Número 17 | Diciembre de 2011
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Esculturas de José Miguel Abril
Galería Carolina Rojo, Zaragoza
 
 

Al escultor y pintor José Miguel Abril, Alcañiz, 1974, con exposición en la galería Carolina Rojo, 1 de diciembre del 2011 al 10 de enero del 2012, se le puede considerar entre nuestros más sólidos escultores por la unión de los temas y la muy depurada técnica al servicio de materiales como bronce, alabastro, piedra negra de Calatorao y cerámica. La exposición se titula Origen, como clara alusión al hombre, y está comisariada por Carola Santabárbara. Todas las esculturas, salvo Máscara, de 2009, son de 2011.

El conjunto de lo exhibido comienza con el alabastro Origen, basado en una expresiva cabeza de animal, quizá un león, con marcada supresión de elementos formales para mostrar su impecable tono expresionista. León que puede considerarse como símbolo de la ancestral condición humana. Símbolo mantenido en la serie Parásitos, que consta de cuatro bronces basados en un agresivo animal expresionista, cuyas cabezas, salvo error, tienen un perfil con lejano aire humanoide.

A partir de aquí tenemos un conjunto de esculturas que muestran una especie de itinerario con el hombre como gran protagonista. The red door (Puerta roja), cuyo fuerte color rojo queda reflejado en el título, es un tríptico de madera, resina de poliéster y esmalte sintético, que tiene ocho rostros entre los lados izquierdo y derecho y dos en el cuerpo central. Estamos ante un rostro infantil con cambiantes gestos aunque siempre gritando para simbolizar el llanto cuando se nace. Rostro que se repite en Niño, de madera, tela, resina y acrílico.

Las cabezas Memory y Dark divinity (Divinidad sombría) reflejan con su excepcional enfoque el marcado misterio al servicio del justo y preciso rasgo dramático, lo cual se consigue mediante la exacta eliminación de formas que potencian el significado. La espectacular quietud, incluso solemne, aromatizada por el sufrimiento con futuro sin conocer, pues no olvidemos que respiran la incertidumbre como dirección irreversible.

Las esculturas Máscara, de 2009, Cráneo, de 2011 y Mistery, de 2011, representan el mismo espíritu expresionista gracias a la ya citada supresión de formas, que son clave para obtener una impecable síntesis mediante el constante ámbito del hueco y lo formal que emerge para crear una especie de movimiento capaz de alterar el ámbito inmóvil. Todo impecable al servicio del arte.

Queda Mendiga, de 2011, la escultura de mayor tamaño sobre pedestal y con la misma categoría que las anteriores. Todo en alabastro. Estamos ante una suplicante mendiga arrodillada que en su aspecto formal resume lo afirmado. Ni digamos cómo su condición amplifica la miseria humana. Carola Santabárbara señala, con precisión, que la mendiga mira desde abajo, dentro de su grandeza, arrodillada, miserable y a la vez extremadamente impactante.

Exposición, vista en conjunto, que reafirma la entidad de José Miguel Abril, tan entregado hacia una obra auténtica sin concesiones al público, para mostrar el itinerario de la vida desde un ángulo que derrocha energía y belleza, como si los matices negativos en apariencia saltaran para ofrecer lo que dejamos en un rincón de nuestro íntimo pensamiento.

Manuel PÉREZ-LIZANO FORNS
Presidente de AACA

Fecha de Entrega: 27/12/2011
Fecha de Admisión: 27/12/2011


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