Es difícil disimular que se es artista. Es el caso de Elisa Gómez Calvo (Aliaga, 1986): esa percepción está presente en cualquiera de sus apuntes, bocetos, dibujos o divertimentos gráficos, aunque mientras los está haciendo esté pensando en otra cosa. Elisa siente, respira y suda arte. No puede evitarlo. En la factura de cualquiera de sus obras, por modesta que sea su intención, es fácil identificar la presencia de los elementos propios del lenguaje plástico, desplegados con el acierto y la naturalidad de quien desarrolla justo la actividad para la que está llamado. Sus composiciones gráfico-plásticas encuentran su correlato en sus producciones de video, inquietantes a veces, delirantes otras, que destilan la misma densidad que su pintura. Las obras con las que participa en esta exposición, dejan patente el oficio y la calidad de su inagotable repertorio iconográfico.

¿Cuántos dibujos caben en una mina de grafito? Sería difícil precisarlo, pero a tenor de lo que es capaz de hacer con un lápiz Carmen Escario, bastantes. El atractivo de sus dibujos reside en su despreocupación por la reproducción fiel y fotográfica de los personajes que representa. No es lo importante. Lo primero que nos llama la atención de su obra es precisamente la evanescencia de sus figuras y la primacía de la técnica del dibujo sobre cualquier otra consideración. Hombres, mujeres y niños pasan de objeto fotográfico a sujeto artístico, envueltos por un halo de misterio, mitad desazón, mitad belleza, reforzado por el dominio del recurso del claro oscuro y las texturas gráficas, así como la acertada combinación de línea y mancha, lápiz y carboncillo, realidad y poesía.

Las obras de Francisco Sanz (Zaragoza, 1984) traducen al lenguaje escultórico sus preocupaciones y reflexiones críticas. La religión o la relación del hombre con la naturaleza son algunas de ellas. El acabado formal de sus obras deja patente el dominio sobre las distintas técnicas y materiales que emplea, ya sea la forja del metal, o la talla del alabastro o la madera. Un aspecto importante en su obra, que le permite combinar adecuadamente distintos materiales para conseguir el objetivo perseguido. Un resultado que nos habla de la vigencia de lo escultórico, frente a la proliferación de la imagen virtual, que tiene en artistas como Francisco una continuidad asegurada.

Se cierra la muestra con la obra deLucía Cubel (Zaragoza, 1991), que anda inmersa últimamente en el estudio del paisaje, fruto de su vocación viajera. Pertrechada con su caja de acuarelas y su libreta Moleskine, a la vieja usanza de los artistas románticos, Lucía indaga en la capacidad evocadora del viaje como fuente de conocimiento, tanto de los paisajes naturales que descubre en sus desplazamientos, como su propio paisaje interior. La fluidez de la acuarela le permite tomar apuntes rápidos y resolver con inmediatez las composiciones que captan su atención, con atractivos resultados finales que nos remiten a la tradición acuarelista oriental que vincula lo natural y lo espiritual en un mismo plano de percepción.

Es, en definitiva, “Arte sin barreras II”, una muestra colectiva de muy variados registros y propuestas que da cauce a la energía expositiva de estos jóvenes artistas de la que nos beneficiamos todos: ellos por exponer y nosotros por disfrutar de lo que exponen.

 

ARTE SIN BARRERAS II

Biblioteca de Utrillas

Del 19 al 23 de diciembre de 2012

Diego ARRIBAS
Escultor. Profesor del Grado en Bellas Artes de la Universidad de Zaragoza. Miembro de AACA y AECA

Fecha de Entrega: 31/12/2012
Fecha de Admisión: 31/12/2012


<< volver imprimir