Número 20 | Septiembre de 2012
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Obras recientes de Luis Feito
Museo Salvador Victoria, en Rubielos de Mora
 
 

 

Es muy meritoria la labor que está realizando el Museo Salvador Victoria en Rubielos de Mora, y hay que felicitar a sus responsables por las excelentes exposiciones que vienen programando, a menudo dedicadas a artistas que fueron contemporáneos del pintor epónimo. De este modo, su legado museístico aparece complementado y apropiadamente acompañado de obras que responden a un mismo contexto cultural. Salvador Victoria fue uno de los grandes protagonistas de la generación que en los años cincuenta encumbró la abstracción española, y lo mismo puede decirse de Luis Feito, miembro fundador del grupo El Paso. Hay también evidentes diferencias entre ambos, pues a Victoria se le identifica sobre todo por las formas geométricas que presiden sus composiciones, a base de círculos y vértices cuidadosamente dispuestos en suaves colores, mientras que Feito es un apasionado representante de la pintura informalista, de brochazos sueltos y cromatismos estridentes. Así son los cuadros que protagonizan esta exposición, de intensos rojos sobre negros y blancos. Son acrílicos que muestran cómo su obra reciente sigue fiel a la trayectoria histórica de este veterano artista; aunque los resultados son muy distintos en función del soporte utilizado. Los grandes lienzos revelan en su densidad matérica un pathos intenso y barroco, mientras que las pinturas más pequeñas sobre papel presentan una economía de trazos que les confiere una poética intimista, un tanto zen. Particularmente una de las de menor tamaño, expuesta en lugar preferente, nada más entrar a la izquierda, que ocupa también lugar de honor en el catálogo de mano, ilustrando un texto de Alfonso de la Torre: son apenas tres o cuatro líneas que se tocan sin cruzarse, y uno los imagina perfectamente como salidas de la caña o pincel caligráfico de un oriental. En cuanto a los grandes lienzos, son cada uno en sí mismo una obra de hermosa expresividad, pero el conjunto resulta demasiado reiterativo, pues hasta el buen oficio y la mano hábil fatigan cuando el trabajo insiste en un recetario conocido. Todo artista tiene derecho a explotar un estilo propio reconocible, pero ello confiere a las exposiciones monográficas una unidad de conjunto que tiene características positivas pero también desventajas: el rojo chillón que aquí inunda todos los muros de la sala de exposiciones impele a salir pronto de allí, al refugio del tímido encanto lírico que destilan los cuadros de Salvador Victoria. Su museo es un oasis de ensueños artísticos, que este verano ha dado cobijo a una pintura desgarradora y vital. Ambas se complementan y conjugan tan bien que quizá podrían haberse expuesto algunos de estos cuadros recientes de Feito intercalados con los del anfitrión, en las salas de la colección permanente. También conjuga bien el rojo intenso de esta exposición con muchos detalles cromáticos de Rubielos, una hermosa población muy animada en el estío, que uno descubre con nuevos ojos al salir de esta muestra monográfica.

Jesús Pedro LORENTE
Director de AACADigital

Fecha de Entrega: 27/07/2012
Fecha de Admisión: 30/07/2012


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