Número 13 | Diciembre de 2010
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Premio Ibercaja de Pintura Joven 2010, Museo Camón Aznar, Zaragoza
(Imagen de cubierta: Retrato del Artista Seducido, por Javi Joven)
 
 

Desde el pasado 5 de octubre se puede visitar en el Museo Camón Aznar la exposición que reúne a los artistas seleccionados del Premio IberCaja Pintura Joven en su tercera edición nacional.

Se trata sin duda de una muestra muy variada donde la calidad es el denominador común de las pinturas exhibidas. El alto nivel artístico de las obras seleccionadas hacen merecedor al premiado, Javier Joven Araús, del honor de estar entre los mejores. Sin duda hay competitividad en esta convocatoria donde la destreza del dibujo en algunas de las obras deja perplejos a los espectadores, cabría mencionar a los zaragozanos Alejandro Monge Torres, con su retrato hiperrealista de percepción prácticamente fotográfica, y a Luis Javier Loras Salas con su obra “En la escalera” donde la figura humana cobra un protagonismo cercano al simbolismo, más allá de lo formal; del mismo modo destaca la creación de Marina Puche Fabuel, próxima a la obra de Lucian Freud; son destacables a su vez las vistas urbanas de Albert Sesma López, y Cristina Megía Fernández. Es admirable el valor expresivo de alguna de las creaciones expuestas, así como la evidencia del dominio de la técnica, como es el caso del impactante “Summer” de Felipe Fuentes Alférez o las  coloristas imágenes de Francisco Javier Riaño y las de Juan Zurita Benedicto, siendo ésta última un reflejo innegable de la influencia de la fotografía y su transformación digital.

Se podría afirmar que existe una preeminencia del arte figurativo dentro de la muestra, una tendencia que supera lo formal, sin duda se trata de un arte que atiende a valores intelectuales y conceptuales, así como expresivos. Valdría la pena remarcar el carácter postmoderno de gran parte de las obras, en un afán de comunicar, de transmitir un concepto, una idea, o una sensación. En esta exposición se reúnen una serie de artistas que demuestran un trabajo de gran virtuosismo técnico, de la imitación, la recreación o la expresión, que formulan un arte diverso, variado pero abierto a nuevas formulaciones, dejando entrever a su vez el pluralismo estético característico del arte de nuestros días.

Sin embargo en la muestra se puede observar también un gran número de artistas plásticos que dan relevancia al principio del “arte por el arte”, donde éste tiene su propia razón de ser, más allá de la representación. Me produce cierto desconcierto la cantidad de obras seleccionadas que se podrían clasificar dentro de la abstracción geométrica donde las franjas de color se alternan de manera horizontal o vertical, siendo ésta una tendencia ya bastante trasnochada en el mundo del arte actual pero que parece seguir siendo una de las elecciones estéticas predominantes del momento.

La genialidad del premiado Javier Joven radica en ir más allá de la plasmación de un arte que tiene entidad en sus valores plásticos, superando la mera representatividad, consiguiendo alcanzar un metalenguaje que dialoga perfectamente entre la destreza técnica y el simbolismo de un mensaje conceptual que refleja su alto grado de erudición. Asistimos a una era donde el artista actúa como filósofo, sociólogo, o crítico de la realidad. Su obra “el artista seducido” capta un instante pero también refleja una sociedad, una actitud, un modo de ver el mundo, un autoretrato sin rostro que denota un mensaje subyacente.

Técnicamente, su aspecto sería semejante a una fotografía sobreexpuesta donde los contornos denotan unos niveles de contraste de color propios del flash de una máquina fotográfica, de un negativo quemado. Reúne en una misma obra el control de la técnica y del color, con un dibujo realmente conseguido, entremezclado con una visión estética del retrato donde el rostro es borrado a modo de guiño intelectual con el espectador, donde el mensaje de la obra va más allá de la representación, encuadrándose en el postmodernismo de su época, se trataría de un metalenguaje artístico, que alcanza cotas de intelectualidad superiores a las planteadas por el resto de los artistas, que unido a su talento creativo, le han hecho merecedor del galardón.

Conceptualmente hablaríamos de una obra que tiene un lenguaje crítico subyacente, basándose en “Retrato del artista adolescente” de J. Joyce[1] como fuente inspiradora de esta obra podemos ver cómo el artista realiza una crítica social de cierto cinismo que no nos deja indiferentes. La seducción de los flashes y cómo ciegan a la razón, podría ser un pseudo título de la obra, que realiza una reflexión autocrítica sobre la identidad del artista y todo lo que le envuelve, exhibiéndose irremediablemente en el escaparate contemporáneo del arte.

Tal vez su juventud no sólo haga honor a su apellido, sino a la creatividad desenfadada que inunda sus lienzos y a la frescura con la que nos hace ver, observar y reflexionar. Tal y como sostiene Adorno “Ante todo el arte nos tiene que hacer pensar”.

“Retrato del artista seducido”, premio nacional de IberCaja, constituye la distinción a una carrera profesional que se afianza año tras año, con sucesivas becas, certámenes y premios, sin duda el reconocimiento a una evolución artística y a un trabajo creativo constante.

 


[1]JOYCE, J. (1916). Retrato del artista adolescente. Madrid: Alianza, 2008.

 
Carlota SANTABÁRBARA MORERA
Gestora cultural y doctoranda del departamento de Historia del Arte de la Universidad de Zaragoza.

Fecha de Entrega: 29/12/2010
Fecha de Admisión: 30/12/2010


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