Número 52 | Septiembre de 2020
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Between Debris and Things
CCCC Centre del Carme. Sala 2 Valencia,
 
 

La exposición “Between Debris and Things”, inaugurada el 14 de febrero de 2020, se expone en la Sala 2 del Centre del Carme (Valencia) hasta el 30 de agosto de 2020 (tras el parón debido a la pandemia del coronavirus). La exposición colectiva, comisariada por Antonio R. Montesinos, también artista, es un proyecto expositivo seleccionado en la convocatoria pública V.O. de Comisariado del Consorci de Museus de la Comunitat Valenciana. Incluye obras de los artistas Jørund Aase Falkenberg, Elena Aitzkoa, Anaís Angulo Delgado, Lucía C. Pino, Alberto Feijóo, Albert Gironès, Christian Lagata, Julia Llerena, Jesús Palomino y Julià Panadès. 

Los artistas de la muestra plantean diferentes ejercicios de ensamblaje, con materiales y objetos encontrados o cotidianos a los que se aplican técnicas y gestos escultóricos más o menos complejos (apilamientos, mezcla de materiales (escayola, cemento, maderas…), atados, plegados, tapizado…) así como la inclusión de tecnologías de uso cotidiano (uso de la tablet como soporte, fotografía, impresión gráfica…) y una organización o clasificación de los materiales/objetos que da lugar a otras lecturas y significados. Se crean de este modo yuxtaposiciones poéticas y objetos híbridos que sirven para replantear lo mundano, y que funcionan como herramientas para explorar cuestiones emocionales, críticas o sociales. 

Así, podemos ver en una primera sala unos hatillos escultóricos situados en el suelo realizados con materiales diversos, como tela, palos… y compactados con escayola o cemento obra de Elena Aitzkoa (Zarza amarilla, Liquen, Ascua, Oxígeno, Noche en la luna, 2019); la instalación de Lucia C. Pinto que presenta piezas circulares jugando con dobles simetrías, bien colgando del techo (Irdial II -madera, teselas de espejo, resina de polyester, pintura, plumas, silicona, cadenas, hilo de acero, tensores…otros-, 2015), o las dos piezas circulares unidas por acero, también situadas en el suelo (Plodding Power poder andar con paso pesado -escayola, pintura, acero-, 2016) o bien un bombo situado en el suelo con dos tubos fluorescentes colgando del techo (Voluptuoso -bombo, barro encajados, dos fluorescentes-, 2015); comparte ese mismo espacio la instalación de Christian Lagata (Salir del surco al labrar la tierra II (instalación) -objetos y materiales recuperados e intervenidos, aluminio madera, hormigón y azulejos-, 2020, Sin título (Haría) -fotografía-, 2017) en la que se ensamblan distintos materiales y objetos que en los que sus usos públicos son transformados por otros de orden privado; y, por último, los muebles abandonados y re-tapizados con guata o gomaespuma de Anaís Angulo Delgado (Sorolla – Leví, -de-construcción y tapizado-, 2018/19), cuyos títulos hacen referencia a las calles en las que fueron encontrados. 

En la sala continua y comunicada de modo amplio con la anterior, se muestran la escultura/instalación de Julia Llerena Iñesta, una caseta hecha de listones de madera con hilos horizontales a modo de pentagrama en los que cuelgan de pequeños objetos encontrados en sus deambulaciones que nos habla de la esencia del habitar humano: la casa y el lenguaje (La habitación propia -técnica mixta: objetos y madera-, 2020), la pieza Rituales antropocenos (ensamblaje: plástico, cemento, conchas, Fotografía digital, 2018) de Julià Panadès, apilación de objetos encontrados en las playas de su Mallorca natal expresión del sagrado consumo- a modo de tótems contemporáneos, de la serie Atlas of abandoned objects, Jesús Palomino presenta la edición de Posters de Sevilla (2019-2020), en la que se documentan y clasifican encuentros con objetos por diversas ciudades del mundo que luego son clasificados. 

Asimismo, el artista Albert Gironés documenta pequeñas esculturas efímeras que realiza in situ en sus paseos y viajes en @espontani (plataforma digital activada mediante una Tablet, 2019) y 

que son presentadas en una Tablet. También con telas y harapos encontrados realiza su escultura con un discurso ecologista el artista noruego Jørund Aase Falkenberg (Supernova (Bilbao) -madera, tornillos y tela encontrada, rasgada, lavada y secada en secador-, 2014). Y, por último, Alberto Feijoo (Banco de sala / estructura de almacenaje. Mod. 1 -madera (DM) e impresión digital sobre tela 120 x 85 cm-, 2019-2020), presenta un banco que es obra de arte y, a la vez, puede mantener su uso funcional, en el que introduce unas telas impresas que pueden servir de colcha con la que cubrirse. 

El comisario, Antonio R. Montesinos, afirma que los artistas no imponen una intencionalidad sobre los objetos y materiales con los que trabajan, sino que más bien les interesa generar otras narrativas a partir de las nuevas relaciones creadas entre ellos. Quizás ese planteamiento refiera a un modo de trabajo en cierto modo más intuitivo, sensorial, que atiende a las características de los objetos y materiales, abiertos a nuevas conexiones. En este sentido, se podría decir que los artistas funcionan como “bricoleurs”, en el sentido del concepto que acuñara el antropólogo Levi-Strauss, quien equiparaba en valor, pero distinguía, el pensamiento mítico del científico pues el bricoleur (pensamiento mítico o salvaje) parte de fragmentos y restos de estructuras preexistentes que sirven para crear taxonomías y clasificaciones que ordenan el mundo, al contrario de la ciencia que parte de teorías y estructuras. El bricoleur recoge o conserva los elementos en razón del principio “de algo habrán de servir”, pudiendo ser reordenados a posteriori. De hecho, en muchos de los casos se parte de paseos, derivas o deambulaciones urbanas en las que se recopilan materiales y objetos, que luego son intervenidos, clasificados u organizados para su presentación. 

Se ha hablado sobre la precariedad como una de las posibles motivaciones de esta tendencia actual del arte contemporáneo en la que los artistas trabajan a partir de materiales encontrados: desechos, basura, restos y residuos de todo tipo (incluido el concepto de “imagen basura” o residuo digital que incorpora por ejemplo Hito Steyerl). Se puede también entrever en estos modos de creación artística una crítica más o menos velada a la sobreproducción capitalista, al consumo, o a la obsolescencia programada, subyaciendo un cierto planteamiento de sostenibilidad. Asimismo, partiendo del concepto “bricoleur”, se puede vislumbrar quizás una cierta necesidad de trabajar con lo intuitivo, lo matérico, lo cercano, en una vuelta sensorial más allá del exceso conceptual y digital-desmaterializado de otra buena parte del arte de los últimos años. También hay quién ve en ello una enésima vuelta a un formalismo más o menos elaborado. Quizá algo de todo ello concurra en estas obras que reflejan intereses y preocupaciones de artistas actuales.

Silvia MARTÍ MARÍ
Miembro de AACA, AECA y AICA.

Fecha de Entrega: 06/08/2020
Fecha de Admisión: 25/09/2020


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