Número 15 | Junio de 2011
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Arte y espacio público en la provincia de Teruel
Percepción social, funcionalidad y uso ciudadano
 
 

Resumen:

Este artículo realiza un análisis de los espacios públicos turolenses desde el punto de vista de su funcionalidad. Para ello se propone una reflexión en torno a los modos, estrategias y aspectos que influyen en su funcionalidad y uso para continuar con una selección de espacios públicos que, por sus características constituyen lugares de uso ciudadano desde una perspectiva que pone de relevancia su percepción social. En consecuencia, se aborda en qué medida las aportaciones artísticas ayudan o no a potenciar este hecho.


Abstract:

 

This paper analyzes Teruel’s public spaces from the point of view of their functionality. Primarily reflects the strategies and issues that affect their functionality and use to continue with the analysis of some public spaces chosen because of their highest social relevance. Hence it is considered how artistic contributions and interventions can help or not, to promote this fact.

Palabras clave castellano: Teruel, espacio público, uso ciudadano, funcionalidad, estrategias de intervención.
Palabras clave inglés: Teruel, public space, public use, functionality, intervention strategies

Existen varias características social-demográficas, económicas y culturas de la provincia de Teruel que influyen no sólo en la configuración de los espacios públicos de sus núcleos urbanos, sino también en el uso que de estos hacen, o pueden hacer, sus ciudadanos. Este estudio, realizado en el marco del proyecto de investigación financiado por la Fundación Antonio Gargallo “Arte y espacio público en la provincia de Teruel”, presenta un recorrido por los espacios turolenses como punto de partida para reflexionar sobre la habitabilidad de los mismos y, por tanto, sobre su funcionalidad.

Las características específicas de las distintas ciudades y pueblos imponen un uso diferente de lo público y, por tanto, una configuración que atienda esas diferencias. Si bien es posible partir de determinados aspectos generales susceptibles de ser aplicados en espacios concretos, este estudio pretende analizar el contexto específico de la provincia de Teruel teniendo en cuenta que el objetivo es lograr espacios diseñados para conseguir una convivencia con los menores conflictos posibles y con una voluntad de potenciar y educar en la diversidad.

Según Mikel Aramburu “el principio definitorio del espacio público urbano no es tanto de naturaleza jurídica (la propiedad pública), como sociológica, (su uso y sobre todo sus condiciones de acceso)” (Aramburu, 2008:144). Teniendo en cuenta dicho potencial sociológico es necesario analizar si realmente las plazas y calles de los principales municipios turolenses han sido diseñadas para potenciar este hecho. Hay que tener en cuenta que para que se den ciertas condiciones de habitabilidad en estos espacios es necesario contar con un proyecto previo que contemple dichas cuestiones y adecuarlo a las demandas sociales específicas de población concreta.

Si bien los usos del espacio público están fuertemente construidos desde la cultura de un pueblo, ciudad o nación también lo es que tienen un componente político incuestionable. Teniendo en cuenta que las condiciones culturales son relativamente similares en la región turolense hay que incidir en cómo la remodelación de multitud de espacios urbanos en los últimos años ha influido en sus condiciones de uso y disfrute. 

Sin duda, no todos los municipios están representados en este estudio, de la misma forma que no todas las plazas o parques de un pueblo o ciudad aparecen reflejados. Necesariamente se ha tenido que realizar una selección en base a criterios de relevancia para el tema que nos ocupa, intentando crear un mapa de la cuestión lo suficientemente representativo de la provincia de Teruel.

La provincia de Teruel, debido a su localización geográfica asume cierta adversidad del medio, su elevada altitud y su territorio accidentado provocan un clima que en invierno es muy frío, con unas mínimas muy bajas (una de las más bajas de la península ibérica) y en verano suave, con pocas precipitaciones. Estos rasgos climáticos dificultan, aunque no invalidan, durante gran parte del año el disfrute de las zonas públicas y condicionan la utilización de ciertos materiales a la hora de proyectar dichos espacios. Si bien es cierto que existen determinadas plantas restringidas para este tipo de climas en los espacios verdes al aire libre, también lo es que pueden albergar especies sustitutivas autóctonas que no impliquen la desaparición de las zonas verdes en las plazas de los pueblos y ciudades turolenses, alternativa que lleva observándose desde hace tiempo en la remodelación de los espacios públicos de la provincia. Esta característica, además, suele ir acompañada por la sustitución de estas zonas por espacios cubiertos de otro tipo de materiales, como distintas clases de piedra y hormigón. Estas opciones que, sin duda, tienen otro tipo de consecuencias desde el punto de vista de la habitabilidad del espacio, desde el punto de vista de su adecuación al clima son igualmente poco recomendables ya que se trata de superficies que acumulan con facilidad frío en invierno y calor en verano. En un posterior análisis de las plazas seleccionadas podrá comprobarse cómo este fenómeno citado tiene gran presencia en las plazas y espacios públicos turolenses.

Desde el punto de vista social-demográfico uno de los aspectos que más caracteriza a la provincia de Teruel es su baja densidad de población y una población predominantemente envejecida que se concentra prioritariamente en los núcleos urbanos más importantes, especialmente en Teruel y Alcañiz. “El envejecimiento es el resultado directo de la estructura demográfica de la población turolense caracterizada por un déficit creciente en el relevo generacional desde el grupo de 40-44 años hacia la base de la pirámide” (Rubio Terrado, P; Guillén García, J.A, Simón Puchades, P. et al, 2006:10). Tal y como expone el estudio Teruel. Población y economía, últimas tendencias. “Del total de los municipios, el 78% tiene un grado de envejecimiento superior al 25% (…) por lo que se puede denominar como demográficamente muy viejos” (Mur Sagrá,1998 : 165). Otro aspecto relevante son “los flujos migratorios de ciudadanos extranjeros, cada vez más cuantiosos, que conforman el segundo de los procesos, con una trascendencia territorial de primer orden” (Rubio Terrado, P; Guillén García, J.A, Simón Puchades, P. et al, 2006:10). Cabría mencionar cómo la expansión que está adquiriendo el Campus de Teruel con la incorporación de nuevas Titulaciones en los últimos años está influyendo en la cantidad de jóvenes que viven en la capital de provincia y cómo esto está paliando, por lo menos en lo referente a dinámica social durante los meses lectivos, el envejecimiento señalado. Se ha comprobado que normalmente son las personas con menos recursos las que mayormente necesitan unos espacios públicos de utilidad que den cabida a sus necesidades específicas y que no estén ligados a espacios privados de consumo. Si ya de por sí, este punto es importante de forma genérica a la hora de abordar este tema, aquí cobra un interés preferente debido a que estos grupos sociales son, precisamente, los predominantes en el contexto analizado.

 

 Desde el punto de vista económico “es cierto que el pequeño tamaño de la ciudad de Teruel ha condicionado históricamente su nivel de actividad económica, así como una estructura de producción hasta hace muy poco tiempo excesivamente vinculada al sector primario y a unos servicios personales y empresariales escasamente especializados” (Rubio Terrado, P; Guillén García, J.A, Simón Puchades, P. et al, 2006:12). Si a estas características se unen los perfiles principales de la población turolense nos encontramos con que los espacios públicos deberían permitir que las personas que más lo necesitan hicieran uso de los mismos en las mejores condiciones posibles. Corresponde a las instituciones que las proyectan elegir las propuestas que prioricen los aspectos funcionales, muchos de los cuales tienen que incluir un diseño concreto y un mobiliario urbano que se adecue preferentemente a los grupos sociales más cuantiosos. Teniendo en cuenta que el auge de los movimientos migratorios también está trayendo consigo un ascenso de la natalidad dichos espacios deberían incluir, también, infraestructuras que puedan albergar a niños y jóvenes. Ya qué “entre las funciones básicas de una ciudad se encuentra la de generar las condiciones básicas que produzcan bienestar social en sus ciudadanos, es decir, lograr que el ciudadano se sienta a gusto viviendo en su ciudad. El futuro de Teruel debe pasar, necesariamente, por convertirse en un centro urbano con servicios de calidad, con condiciones óptimas para seguir albergando nuevos pobladores y con capacidad para fijarlos. Desarrollar alternativas de ocio y cultura, eliminar barreras arquitectónicas, hacer de Teruel una ciudad sostenible, preocupada por su medioambiente y habitable” (Rubio Terrado, P; Guillén García, J.A, Simón Puchades, P. et al, 2006:14).

No conviene olvidar cómo dentro del diseño de los espacios públicos a menudo se han priorizado elementos de “carácter artístico”, en el sentido más convencional del término (fundamentalmente escultóricos) que han servido de identificación y símbolo de los espacios confeccionados. Este análisis no pone en duda la importancia de la estética y la simbología de estas representaciones, que configuran una de las características más notables de lo público, pero reflexiona sobre la necesidad de potenciar lo funcional o, por lo menos, combinar ambas opciones, de por sí inseparables.

Un recorrido por las plazas y espacios públicos de los pueblos y ciudades turolenses pone de manifiesto que, en muchas ocasiones, las aportaciones artistas han sido entendidas desde una perspectiva estética que viniera a fomentar una iconografía basada en un uso particular de la memoria histórica. Las posibilidades de intervención desde lo artístico en lugares públicos son muy amplias y, sin duda, superan ese aspecto secundario-ideológico al cual han sido relegadas. Hay que intentar, entonces, reflexionar sobre lo ya existente para encontrar los logros y aciertos de dichos lugares y proponer opciones que potencien la idea de espacios dinámicos y multifuncionales en los que sus habitantes logren involucrarse a través de experiencias compartidas. Espacios en los relacionarse, que puedan ayudar fomentar fines lúdicos, pedagógicos y/o de educación ciudadana.

Si tenemos en cuenta que los espacios expositivos con los que cuenta Teruel capital y los municipios más importantes de la provincia son relativamente escasos la opción de utilizar el espacio público como contendor o soporte de propuestas artísticas temporales es una manera de rentabilizar un espacio ya existente y dotarlo de multifuncionalidad. Por otra parte, con la incorporación de Bellas Artes al mapa de titulaciones de carácter universitario del campus de Teruel se cuenta con un potencial muy prometedor de jóvenes artistas y profesionales capaces de realizar interesantes proyectos que ayuden a interrelacionar el ámbito artístico-académico con la sociedad turolense.

Son muchas las plazas que adquieren un papel de espacio de transito, por las que los ciudadanos pasan a menudo en sus recorridos habituales pero no permanecen en ellas. Dichas zonas públicas serían las más adecuadas para albergar este tipo de propuestas que permitirían acercar el arte contemporáneo a la sociedad e implicar al espectador en la obra posibilitando su participación. Intervenir lo público implica dejar a un lado la concepción del arte como reducto de unos pocos y ampliar su radio de acción y difusión a la población en general. Este carácter democratizador intenta, así mismo, romper fronteras disciplinarias y mostrar otro tipo de valores que no se reducen a la pasividad contemplativa propia de paradigmas estéticos asociados a los roles tradicionales del arte

El recorrido propuesto está clasificado según su pertenencia a los municipios seleccionados: Teruel, Alcañiz, Alcorisa, Andorra, Hijar, Mas de las Matas, Monreal del Campo y Utrillas. Dicha ordenación se basa en cuestiones de índole metodológica. El análisis de estos espacios se realiza en función de sus condiciones de habitabilidad y las aportaciones desde lo artístico que los configuran, con la intención de encontrar aquellos aspectos principales que los caracterizan, encontrar los vínculos que permitan establecer unos parámetros comunes y ver si se adecuan o no a los requerimientos de la sociedad turolense.

 
 
 

1.- Teruel capital

1.1.- Plaza del Ayuntamiento

 

 

Esta plaza es una de las más céntricas y características de la capital, dado que alberga la Catedral y el Ayuntamiento de la ciudad. Tanto por su estructura como por su dotación de mobiliario urbano se configura, en el día a día, como un espacio de transito que los ciudadanos recorren mientras se trasladan de un lado a otro. Al tratarse de uno de los centros institucionales más importantes y teniendo en cuenta que su situación dentro del enclave urbano es totalmente céntrica, este paso de gente es casi continuo a lo largo del día.A diferencia de otras plazas principales de otras capitales españolas, no se configura como un centro social de encuentro ciudadano, probablemente, debido a la escasez de elementos que posibiliten o “inviten” a permanecer en ella. Los escasos elementos que nos encontramos en una explanada de diáfana de forma irregular son unos bancos de diseño poco frecuentados.

Plaza del Ayuntamiento. Teruel. Autor fotografía: Diego Arribas Navarro

Plaza de Carlos Castel. Teruel. Autor fotografía: Diego Arribas Navarro

1.2.- Plaza de Carlos Castel

 
Esta plaza conocida coloquialmente como plaza del Torico, nombre que recibe de la escultura que se encuentra de uno de sus extremos laterales, es probablemente el mayor centro de encuentro de la ciudad de Teruel.

El hecho de que la Plaza del Ayuntamiento sea plaza de tránsito puede deberse también a su cercanía con esta otro espacio que atrae una mayor concentración de personas en su seno. Esta plaza se ha convertido en centro neurálgico por un lado, porque en ella desembocan dos de las calles más comerciales de la capital, la Calle Tozal y la calle Ramón y Cajal que termina, a su vez, en otra plaza céntrica emblemática de la ciudad la Plaza de San Juan y por otro, porque a pesar de no estar limitada por edificios institucionales se ha convertido en símbolo de la capital.

De forma irregular, carece de cualquier elemento de mobiliario urbano ni vegetal que permita acoger paseantes, salvo la profusión de terrazas privadas de bares y otros locales que se encuentran en el paseo porticado lateral. Este en un buen ejemplo de un fenómeno cada vez más usual,  cómo la ocupación de lo público pasa por lo privado, que, como en este caso, sólo permite el asiento y la protección del sol (por medio de sombrillas estratégicamente colocadas) a través del consumo. Estas terrazas situadas en la entrada a la plaza llegan incluso a dificultar el paso al viandante que tiene que esquivar la cantidad de mesas, sillas y sombrillas que cubren el lugar.

1.3.- Plaza de San Juan

Esta plaza, remodelada en el año 2004, está limitada fundamentalmente por edificios de carácter institucional. Se trata de uno de los espacios públicos ubicados en el centro de Teruel de mayor superficie. Su forma regular permite una composición más armónica de los elementos que la conforman. En este sentido, su proyección aporta más posibilidades al viandante que quiere detenerse y “habitarla” que los ejemplos anteriormente citados. Los asientos distribuidos proporcionalmente en el espacio, a pesar de ser relativamente escasos y de su reducida comodidad, tienen adheridos unos prismas en los que se encuentra algún componente vegetal, pequeños árboles, que permiten resguardar al ciudadano. En este caso el paseante no se ve “obligado” a sentarse en la terraza privada, incorporada en su parte norte, si quiere detenerse en su camino, pasar unas horas al sol o conversar con los amigos

 

Los otros elementos que encontramos incluyen una estructura prismática de cristal y alabastro, una serie de fuentes y unos parterres con vegetación que rompen la frialdad e uniformidad del suelo. A pesar de que la finalidad de estos módulos es principalmente decorativa, aportan cierta vida a una plaza que gana, sin duda, en expresividad y en posibilidades de ser utilizada para otros fines que no sean solamente pasear por ella o tomar un café en una de las cafeterías de la misma.

Plaza de San Juan. Teruel Autor fotografía: Diego Arribas Navarro
Plaza de la Glorieta. Teruel Autor fotografía: Diego Arribas Navarro

1.4.- Plaza de la Glorieta

De actual diseño urbanístico, cuya transformación estuvo incluida dentro de la remodelación del Paseo del Óvalo con el que conforma una unidad estilística, esta plaza es uno de los ejemplos más claros de un tipo de espacio público que ha venido ocupando los núcleos urbanos de nuestro país cuyo objeto en esencia en conformar unos espacios abiertos, diáfanos, de suelos uniformes, con poca presencia de elementos vegetales y minimalista mobiliario urbano. El origen de este tipo de espacios puede encontrarse en los que se realizaron en Barcelona con motivo de las Olimpiadas del año 1992.

Este espacio abierto contrasta con las intrincadas y laberínticas calles del centro de la ciudad y en ella se pueden observar varias zonas destinadas a distintos usos. En su extremo sur nos encontramos con tres espacios destinados a la niñez, con columpios y elementos destinados al juego. Hasta el momento no habíamos encontrado, en ninguno de los ejemplos analizados, este tipo uso. Estas estructuras se encuentran sobre una superficie de simulada zona verde realizada en un material sintético que permite un suelo más blando que amortigüe las frecuentes caídas de los niños. Esta opción es menos estética que el tradicional césped, aunque más útil, de más fácil mantenimiento y más económica.

Un poco más adelante, dos bancos corridos unidos por una estructura metálica en forma de arco realizada para sostener vegetación, hasta el momento inexistente, se configura como un lugar de asiento para, sobre todo, personas de la tercera edad que disfruten del aire libre y de las bonitas vistas que se observan desde la elevada ubicación de la plaza. A ambos lados, dos pequeños parterres de césped acentúan la longitud del mismo y en el extremo se sitúa una pequeña fuente.

En la parte central, aparece un templete destinado a ofrecer música en directo u otras actividades socio-culturales. En el extremo norte, dos zonas delimitadas de forma cuadrangular con césped y árboles de hoja perenne que probablemente fueran más útiles en el lateral este, en el que encontramos unas serie de bancos bajo una estructura a modo de tejadillo que protege los asientos de las inclemencias climáticas. Este recurso que funciona desde el punto de vista estético, ya que crea una línea que cierra visualmente la plaza por su extremo sur-este, también lo hace desde el punto de vista práctico. Cabe añadir, en su defecto, que los bancos elegidos no son precisamente sinónimo de comodidad, planchas de piedra sin respaldo que impiden un asentamiento prolongado.

Habría que destacar cómo en el diseño de este espacio público se han seleccionado distintas zonas teniendo en cuenta los posibles usos del mismo. Esta cuestión, como ya se ha analizado, debe ser uno de los objetivos principales a la hora de confeccionar un espacio de todos y para todos. Que una plaza de un enclave urbano sea capaz de acoger tanto a niños como a mayores, a jóvenes y a adultos que desarrollen distintas actividades de ocio y relaciones sociales en un mismo espacio es un paso fundamental para educar en la tolerancia y en la ciudadanía.

 

1.5.- Otros espacios de interés

Siguiendo el recorrido por la zona centro nos encontramos con la Plaza de Cristo Rey o la Plaza de los Amantes, espacios proyectados bajo los mismos parámetros de la mayoría de los ejemplos anteriores. Una explanada, prácticamente exenta de elementos vegetales, en los que aparecen unos cuantos bancos diseminados que no encuentran sombra que los acoja, espacios de tránsito, poco dados a ser poblados, usados y habitados.

Para encontrar plazas que, a pesar de estar concebidas desde unos diseños más tradicionales, quizá menos estéticos, permitan un uso y disfrute mayor hay que desplazarse hacia zonas más periféricas. Estos espacios “de barrio” generalmente se constituyen como mejores lugares de encuentro que los que ocupan el centro de la capital y permiten desarrollar, dada su estructura, actividades que tienen que ver con la vida concreta de ese barrio y con el perfil mayoritario de su población.

 2.- Alcañiz

Alcañiz es el segundo centro de población de la provincia de Teruel, presenta en su entramado urbano una serie de plazas y espacios de interés que ponen de manifiesto el dinamismo comercial y cultural del municipio, capital del Bajo Aragón. A modo de ejemplo, citar el recinto diseñado por Norman Foster para la “Ciudad del Motor”, muestra de arquitectura contemporánea que contrasta con los edificios llenos de historia que se encuentran en la ciudad y que permite el diálogo del paso del tiempo a través de las estructuras arquitectónicas.

La plaza de España, enmarcada por el Ayuntamiento, la Colegiata de Santa María, La Lonja y el Centro Cultural, es la protagonista de los acontecimientos festivos y el núcleo histórico más importante del municipio. A destacar, también, el mobiliario urbano de estética contemporánea que se ha incorporado a distintos espacios de la ciudad. En la otra imagen, una pérgora metálica, con travesaños de madera, bancos y papeleras, en un espacio pensado para disfrutar del aire o el edificio popularmente conocido como “El Titanic” que llama la atención en la Plaza Paola Blasco.

3.- Andorra

En este municipio, en el que todavía se registra una importante actividad minera, destaca la Plaza del Regallo, en que se encuentra un monumento al minero y al labrador, las dos principales fuentes ingresos de la localidad. Destacar, como núcleo de encuentro, el Parque de José Bielsa, donde suelen reunirse los jóvenes de la localidad.

 

4.- Hijar

Plaza del Ayuntamiento. Hijar. Autor fotografía: Diego Arribas Navarro

Como en casi todos los municipios (hemos visto que en la capital no sucede lo mismo) la plaza principal es aquella que acoge la máxima autoridad civil, el Ayuntamiento. En este caso, la plaza cuadrangular, con forma de claustro, que se ve acentuada por la estructura porticada que la recorre se convierte en el centro de la vida del pueblo. En Semana Santa, se puede ver cómo es tomada por todos aquellos que quieren celebrar el Viernes Santo con “la rompida”. Los tambores y los bombos resuenan en este espacio cerrado que amplifica dicho sonido de manera considerable.

5.- Mas de las Matas

La Plaza de la Iglesia de Mas de las Matas es una plaza abierta limitada, en parte, por la Iglesia y una serie de casas particulares que nos trasladan a otro tiempo. Lugares de la memoria que todavía son habitados por aquellos que viven en el pueblo y que disfrutan de la estructura central de forma circular que les da asiento, de los árboles incluidos en la misma que aportan resguardo y de la fuente que permite disfrutar del agradable sonido del agua.

Plaza de la Iglesia. Mas de las Matas Autor fotografía: Diego Arribas Navarro Plaza de España. Monreal del Campo Autor fotografía: Diego Arribas Navarro

6.- Monreal del Campo

 La plaza del Ayuntamiento es el centro principal del municipio, limitada por edificios de carácter institucional, nos encontramos la Iglesia, la torre del antiguo castillo, la Casa de Cultura, el frontón y el Ayuntamiento. En ella se desarrollan todos los acontecimientos religiosos, civiles y lúdicos. Costumbres locales, como el juego de los bolos, que son desarrollados necesariamente en el espacio público, siguen vigentes tras siglos de tradición.                                                                                        

Destacar igualmente, la Plaza de España, que recibe al visitante con una imponente escultura realizada por Diego Arribas bajo el título “Monreal XXI”.

 
7.- Utrillas

En esta plaza del municipio de Utrillas, capital de la Comarca de las Cuencas Mineras, destaca el edifico porticado que acoge el Ayuntamiento. Espacio diáfano en el que se incluyen una escultura, homenaje al minero, y el banco – macetero (banco corrido + parterre con árboles y otras plantas) que permite el asiento y una cómoda “ocupación” de la misma.

Plaza del Ayuntamiento. Utrillas. Autor fotografía: Diego Arribas Navarro

El tipo de propuestas planteadas son específicas según el contexto analizado y, por supuesto, existen muchas otras formas alternativas que implican una mejora en la habitabilidad de los espacios públicos. “La ciudad es, sin duda alguna, el contenedor ideal de las prácticas de ciudadanía; aquel lugar para habitar que hace posible el pleno desarrollo de las capacidades humanas” (Luz Moran, 2007:14). Sólo hay que ampliar la mirada para ver más allá de los componentes inanimados del entramado urbano y considerar también a los seres vivos que lo pueblan con una voluntad de integrar el espacio en la vida de las personas.

 

ARAMBURU OTAZU, Mikel (2008). “Usos y significados del espacio público”. ACE: Arquitectura, Ciudad y Entorno. Año III, nº 8 (Octubre)

 

LUZ MORAN, María (2007). “Espacios y ciudadanos: los lugares de la narración clásica de la ciudadanía”. Reis. Revista Española de investigaciones sociológica, nº 119.

 

MUR SAGRÁ, Melania; ARTERO ESCARPÍN, Isabel (1998). “Teruel. Población y economía, últimas tendencias”. Proyecto social: Revista de relaciones laborales. nº 6.

 

RUBIO TERRADO, P; GUILLÉN GARCÍA, J.A, SIMÓN PUCHADES, P. et al (2006). Síntesis diagnóstica del término municipal de Teruel. Teruel: PETER 2011.

 

Rut MARTÍN HERNÁNDEZ
Profesora de la Universidad de Zaragoza y crítico de arte, miembro de AACA

Fecha de Entrega: 12/05/2011
Fecha de Admisión: 10/06/2011


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