Número 12 | Septiembre de 2010
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La boca del lobo. Exposición de Lina Vila
Galería A del Arte, Zaragoza
 
 


 

En la galería A del Arte, el 16 de septiembre, se inauguró la exposición individual de la pintora Lina Vila titulada La boca del lobo, como título afín a varios temas que respiran diferentes pero unidos como si fueran lejanas secuencias que son una. El catálogo está prologado por Paula Gonzalo Les, con muy bella prosa poética, y por Alicia Vela, que fuera su profesora en la Facultad de San Jorge de Barcelona, con entrevista muy aclaradora de ineludible consulta. Por otra parte, hay muchas maneras de montar una exposición de pintura, sabidas de memoria por Lina Vila, como por ejemplo un mínimo de obras para que se potencien o recargando el número por un absurdo afán de mostrarlo todo. La pintora ha preferido exponer un alto número de obra, pero con la lograda intención de que el conjunto adquiera una precisa intensidad, pero dejando algún espacio vacío que permita valorar el discurso plástico general.

Paisajes con presencia humana o como tema principal, aves y lobos se fusionan con total perfección. Fauna que ya vimos en su exposición individual Animales conmigo, galería Campos, de Zaragoza, 2008, en alguna ilustración con poemas de Pilar Moreu, revista Rolde, Nº 127-128, octubre de 2009, y en la exposición individual O encarnado, galería lisboeta Câmara dos Azuis, 17 de octubre de 2009. Estamos, por tanto, ante una temática en plena evolución, lejos de aquella exhibición en la galería Campos, que traza nuevos enfoques con total precisión. Lo que está muy diáfano, para evitar confusiones, es la permanente evolución de una excelente artista, por supuesto tomando como punto de referencia sus primeros cuadros de hace años.

Estamos en pleno invierno con soledades desde la radicalidad, como si el vivir quedara diluido entre árboles sin hojas, incluso algún fantasmal pino, aguas frías y agresivas montañas. Nada, pero nada, respira con cierta ilusión y los colores mortecinos, tan hermosos, cambiantes y atractivos, potencian esa impresión infinita de angustia sin fondo, ni digamos con las persistentes nieblas. La muerte como presencia natural. Entre medio, cual símbolo de vida, algunas aves rastrean quietas la posibilidad de comer, mientras que la muy enigmática y solitaria presencia humana, vía siluetas perdidas en su infinitud, camina hacia anómalos destinos. Así son los impecables paisajes de Lina Vila, tan de sensaciones y enigmas. Los lobos, en un primer plano o inmersos en pleno paisaje, muerden carroña, se acarician y gruñen al borde de cualquier pelea, bajo la condición de simbolizar una especie de constante amenaza. Lobos que aceptan la caricia femenina o que la ¿amenazan? en la sugestiva obra de un lobo que de su gigantesca boca emerge una silueta femenina, muy afín al pez comiéndose otra figura femenina para ilustrar los citados poemas de Pilar Moreu en la revista Rolde. Pez que en la exposición varía mediante un ave cuya cabeza es un rostro femenino con una especie de gorro, que en realidad, salvo error, es el rostro de la pintora transformada en mujer ave dispuesta a volar. Su expresión facial oscila entre la tristeza y cierta angustia. También existe un hueco para la aparente felicidad, como en la figura femenina sonriendo y la pareja besándose, y para la aparente armonía entre algunas aves, pero son situaciones insólitas en medio de tanta dificultad del entorno hostil.

Lina Vila nos transporta hacia ámbitos del sentimiento, por fortuna muy dominante en su personalidad, que traduce en evocadoras imágenes de cambiantes significados, como si asistiéramos a una especie de itinerario vital, un cambiante relato pictórico, que emerge con excitante frescura.

 
Manuel PÉREZ-LIZANO FORNS
Presidente de AACA

Fecha de Entrega: 30/09/2010
Fecha de Admisión: 30/09/2010


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