Número 16 | Septiembre de 2011
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Necrológica de María Cristina Gil Imaz (1957-2011)
 
 

 

Inmensa. Así era su presencia, y por eso llenaba cada espacio que conquistaba. Y así percibían a María Cristina Gil Imaz aquellos que la conocían, pero el pasado verano, un nueve de julio, se apagó esa presencia física de su personalidad arrolladora, segura, incansable e hiperactiva por autodefinición.

Esta mujer, navarra de nacimiento (Tudela, 1957), desarrollaría su polifacética labor profesional en dos parcelas, separadas pero necesariamente complementarias, como son la teoría y la práctica. Si nos referimos a la primera habría que decir que, tras titularse en Diseño en la Universidad Laboral de Zaragoza lo haría en Filosofía y Letras, especializándose en Arte y, en concreto, en el arte del grabado aragonés del siglo XX, al que dedicó los esfuerzos de su tesina de licenciatura.[1] De esta manera comenzaría también con esa segunda faceta a la que nos referíamos, la práctica, ya que a través de sus investigaciones entró en contacto con el trabajo en un taller de grabado, con las gubias, cuchillas y puntas, bruñidores, ácidos y resinas, con la atmósfera que generan las tintas y los disolventes y con el sonido del tórculo y del papel. Desde ese momento resulta, casi imposible, desligar esas dos vertientes de su trayectoria vital. En este sentido cabría recordar que llegó a impartir diversos cursos teórico-prácticos sobre grabado, diseño y medios audiovisuales en los ciclos de Panticosa Cultural de 1990 y 1991, o en el propio Museo Pablo Gargallo, por mencionar algunos foros.

María Cristina Gil Imaz siguió investigando sobre grabado, catalogando la obra de algunos de los artistas que mejor representan a este arte en Aragón, y gracias a ello le debemos diversas publicaciones sobre el trabajo de Manuel Lahoz, Natalio Bayo, Mariano Rubio, Borja de Pedro, Maite Ubide o Alejandro Cañada. Trabajó también por y para la dinamización artística y cultural de Zaragoza al frente del Museo Pablo Gargallo desde 1990. Y, además de todo ello, desarrolló una interesante carrera como artista y, de ella, nos quedan hoy también sus dibujos, sus grabados, sus diseños de catálogos, carteles, logotipos y portadas de libros y sus joyas, ya que en los últimos años el diseño de joyería estaba ocupando gran parte de su capacidad creativa.

Su vida y su carrera fueron, según ella misma, una búsqueda incansable de la belleza, de la que se rodeaba y a la que perseguía con admiración y entusiasmo. La creación para esta artista no fue jamás un acto de frustración, sino todo lo contrario, en la creación encontraba paz y sosiego, era su refugio. Los temas que trató en su trabajo estuvieron siempre relacionados con la naturaleza, la trascendencia y la intimidad. Jamás quiso embarcarse en proyectos que se agotaran en sí misma, sino que buscó que su trabajo, en todas sus facetas, fuera capaz de interesar de verdad a los demás, digno de ser divulgado y de permanecer. De esta manera, al revisar su trayectoria expositiva encontramos referencias a varias muestras celebradas en torno a los mejores centros dedicados a la divulgación del grabado en Aragón como el Taller de Maite Ubide, la localidad de Fuendetodos o el Gobierno de Aragón.[2] Igualmente su trabajo sería seleccionado para ser expuesto junto a los galardonados en algunas exposiciones celebradas con motivo de la concesión de importantes premios a la obra gráfica como los Premios Nacionales de Grabado de 1995, el Premio Máximo Ramos (en 1986, 1989 y en 1993) y la II Bienal Julio Prieto Nespereira (1992). La carrera artística, en lo que al grabado se refiere, de María Cristina Gil Imaz fue, por tanto, larga y fecunda. En sus estampas se distingue su mano y su espíritu. Para ella la investigación era fundamental, fruto de la inquietud innata. Nunca consideró el grabado un proceso alquímico, mágico o en manos del azar, sino que lo creyó un arte fruto del trabajo y de la búsqueda expresiva. Por ello experimentó con las técnicas y las formas, los temas y, sobre todo, con el color, un color que hoy podemos considerar definitorio de su obra, incluso cuando está ausente en alguna de sus estampas y colecciones. Si resumimos su trabajo como grabadora podemos decir que se acercó a este arte de manos de Maite Ubide, y así lo demuestran algunas de sus primeras realizaciones como los paisajes iniciales o algunos Bichos de mediados de la década de los ochenta en los que sin duda se transparenta la influencia de la maestra, de la que también aprendería las técnicas de linograbado; después siguió formándose en las diferentes técnicas en la ciudad de Barcelona. Más tarde, con Natalio Bayo aprendió la importancia de dar significado a las colecciones centrando el trabajo en torno a un tema, y para María Cristina Gil Imaz el ser humano y la naturaleza serían las fuentes de inspiración. Con Mariano Rubio descubrió las posibilidades plásticas del carborundo, que pondría en práctica con maestría en colecciones como Del Apocalipsis, de 1992 o en los Nenúfares, de 2006.  Junto a Katia Acín profundizó en los misterios del linóleo y con Pilar Catalán disfrutó con las técnicas digitales, como lo demuestran las Ciudades Imaginarias de 1999. Sus estampas se encuentran entre colecciones como las del Ayuntamiento de Zaragoza, la Biblioteca Nacional, el Museo de Bellas Artes de Santander o el Museo del Grabado Español Contemporáneo de Marbella.

En definitiva, el ser humano y la naturaleza centraron la vida y el trabajo de María Cristina Gil Imaz, al igual que la búsqueda de lo trascendente y la defensa de un vitalismo puro y entregado a los demás, porque como ella misma repetía “la generosidad mueve el mundo”. Queden en nuestra memoria, además de su obra artística, de sus diseños, de las exposiciones, las publicaciones y la actividad profesional, su espíritu creador y esa búsqueda de una vida repleta de belleza para compartir. Hasta siempre.



[1]Mª Cristina GIL IMAZ, El grabado Zaragozano actual y el significado de Maite Ubide, Zaragoza, D.P.Z., Institución Fernando el Católico, 1987.

[2]Un detallado recorrido cronológico por las diferentes exposiciones a las que presentó obra María Cristina Gil Imaz se puede consultar en la web http://mcgimaz.com.

Belén BUENO PETISME
Profesora en el Departamento de Historia del Arte, Universidad de Zaragoza

Fecha de Entrega: 23/09/2011
Fecha de Admisión: 23/09/2011


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