Número 51 | Junio de 2020
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Noticias médicas, una revista efímera en la dinámica cultural de la Transición política española (I)
Su contexto cultural y periodístico

Noticias Médicas, an ephemeral magazine in the cultural dynamics of the Spanish political Transition (I).
Its cultural and journalistic context
 
 

Resumen:

El presente artículo recupera una parte poco conocida del archivo cultural de la Transición política, la revista Arte: Noticias Médicas, suplemento de la revista gratuita Noticias Médicas, publicada por Publicaciones Controladas S. A., propiedad de Julio García Peri. La publicación apenas tuvo un año de vida entre 1975 y 1976, pero ocupó un lugar relevante en la difusión del arte contemporáneo pues, al contar con el patrocinio de la industria farmacéutica, se convirtió en una distribuidora de novedades y noticias de arte en el ámbito de los profesionales de la medicina.


Abstract:

This article recovers a little known part of the cultural archive of the political Transition in Spain: the cultural supplement  Arte: Noticias Médicas [Art: Medical News]. It was distributed with Noticias Médicas [Medical News], a free newspaper published by Publicaciones Controladas S. A., property of Julio García Peri. Sponsored by the pharmaceutical industry, the supplement lasted only for a year, from April 1975 to January 1976, but it occupied a relevant place in spreading contemporary art among medical professionals.

Palabras clave castellano: Julio García Peri, Gazeta del arte, farmaindustria, arte contemporáneo español, Transición
Palabras clave inglés: Julio García Peri, Gazeta del arte, pharmaceutical industry, Spanish contemporary art, Spanish Political Transition

El presente artículo pretende recuperar una parte del archivo de la época de la Transición un tanto silenciada, pero relevante en el contexto político y social del momento dada la intensa actividad cultural y artística que tuvo lugar.*  Todos los discursos disciplinares de la historia del arte se fundamentan implícita o explícitamente en los conceptos de archivo y memoria. En base a ellos se construyen, organizan y jerarquizan las temáticas, se nominan los protagonistas —artistas y obras— y se fijan los hitos y eventos. Por su parte, el historiador del arte construye la narración, donde necesariamente participa su propia personalidad a partir del análisis, clasificación y estudio de la documentación. De este modo participa en la gestión de la memoria, asume o denuncia silencios y ausencias, y trata u obvia desvelar los procesos de patrimonialización, resultado de los intereses y la mentalidad de aquellos que ejercen el poder.

La efímera revista quincenal gratuita Arte: Noticias Médicas, patrocinada por la industria farmacéutica, fue publicada a partir de abril de 1975 por la compañía editorial Publicaciones Controlada S. A., propiedad de Julio García Peri. Esta compañía también publicaba Gazeta del arte, revista quincenal de pago especializada en las artes plásticas cuyo objetivo era la actualidad artística del país con especial atención al mercado, el arte contemporáneo y la crítica de arte. En la actualidad, al repasar la literatura sobre la crítica de arte de aquellos años parece mínimo el impacto que tuvo esta publicación, pero esta percepción dista bastante de la realidad. Ejemplo significativo es que Nacho Criado eligiera un número de la Gazeta del arte para iniciar su serie de obras procesuales donde agentes destructores colaboraban en el acabado de la pieza: en In/digestión (1973-1976) mostraba el trabajo devorador de las polillas sobre el papel, estableciendo un paralelismo con el “devorador” sistema del arte centrado en la crítica (la obra viene reproducida en http://myartdiary.com/nacho-criado-reina-sofia/). Es decir, en su opinión era una publicación claramente representativa del momento.

Arte: Noticias Médicas y Gazeta del arte compartían contenidos. Un repaso comparativo de estos durante el tiempo que vio la luz Arte: Noticias Médicas con la selección llevada a cabo por Calvo Serraller para el periodo da una idea del carácter extremadamente restrictivo por el que optó este último tanto en un sentido geográfico,[1] como en el tipo de actividad que se consideraba digna de recoger.

Siendo extremadamente cercanas Gazeta del arte y Arte: Noticias Médicas, la última se dirigía a un sector de la población muy definido, de modo que tanto en la publicidad como en la crítica de arte se reflejaban los intereses sociales y políticos de los profesionales de la medicina y el entorno más directamente relacionado con ellos: laboratorios y consultas médicas.[2] El profesional de la medicina es una figura que socialmente en la década de los setenta se consideraba culta, humanista y moderna, entre otras razones porque estaba directamente implicado en los avances que habían tenido lugar tanto en el diagnóstico como en el tratamiento de enfermedades, resultado de la nueva mentalidad de mejora en la acción preventiva en beneficio de la salud. Pero el impacto tenía más alcance pues el médico colegiado destinatario, además de receptor, la hacía accesible a sus pacientes al integrarla como parte de las lecturas de la sala de espera; un público restringido pero, por lo general, con formación cultural y capacidad económica.

En este contexto nació un suplemento específico dentro de la publicación diaria Noticias Médicas dedicado exclusivamente al arte, y de ahí viene el nombre que se le dio. El “médico” era el primer receptor de la revista, de modo que se constituye como un agente partícipe de la cultura y un potencial consumidor con posibilidades de hacerse coleccionista, teniendo en cuenta que en aquellos años se estaba dando forma en España al “sistema del arte” según lo enunció Bonito Oliva a comienzos de la década de los setenta.[3] En este incipiente sistema del arte en el panorama español fue relevante el papel de la industria farmacéutica por su interés en vincular su imagen con la cultura como signo de distinción.

Por otro lado, el contexto de la publicación en la sala de espera apunta hacia lo efímero, hacia la caducidad de esa prensa que era sustituida cuando se ponía en circulación una nueva entrega. Por lo general, el destino era la papelera. Estas prácticas son las causantes de que no se hayan conservado series completas del suplemento visibilizando con ello una ausencia que hace presencia. Aparentemente, Arte: Noticias Médicas no existió aunque de vez en cuando salen algunos números a la venta a través de anticuarios en diferentes partes de España, indicativo del alcance de su difusión. En las colecciones del diario Noticias Médicas que se han consultado en las instituciones públicas —más allá del “Catálogo Colectivo de Publicaciones Periódicas” que sigue incompleto en el siglo XX—, no ha quedado rastro del suplemento.[4] Hasta el momento están localizados en torno a la docena pero probablemente fueron dieciocho los suplementos publicados, ocho de los cuales —algunos de ellos incompletos—, forman parte de los fondos documentales de la Biblioteca de Ciencias de la Información de la Facultad de Periodismo de la Universidad Complutense de Madrid. 

La dificultad y el olvido de la revista se ha debido también a otros factores, entre ellos que en el propio índice general de cada número de Noticias Médicas al que hacía de suplemento no se recogiera ninguna alusión o referencia a ella, a pesar de estar paginado de manera conjunta. A esta invisibilidad se le añade que la propia revista Arte: Noticias Médicas carece de mancheta propia, es probable que todo esto se deba a que el suplemento no estaba dado de alta como revista individual razón por la que no tiene ni Depósito Legal ni ISSN. Por último, sin duda ha contribuido a esta pérdida que, tras la venta de la editorial, se extraviaron los archivos de la empresa,[5] y con ello pronto se perdió la memoria. Esta “inexistencia” es tan llamativa que, incluso Cristina García Peri, hija del director de Publicaciones Controladas S. A. y editor-propietario, no la conocía y tampoco tenía noticia del suplemento Rosalía González de Castro, viuda de Manuel Martín Ferrand que fue productor ejecutivo, director de Gazeta del Arte y llegó a ser vicepresidente de la compañía.[6]

Partiendo de un breve análisis del contexto histórico, político, social y cultural de España en la década de los años setenta y del consenso historiográfico que ha establecido un ‘antes y después’ de 1975, el estudio se refiere a la prensa del momento relacionada con las revistas científicas y la industria farmacéutica; seguidamente se afronta la figura de Julio García Peri como promotor cultural de publicaciones; y se concluye con un estudio del suplemento de arte contemporáneo de Noticias Médicas. El carácter de esta revista de arte contemporáneo de distribución gratuita dirigida a los médicos es particular pero no único, hubo otras publicaciones similares que se interesaron por la actividad artística contemporánea, recuperarlas es enriquecer el conocimiento de la construcción del sistema del arte en aquellos años.

Fig. 1 Noticias Médicas. El periódico de la medicina española, núm. 1, 16 de febrero de 1967, portada, Biblioteca Nacional de España, Madrid.

Publicaciones científicas y el patrocinio de las farmacéuticas

La información y divulgación de los avances de la medicina ha ido en paralelo al creciente interés de la población que, preocupada por su salud, desea conocer la relación entre ciencia y técnica con las problemáticas y/o necesidades de su propio organismo, más allá de si está sano o enfermo. Si las revistas científicas son el canal de comunicación protocolizada de información sobre descubrimientos, métodos, teorías o nuevas hipótesis, en lo que respecta a las publicaciones de ciencias de la salud han sido particularmente relevantes: de las publicaciones recogidas en el SCI entre 1981 y 1985, el 44 % eran de Ciencias Biomédicas, y en España la pauta era parecida.

Por otro lado, la literatura sobre las Ciencias de la Salud se producía principalmente en revistas.[7] Fueron la fuente principal y más eficaz de la transferencia del conocimiento en los años previos al desarrollo de la televisión que cambió el periodismo científico.[8] A través de diarios y semanarios, tanto si eran de información general como de especialidades, se accedía a un tipo de conocimiento que cada vez era más demandado: los ciudadanos querían saber cómo funcionaba el sistema sanitario, las causas de las enfermedades, los riesgos y peligros derivados de los hábitos o el ambiente, y como evitarlos, etc. En consecuencia, el periodismo sanitario debe ser cuidadoso en evitar generar expectativas irreales ante enfermedades,[9] o provocar urgencias y alarmas excesivas en los diferentes estamentos de la población (Calvo Hernando, 1982: 30-33, 80).

No obstante, y a pesar de lo dicho, el público principal al que iban dirigidas en España en los años setenta y ochenta esas publicaciones era la profesión médica. Según los datos recogidos en los Anuarios Estadísticos publicados entre 1971 y 1980 por el Instituto Nacional de Estadística (INE) en relación con el personal sanitario colegiado,[10] en 1970 había en España un total de 99 077, aumentando en 1974 a 115 819 y en 1975 a 148 401.[11] A mediados de los años setenta apenas existía prensa dedicada a la salud, la ciencia o la política sanitaria en España (Jurado Salvan, 1993: 5), pero en 1973 el Registro Oficial de Empresas Periodísticas tenía censadas aproximadamente 500 publicaciones de temas médicos, farmacéuticos y veterinarios —de ellas al menos la mitad eran de publicación regular—, convirtiéndose en el sector que tenía mayor número de cabeceras en 1979 (Lobo, 1980: 115).

Para llegar al médico los laboratorios se servían de los visitadores, la publicidad directa y las publicaciones médicas y paramédicas donde cabían “desde publicaciones exclusivamente científicas a revistas de chistes, desde revistas de distribución gratuita a publicaciones cuyo envío responde a una previa suscripción” (Lobo, 1980: 112). Existían algunas editoriales que se cimentaban y desarrollaban principalmente en este ámbito. En 1979 las editoriales más importantes eran: Publicaciones Controladas S. A. de Madrid con seis publicaciones entre ellas, Noticias Médicas (1967-2011); Ediciones Doyma S. A. de Barcelona, con once revistas entre ellas Jano (1971-2011); Lectura y Estudio S. A. (LYE) también de Barcelona que editaba once revistas y controlaba, entre otras, la revista quincenal alemana Medizinische Klinik (salía mensualmente con el subtítulo Clínica médica: la revista mensual para el médico práctico, 1961-1980); Garsi en Madrid que llevaba ocho revistas; y Eco en Barcelona con siete (Lobo, 1980: 112-116).

Las editoriales trabajaban en estrecha relación con la industria farmacéutica que era la principal anunciante en sus páginas. A este respecto hay que recordar que la publicidad no era un recurso para estabilizar la economía de los proyectos, sino que era el principal instrumento financiero que los sostenía, y el equilibrio financiero de los periódicos se convirtió en un factor determinante.[12] Por otro lado, desde que Émile de Girardin introdujo la publicidad como un componente más del periódico y no solo su principal fuente de financiación, evolucionó en paralelo junto con los medios gráficos, tanto en lo que se refiere a las técnicas de producción como al diseño. En cuanto a la publicidad farmacéutica, según Félix Lobo, “responde a un patrón uniforme, congruente con la estructura general de sus sociedades y con la particular del mercado de medicamentos”(Lobo, 1980: 101).

El espacio de la publicidad propia de la industria farmacéutica es complejo por la existencia de una normativa y legislación que han ido perfilándose y definiéndose, siendo cada vez más restrictiva. Actualmente existen agencias de publicidad únicamente especializadas en el sector de la salud y los medicamentos. Es interesante tener en cuenta este aspecto, dado que en los años setenta las relaciones entre la cultura y la industria farmacéutica dieron lugar a una publicidad sanitaria que hoy no sería posible, ya que solo tienen cabida en los medios relacionados con la medicina. En aquellos años la industria farmacéutica comenzaba una etapa de fuerte desarrollo y una de las preocupaciones principales fue mejorar la negativa imagen que se había ido formando.

Numerosos laboratorios farmacéuticos trataron de renovarse y les interesaba un lavado de cara. Por este motivo resultaba esencial para la publicidad la búsqueda de soportes adecuados y eficaces y el principal medio de promoción fue la prensa y las revistas médicas. Estos medios fueron utilizados como vía de promoción por el 45 por ciento de los laboratorios farmacéuticos y las recibían el 89 por ciento de los doctores, teniendo en cuenta que desde la publicación del Decreto 1417/1973, de 10 de mayo, sobre la modificación de la Seguridad Social, el sistema no financiaba la publicidad farmacéutica (Lobo, 1980: 107-122).

Julio García Peri consideraba clave el papel de la publicidad como patrocinio de las farmacéuticas a una prensa especializada al servicio del profesional de la medicina. En su opinión era como un vehículo privilegiado para la información y penetración en el mercado:

en este país la formación continuada apenas existe o es muy deficiente. ¿Cómo les va a llegar a los médicos la información? Solo mediante las revistas especializadas pueden estar al día […] gran parte de los médicos solo se enteran de los nuevos productos mediante este tipo de prensa que reciben en su domicilio (Lobo, 1980: 101).

 

Sin duda hay que tener en cuenta el impacto de este tipo de prensa. Los profesionales que ejercían en los núcleos urbanos eran a la postre los que tenían el poder de decisión y control en el consumo farmacéutico. Félix Lobo lo valora en estos términos:

dado que el número de médicos por comparación a la población total siempre es reducido, resulta que, a efectos publicitarios, el farmacéutico es un mercado muy concentrado. Promociones iguales a las realizadas en otros mercados producen efectos de saturación incomparablemente superiores (Lobo, 1980: 106).

 

En este contexto es donde se incorpora el arte y la publicación Arte: Noticias médicas, un suplemento cultural del diario médico, que tenía la función de informar y difundir el arte contemporáneo. De hecho, como suplemento cultural, al estar vinculado a una revista médica con gran repercusión, de tirada nacional y que recibían todos los médicos colegiados de manera gratuita, se difundía por todo el Estado, llegando a un público más amplio y no al interesado o especialista en arte contemporáneo, a la par que abría sustancialmente el abanico de posibles lectores de Gazeta del arte que se podía adquirir en los quioscos. Así el profesional de la medicina era mediador de una revista de arte, receptor privilegiado de la misma, reforzando la consolidada figura del médico como humanista sensible a la cultura de su tiempo: la imagen del “doctor” como intelectual, interesado en arte contemporáneo y, posteriormente, como inversor y, finalmente, coleccionista.

Por otro lado, la interrelación de la Gazeta del arte y Arte: Noticias médicas desmiente, al menos para el año de 1975, la idea de que este tipo de revista especializada y la información que en ella se daba no traspasó las fronteras de un público especializado en arte, diferenciándose de lo que ocurriría años más tarde según Salvador Viñas. Éste, al hablar de las publicaciones especializadas en los años noventa, es realmente elocuente:

las revistas de historia del arte existen: yo las he visto y doy fe de ello. Sin embargo, es preciso reconocer que su difusión es, como las de todos los campos especializados, muy restringida: localizarlas puede requerir el desplazamiento a una hemeroteca universitaria y algo de paciencia. Casi todas ellas comparten un rasgo: no generan beneficio alguno, porque su circulación es muy escasa; y eso a su vez explica otros tres rasgos llamativos: primero, la frecuencia de aparición de las revistas es muy baja (abundan las revistas cuatrimestrales, semestrales, anuales y bianuales); segundo, casi todas ellas están publicadas por instituciones públicas, como universidades, ministerios o ayuntamientos; y tercero, la vida media de estas revistas es alarmantemente baja (Muñoz Viñas, 1997: 120).

 

Por último, y en relación con otras revistas que unen medicina y cultura, es significativo que a pesar de que la relación arte y medicina está plenamente aceptada incluso en la actualidad —es casi un lugar común—, lo cierto es que no existe bibliografía sobre esta cuestión. Aunque está aceptado que las publicaciones de arte (revistas, catálogos, libros, etc.) son pilares que representan la materia del historiador, el crítico, el pensador y teórico, como uno de los agentes primordiales del denominado “sistema del arte” (Reyero, 2010: 76), apenas si hay estudios sobre la recepción y todavía se acepta que las revistas de arte son un mundo aparentemente paralelo al de las revistas científicas, pero nada más lejos de la realidad.

Entre las revistas que sacaban las citadas Ediciones Doyma, S. A. de Barcelona, estaban Jano: medicina y humanidades,[13] revista semanal que comenzó su andadura el 29 de octubre de 1971, y desde 1972 Jano: arquitectura, decoración y humanidades que fue continuada por Jano arquitectura y Jano. Medicina y humanidades que todavía tenía una enorme repercusión en el año 1975. Otra publicación interesante fue Athena: cuadernos de medicina, arte y coleccionismo, revista editada por Ediciones Cutor S. A. en Barcelona entre 1974 y 1978. En 1975 Athena estaba dirigida por Alfonso Quintà Sadurni, el subdirector era Rafael Wirth y contaba con un consejo de redacción compuesto principalmente por periodistas y colaboradores especializados en diferentes ramas: escritores, pedagogos, críticos de arte, catedráticos de estética e historiadores.

No obstante, Athena era una publicación profesional de medicina y arte dirigida exclusivamente a la clase médica. La revista contaba con dos números mensuales y, en principio, tenemos que pensar que era gratuita porque no hay rastro del precio en la publicación física. Con respecto a las otras revistas esta tenía un alcance más limitado pues todo su contenido, ya en cuestiones médicas, ya en arte, se refería a Cataluña. Esto no afectó a la publicidad que es toda ella de empresas farmacéuticas: laboratorios Glaxo, Rhodia, Juste Sociedad Anónima Químico-Farmacéutica, Abelló S. A., fábrica de productos Químicos y farmacéuticos, Laboratorios Roger S. A., Merck, Hosbon, Schering Corporation U. S. A., Europharma y Laboratorios LASA. Fueron frecuentes los artículos que aunaban noticias científicas con arte, aunque no únicamente de arte contemporáneo, lo que daba una enorme variedad de contenidos dentro de un mismo número y también contrastes.[14]

 

Julio García Peri: médico, intelectual y editor

Julio García Peri, nacido de madre venezolana y padre español, tenía la doble nacionalidad estadounidense-española. Estudió medicina en Ginebra y, una vez afincado en España, se colegió como médico ejerciendo también como doctor traductor de inglés y francés. Paralelamente tenía consulta privada como especialista ginecólogo en su domicilio particular, primero en Talavera de la Reina y después en La Moraleja, en Madrid. Dada su proyección internacional y su capacidad de relaciones sociales, pronto se hizo un hueco en la sociedad influyente madrileña; parece que se le ofreció el Ministerio de Sanidad, pero rechazó la oferta. Este gesto, según la información recabada, no fue bien visto por el régimen pero es explicable dado su pensamiento liberal y la experiencia democrática en la que había transcurrido su vida, “un mundo muy distinto” y muy alejado de esa “atmósfera asfixiante” de la vida española, en la que “salir al extranjero no era cosa que estuviese al alcance de todos”, y nos servimos de la experiencia vital de Valeriano Bozal (1992: 10).

La iniciativa editorial de García Peri fue una empresa personal donde proyectó su visión y se marcó los retos. El punto de partida fue la imprenta de propiedad paterna, pero pronto se modernizó e incorporó el offset: en Artes Gráficas F.[icheros] M.[édicos], S. A. —domiciliada en la calle Francisco Gervás, 8 y 10 de Alcobendas (Madrid)—, se llevaron a cabo todas sus publicaciones además de encargos a particulares.[15] A partir de 1967 comenzó a publicar Noticias Médicas, cabecera que le puso en contacto con el mundo de las artes gráficas de los años sesenta y con el mundo periodístico y editorial. Esta actividad fue progresivamente distanciándole de la práctica de la medicina para convertirse definitivamente en empresario con la creación y dirección del grupo Publicaciones Controladas S. A.[16]

García Peri era consciente, consecuente y comprometido con su contemporaneidad. En un primer momento siguió con el trabajo familiar y editó los Ficheros Médicos,[17] pero rápidamente amplió horizontes publicando Noticias Médicas que será una de las cabeceras de bandera hasta la liquidación de la empresa en 1976 (fig. 1). Su proverbial curiosidad y nivel cultural, sus contactos y conocimientos del ámbito de la medicina, así como su capacidad para acometer el importante patrocinio publicitario de la industria farmacéutica, fueron los pilares sobre los que asentó su actividad. Fue la publicidad la que sustentó en gran medida todas sus publicaciones,[18] sin duda le ayudó a crecer llegando a reunir un amplio número de cabeceras, algunas de ellas como Noticias Médicas de distribución gratuita.

Según Félix Lobo, en 1973 el grupo de Publicaciones Controladas S. A. lanzaba veinticuatro revistas gratuitas y nueve revistas por suscripción (Lobo, 1980: 115).[19] Por nuestra parte, las publicaciones dedicadas a cuestiones médicas y farmacéuticas localizadas se acercan a la treintena, pero hay constancia de que algunas que se proyectaron parece que nunca llegaron a tener realidad, por ejemplo, Sofrología Médica Internacional en 1972.[20] Este año se consolidó el ritmo de nuevas publicaciones como se puede ver en la siguiente tabla:

 

El prestigio de García Peri en este medio profesional fue creciente. Fue nombrado vicepresidente de la Asociación Española de Prensa Técnica y en mayo de 1975 fue elegido presidente de la Junta directiva de la Agrupación de Publicaciones Sanitarias. En la noticia donde se comunicaba este hecho, que se acompañaba de un retrato dibujado (fig. 2), se añadía: “García Peri es una relevante personalidad empresarial en un amplio sector de publicaciones y recientemente ha intervenido como representante español en un Congreso celebrado en Ámsterdam del Comité Internacional de Prensa Periódica”.[21]

Pero García Peri pronto trascendió la temática médica y farmacéutica dando inicio a una labor editorial de amplio espectro que generó equipos de redacción de muy diversa índole. La parca información conservada dificulta saber exactamente cuántas cabeceras llegó a publicar, pero un repaso por las registradas da una idea de la amplitud de miras del empresario. Más allá de la temática biomédica y farmacéutica se han podido localizar 29 cabeceras entre 1967 y 1976, aunque de nuevo hay constancia de que se solicitaron más: por ejemplo, el semanario deportivo A Punto, cuya finalidad sería “informar de las actividades de los distintos deportes” como “fútbol, baloncesto, natación y el resto de deportes”, cuya tirada se preveía que fuera de 10.000 ejemplares.[22] Las que se han podido rastrear se enumeran cronológicamente en el siguiente cuadro:

 

En la diversidad temática se puede ver un reflejo de la personalidad de García Peri y su interés por la actividad cultural: destaca el impulso que dio a las publicaciones sobre la cartelera teatral en Madrid a partir de 1973; la colaboración con Narciso Ibáñez Serrador compilador de Historias para no dormir que vio la luz entre 1967 y 1974; los intentos que parecen malogrados de revistas informativas sobre televisión (Tele siete) y la dirigida a los distribuidores de prensa y libros (Kiosko), etc.

En algunas de las publicaciones se solicitó el ISSN, en otras el Depósito Legal, en algunas ambos, probablemente porque eran publicaciones por entregas más que publicaciones periódicas. Tal es el caso de Los españoles, una publicación de fascículos coleccionables que comenzó en septiembre de 1972 —la primera entrega se puso a la venta el día 29—, y estaba dirigida por Victoriano Fernández Asís. En total salieron 28 fascículos, el primero, dedicado a Franco, lo escribió José María Sánchez Silva historiador que había participado en el guion del documental hagiográfico Franco ese hombre de 1964 en el que se trató de “ofrecer una forzada dimensión humanizada del antiguo héroe” para celebrar los “25 años de paz” (Quintana, 2002-2003: 176);[23] ese retrato tuvo continuidad en esta entrega titulada Franco íntimo.[24]

Todas las publicaciones estaban sujetas al control de la Oficina de Justificación de la Difusión (OJD), organismo constituido el 20 de octubre de 1964 y encargado de verificar las cifras de tirada de los medios impresos españoles con la finalidad de proporcionar herramientas de medición eficaces a las agencias de publicidad y sus anunciantes. Como explica Eusebio Serrano, hasta esa fecha, los únicos datos disponibles sobre la divulgación de las publicaciones periódicas eran los que suministraba la Dirección General de la Prensa, dependiente del Ministerio de Información y Turismo, los cuales se elaboraban a partir de las cifras que proporcionaban los mismos editores a la Institución San Isidro (Durández y Serrano, 2005: p. 9). Los primeros controles de difusión se llevaron a cabo en mayo de 1965 y los resultados se daban a conocer a través de un boletín. Aunque algunas publicaciones rechazaron este tipo de control de la OJD, las publicaciones del grupo editorial de García Peri lo solicitaron al comprender que se trataba de una institución al servicio de la publicidad, entendiendo esta como un elemento fundamental de la economía y de la propia expansión y desarrollo del medio informativo.

Fig. 2 Retrato de Julio García Peri, Blanco y Negro, 5 de mayo de 1975, p. 17, Archivo ABC.

Fig. 3 Aurelio Delgado, Julio Garcia Peri, Luis Ángel de la Viuda y Juan F. Puch en la cena ofrecida por B y N a Adolfo Suarez, Blanco y Negro, 19 de julio de 1975, p. 11, Archivo ABC.

Una parte importante de la actividad de García Peri era la sociabilidad (fig. 3).[25] Por su personalidad cosmopolita y el carácter cordial y entusiasta tuvo acceso a todo tipo de personalidades destacadas incluidas aquellas que eran significadas, como el Marqués de Villaverde con quien compartía profesión, o los responsables del Ministerio de Información y Turismo.[26]

De todas las aventuras editoriales de impacto político la más sonada fue Nivel. El diario nacional de la mañana que se pretendió que fuera gratuito,[27] pero finalmente se fijó el precio en 3 pesetas (fig. 4).[28]

Nivel, cuyo referente periodístico era el diario francés Le Monde con el que se estableció un acuerdo para compartir contenidos, estuvo en la calle solamente unas horas el 31 de diciembre de 1969. Fue una de las víctimas del cambio de gobierno que trajo el cese de Manuel Fraga Iribarne en octubre de 1969 como ministro de Información y Turismo y el nombramiento de Alfredo Sánchez Bella, quien puso fin a la “tímida apertura” que significó la ley de Prensa de 1966, “para regresar a un oscurantismo digno de etapas anteriores” (Pizarroso Quintero, 2001: 90). El director del periódico, Manuel Martín Ferrand, rememoraba lo ocurrido desde las páginas de Diario 16 el 30 de diciembre de 1994 con motivo del 25 aniversario de su “nacimiento y muerte”:

Fue una iniciativa de un editor genial, García Peri, prematuramente desaparecido, que, hambriento de futuro, creyó llegado el momento –¡1969!– de avanzar por el camino de la libertad de expresión. Me contrató para dirigir el invento a través de un anuncio en la Prensa y según los métodos de selección de personal más tópicos. “Sólo haremos un periódico normal, lejano del franquismo –decía Julio García Peri– si funcionamos con normalidad empresarial y profesional”.

Esos tiempos nuevos se reflejaban también en el diseño del periódico, estuvieron involucrados Onésimo Anciones y Julio Alonso; este último sería el responsable, junto a Reinhard Gäde, de diseñar unos años más tarde el diario El País,[29] donde finalmente también recabaron algunos de los involucrados en Nivel.[30]

Fig. 4 Nivel el diario nacional de la mañana, núm. 1, 31 de diciembre de 1969, portada, Biblioteca Nacional de España, Madrid.

Fig. 5 Gazeta del arte, núm. 1, 15 de abril de 1973, portada, Biblioteca Nacional de España, Madrid.

El 15 de abril de 1973 salía a la venta el primer numero de Gazeta del arte (fig. 5), publicación quincenal “sobre el arte y sus fenómenos económicos y sociales” que constaba de “32 páginas en gran formato y a color para los interesados espectadores de un mundo agitado en el que es importante tener ideas claras y puntual de información”. Para los editores con Gazeta del arte se había “comenzado a escribir la nueva historia del arte”.[31] Según informaba ABC, la revista venía “a llenar no ya el hueco de su periodicidad más próxima —la quincena—, sino del contenido” al tratar la actualidad con “especial atención por las exposiciones y subastas”.[32]

Desde 1968 hasta 1974 Publicaciones Controladas S. A. también se ocupó de publicar libros, principalmente obras de carácter médico,[33] aunque las hubo de rabiosa actualidad: José María García, Comedia Urtain (1972); Raphael-Natalia: la boda del silencio (1972); Jesús Hermida, Apolo: un bozal a las estrellas (1973); César Pérez de Tudela, S.O.S. en el Naranjo de Bulnes (1973); Salvador Salazar, Secuestro aéreo (1973); y Apuleyo Soto y José Cavero, Los más ricos del mundo (1973). Pero finalmente la actividad se centró en las publicaciones periódicas.

El 19 de septiembre de 1974 el B.O.E. anunciaba la inscripción en el Registro de Empresas Periodísticas de las publicaciones Doblón y Realidades, solicitada por Publicaciones Controladas, S. A., ambas dirigidas por José Antonio Martínez Soler, hasta entonces redactor jefe de Cambio 16. La primera sería semanal, con un formato de 21,5 x 28,5 cm, contaría entre 64 y 96 páginas, el precio 50 pesetas y la tirada ascendería a 10 000 ejemplares. La finalidad de la publicación era:

Informar a los lectores sobre todos los temas de actualidad y en especial los de carácter económico, dentro de la evolución coyuntural nacional e internacional, contribuyendo, tanto en los temas generales como en los económicos, a una mejor información, dentro de los límites que marcan las Leyes y disposiciones vigentes. Comprenderá los temas de: Actualidad general, Noticias y todos los aspectos económicos nacionales y extranjeros, Legislación, Mundo de las Empresas, Temas socioeconómicos y culturales y Cuestiones financieras.

En cuanto a Realidades, su periodicidad sería mensual, el formato un poco más rectangular (21 x 28 cm), el número de páginas 80, el precio 75 pesetas y la tirada ascendería a 25 000 ejemplares. El objetivo de los contenidos se refería así:

Informar de actividades y hechos culturales, artísticos, científicos y de actualidad, con el propósito de ofrecer una publicación amena que contribuya a ampliar los conocimientos sobre estos aspectos reunidos en una sola revista tratada desde un prisma objetivo, veraz y científico, con el debido respeto a la moral y a las personas e Instituciones. Comprenderá los temas de: Cultura, Arte, Ciencia y Actualidad.[34]

Pero los planes iniciales cambiaron. Efectivamente Doblón comenzó su andadura en septiembre de 1974 y hubo un acto de presentación el 18 de octubre al que asistieron “personalidades de las finanzas y las empresas, así como un elevado número de periodistas”.[35] Realidades se demoró y finalmente se nombró director a Guillermo Luis Díaz Plaja. En contrapartida José Antonio Martínez Soler fue nombrado director de la revista mensual Historia Internacional cuyo primer número salió el 1 de abril de 1975; en esta también colaboraba el equipo de Doblón y pronto también hubo incidencias con el Juzgado de Orden Público.[36]

La vida de Realidades comenzó con el número 0 de enero-febrero de 1976.[37] Era un “avance de la imagen de la revista”, compuesto por con un sumario de contenidos aleatorios organizados en los siguientes epígrafes: política, sociedad, economía, internacional y cultura. En esta última sección, además de Luis Cernuda, Machado, Brecht y “Una visión del Vietnam”, se daba el artículo “El tiempo de Alberto”, ese referente silenciado de la vanguardia muerto en el exilio en 1962; finalmente el precio se fijó en 50 pesetas el ejemplar. Como se puede ver ni el precio, ni los contenidos, se atenían a lo publicado en el B.O.E. El primer número salió la semana del 12 al 18 de marzo, pero la vida de la publicación fue corta.

Guillermo Luis Díaz Plaja ha sido definido por aquellos que reivindican su legado como “viajero, hombre puente entre culturas (catalana y castellana, hispanoamericana y universal), profesor, divulgador y gestor cultural”.[38] Pero parece que también estaba interesado en la industria farmacéutica, al menos firmó el “Informe sobre la industria farmacéutica española”, publicado en Actualidad económica.[39] Es posible que esta temática le acercara a García Peri, pero no parece que la relación fuera muy buena, al menos eso cabe deducir de lo ocurrido con la revista que coincidió con el declive y fin de Publicaciones Controladas S. A. El conflicto con la redacción a las diez semanas de su inicio acabó con el despido del director, del subdirector Félix Santos y de Félix Bayón redactor jefe; la noticia se publicó en La Vanguardia,[40] ABC,[41] Blanco y Negro y El País.[42]

Más allá del conflicto laboral con la plantilla —cinco redactores, confeccionador, secretaria de redacción, fotógrafo y botones—, la realidad es que la revista no había cumplido las expectativas y resultaba excesivamente gravosa. Según César Alonso de los Ríos hubo falta de previsión:

Que se lanzara a la calle un semanario en unos momentos de gran competencia (coincidía con el cambio de periodicidad de “Cuadernos para el Diálogo”), sin una publicidad suficiente, sin una promoción suficiente, con unas tiradas iniciales tan bajas (treinta mil ejemplares y posteriormente 18 mil)[43] que de hecho imposibilitaban que el semanario cubriera el mercado. Es decir, desde el principio daba la impresión que “Realidades” era un producto congelado comercialmente.

El nuevo semanario, entre tanto, se perfilaba número tras número como un órgano crítico, escrito con toda la libertad que es posible en estos momentos, bien escrito, a la búsqueda de esos lectores crecientes en nuestro país que en términos generales podríamos calificar de democráticos. Pero, ¡ay! Quien deseaba adquirirlo debía apresurarse, porque resultaba difícil encontrarlos en los quioscos (Ríos, 1976: 17). 

 

Fue Martín Ferrand, recientemente nombrado vicepresidente de Publicaciones Controladas S. A., quien hizo frente al problema: reajuste drástico del presupuesto con una reducción del 85 por ciento; prescindir de los colaboradores y reducir a la mitad las páginas, quedando en dieciséis. Según se explicaba en Blanco y Negro la empresa pensaba que

el problema de Realidades no se debe a una saturación del mercado, sino al hecho de que “no ha encontrado un sitio”. Para hallarlo se producirán unos cambios que serán de la competencia del nuevo director, «estamos al habla con tres profesionales». Con respecto a los rumores que hablaban de la desaparición del semanario, el señor García Peri, presidente del Consejo de Administración lo desmintió rotundamente.[44]

 

El 2 de septiembre Pilar Urbano informaba sobre lo mucho que había afectado la “inestabilidad económica” a la empresa editorial de García Peri, aunque este último se mostraba todavía optimista: “De suspensión de pago nada —me dice—. De suspensión de plantilla, nada. De cierre, nada. Dificultades tenemos desde que empezamos…, pero seguimos en la brecha”.[45] Pero seis días más tarde la empresa hacía suspensión de pagos declarando “un activo de 772 millones de pesetas y un pasivo de 556 figurando como principales acreedores el Banco Coca (con 353 millones), y el Banco Hipotecario (con 12)”. En ese momento había en platilla 378 personas de carácter fijo, un centenar de colaboradores y, según se dice en las mismas fuentes, se editaban “dieciséis revistas de especialidad médica, los semanarios Doblón y Gazeta del Arte, Diario Económico e Historia Internacional, así como una serie de anuarios”.[46] Es decir, Realidades ya se había suspendido definitivamente. Sobre la causa de la suspensión, la empresa alegaba “el incesante aumento de las materias primas de las publicaciones y las restricciones de los créditos bancarios; en la correspondiente memoria se recuerda que el semanario Doblón adoptó una actitud favorable a la nacionalización de la gran banca”.[47]

 

Noticias Médicas: el periódico de la medicina española y Gazeta del arte: exposiciones y subastas

Noticias Médicas fue el primer diario médico que se publicó en Europa (fig. 2), era un periódico gratuito y constituyó el auténtico motor de la actividad de García Peri. Se comenzó a realizar en el taller familiar con máquinas de componer en frío, empleándose una rotativa Cottet-Marinoni para la impresión pero también fueron pioneros a nivel nacional al utilizar la fotocomposición y el offset para la producción del periódico.[48] Comenzó siendo de una periodicidad de dos números por semana (lunes y jueves), pero el 16 de septiembre de 1969 se transformó en diario y alcanzó los 50.000 ejemplares de tirada, siendo el primer rotativo de postguerra en no hacer descanso semanal, solo el estival (agosto). La distribución sin coste para el receptor fue factible por los contratos de publicidad con los laboratorios farmacéuticos; la expansión internacional que tuvieron estas empresas en los años setenta, destacando las estadounidenses como Pfizer, dio pie a iniciativas de propaganda cuyo objetivo era llegar al colectivo médico a nivel mundial.

Editado y dirigido por Julio García Peri, cada número constaba de veinticuatro páginas impresas a dos tintas (negro y magenta) en papel prensa mejorado. Desde finales de 1972 se acompañaba el periódico de un suplemento que tuvo un gran éxito, Noticias Médicas Especial Domingo, pues concitó un interés comercial que se tradujo en un elevado contenido de publicidad de objetos de alto standing: coches, joyas, relojes, etc. En abril de 1975 se incorporó el suplemento de arte contemporáneo Arte: Noticias Médicas, que duró por lo menos hasta enero de 1976 (el 24 de ese mes se fecha el último localizado, fig. 6). La idea era ofrecer nuevo contenido e información de una manera atractiva, pero según las fuentes consultadas el suplemento era consecuencia de las propias inquietudes, intereses y sensibilidad de García Peri.

Fig. 6 Arte: Noticias Médicas, 24 de enero de 1976, portada, colección particular.

Está todavía por estudiar todo lo que rodeó a la publicación Noticias Médicas, pero fue una parte esencial en la sociabilidad empresarial de García Peri, quien en el primer aniversario del periódico instituyó el “Premio Noticias Médicas”, dotado con 100 000 pesetas, y cuyo fin era “galardonar a los autores de trabajos publicados en prensa, radio o televisión nacionales y en los que se exaltara el prestigio y la presencia del médico en la sociedad española actual”.[49] Desde la primera convocatoria la entrega se convirtió en un acto social y en el jurado concurrían personalidades de la medicina, del medio académico, periodistas de prestigio y escritores. Por ejemplo, en la primera convocatoria entre otros actuaron de jurado: el investigador y doctor especializado en ginecología y obstetricia José Botella Llusiá; el médico, periodista y literato Luis Ponce de León; los escritores Ignacio Aldecoa y Narciso Ibáñez Serrador; el periodista Emilio Romero y García Peri; el galardón recayó en Manuel Alcántara por el artículo “Tiene que ser mío” publicado en el diario Arriba.[50]

En la siguiente convocatoria se otorgó el premio a Alfonso Paso por su artículo “Dos Posturas”, la cena se celebró en el Hotel Meliá de Madrid y el jurado lo compusieron: Eloy López García, director d e la Fundación “Jiménez Díaz”, el catedrático de Clínica Médica de la Universidad de Barcelona, Agustín Pedro-Pons; el escritor José María Gironella; Bartolomé Mostaza, director de la Escuela Oficial de Periodismo; Narciso Ibáñez Serrador, Manuel Alcántara y García Peri. En esta ocasión se dio otro galardón, el “Premio profesional Noticias Médicas” que se entregó al Doctor Ruiz Heras; y el Director General de Cultura Popular y Espectáculos, Carlos Robles Piquer, pronunció un discurso sobre “la hermandad entre las Letras y la Medicina”.[51]

Otra iniciativa vinculada a Noticias Médicas fue la de “personaje del mes” que tenía un acento más político, ya se comentó la relevancia de la sociabilidad con la clase política para la empresa Publicaciones Controladas S. A. Por ejemplo, el personaje del mes de abril de 1975 fue Enrique de la Mata Gorostizaga, de quien hizo un panegírico “sobrio y feliz” el propio Julio García Peri, auténtico anfitrión pues ofreció el almuerzo al homenajeado en su residencia junto a “una selección de eminencias de la Medicina”.[52]

De carácter y contenido muy distinto, pero también prensa especializada consecuencia de la iniciativa personal de García Peri fue Gazeta del arte: exposiciones y subastas. Dedicada al arte en la contemporaneidad la publicación iba dirigida a un público específico pero también diverso: artistas, galeristas, críticos, coleccionistas, interesados y profesionales del arte contemporáneo, estudiosos, etc. Del diseño de la revista se encargó el pintor Onésimo Anciones, otro de esos nombres que se ha situado en los márgenes del archivo a pesar de que fue constante su presencia en los medios de comunicación impresa.

Anciones fue periodista aficionado y entre sus iniciativas juveniles se cuenta haber sido el editor del periódico de Medina del Rioseco La Murciélaga. Estudió bellas artes en Valladolid y Madrid, y amplió sus estudios en la Escuela de Bellas Artes de París. A su regreso fundó el grupo Pintores Castilla 63 y en 1970 obtuvo la beca de la Fundación March (Pizarro, 2012).[53] Como pintor trabajó por igual el óleo, el temple y la acuarela, se dedicó principalmente a los géneros del retrato,[54] el paisaje[55] y la naturaleza muerta. Una de las actividades principales fue el diseño. Fue el diseñador de diferentes periódicos como Noticias Médicas y el malogrado Nivel, pero también del mítico diario Madrid, la actualización del diario Pueblo, y las revistas Posible y Cambio 16.[56]

Anciones diseñó el número cero de Gazeta del arte estableciendo la línea, estructura y distribución de contenidos. Hizo una maqueta en la que estaban dibujadas hasta las ilustraciones e hipotética publicidad. Seguidamente se solicitó el permiso de publicación en el registro oficial del periodismo.[57] La empresa editora era Publicaciones Controladas S. A., la redacción se estableció en el número 9 de la calle Orense de Madrid, pero la administración se llevaba en la sede de la empresa (Sánchez Pacheco), donde estaba también domiciliada la distribuidora inicial, Distrisa, que fue sustituida por Sarpe-Distribución que tenía oficina en Madrid y Barcelona; pero finalmente se hizo cargo de ella la propia empresa Publicaciones Controladas S. A.

Gazeta del arte: exposiciones y subastas vio la luz el 15 de abril de 1973 y acompañó su lanzamiento con la publicación de carteles[58] y la inserción de anuncios en la prensa; se fijó el precio en 50 pesetas el número ordinario y 100 el extraordinario que quedaban fuera de la numeración correlativa de la publicación.[59]Comenzó siendo una publicación quincenal, pero pasó a ser semanal a partir del número 45, del 30 de noviembre de 1975, permaneciendo con esta periodicidad hasta el final; el último número salió el 11 de julio de 1976. Como el resto de las publicaciones del grupo editorial, también tenía un descanso estival. La tirada era de 40 000 ejemplares de cada número y podía suscribirse anualmente en territorio nacional y extranjero.[60]

Tomó las riendas de la publicación Manuel Martín Ferrand como productor ejecutivo, la dirección la asumió Benito Hernández Rodríguez y Joaquín Castro Beraza se incorporó en calidad de jefe de redacción. En el número 24, de 15 de junio de 1974, se informó que Martín Ferrand abandonaba el proyecto “por necesidades de mayor dedicación” al periódico Diario de Barcelona del que era director, quedando al frente sólo Benito Hernández quien falleció el 29 de agosto de ese año. A partir del número 28, del 30 de septiembre de 1974, hasta el número 40, del 30 de marzo de 1975, Carlos José Costas fue el director, siendo sustituido por Martín Ferrand que se mantuvo en el puesto hasta el cese de la publicación en 1976.

El equipo de redacción de los primeros números de Gazeta del arte estaba a cargo de Antonio Bernabeu, Carlos Luaces y Fernando Poblet, este último fue sustituido por Miguel A. Fernández. Tenía corresponsales en París, Londres, Roma y Nueva York, y entre los colaboradores se encontraban: Vicente Aguilera Cerni;[61] el malogrado crítico de arte y escritor Santiago Amón, que perteneció al grupo fundador de El País;[62] Carlos Areán con anterioridad a su nombramiento como director del Museo Español de Arte Contemporáneo;[63] Raúl Chávarri, auténtico apasionado de la nueva pintura española; Manuel Vicent; Daniel Giralt-Miracle…, y Eduardo Westerdahl, director de la Gaceta del arte (1932-1936), revista de vanguardia, auténtico hito en el panorama artístico español anterior a la Dictadura, con la que claramente se quería vincular la publicación de García Peri, reforzando su alineamiento con la modernidad cosmopolita. Además de los citados la publicación contó con relevantes aportaciones puntuales de muy diversa índole como Camilo José Cela o Javier Viar, presidente del Colegio Oficial de Farmacéuticos de Bizkaia (1982-1988) además de poeta, novelista, crítico de arte, comisario y crítico de arte desde 1972.[64]

Desde el primer número, Gazeta del arte se caracterizó por la excelente calidad del papel y de las reproducciones de obras de arte, características que compartía con Arte: Noticias Médicas. El formato casi tabloide evidencia el deseo de los editores de alinear la revista en la literatura de prensa —algo impensable en el medio académico donde por entonces tampoco cabía la contemporaneidad—, pero a la vez la diferenciaba de las publicaciones contemporáneas, incluidas las de carácter médico como Athena yJano, que eran de menor tamaño. La estructura y organización de contenidos que se dio en el primer número se mantuvo con apenas alteraciones hasta su cese.

En lo que respecta a la tipografía, aunque hubo algunos cambios, destaca el uso de la fuente Times, diseñada por Stanley Morinson en 1931 por encargo del periódico londinense The Times y que con el tiempo se generalizó más allá de su uso en las publicaciones de prensa. En el diseño se emplearon las directrices que eran comunes en el resto pero utilizando recursos propios de los magazines: grandes fotografías a todo color algunas de ellas a sangre y capitulares de gran cuerpo y los textos se distribuyen en páginas de tres a cinco columnas. Pero si algo destaca al ojear la revista es la relevancia de la publicidad, ocupa el cincuenta por ciento del espacio y era el primer medio de financiación. Desde el principio, Gazeta del arte contó con publicidad de las galerías de arte que daban a la vez noticia de las exposiciones que celebraban y también fue otra constante la presencia de las casas de subastas. Por el contrario, hay casi una total ausencia del patrocinio farmacéutico: solo estuvo presente en los números que coinciden con el abandono de Martín Ferrand hasta el fallecimiento de Benito Hernández Rodríguez.[65]

Con motivo del primer aniversario, abril de 1974, y ya con veintidós números publicados, dedicaron un extraordinario a Pablo Picasso (fig. 7),[66] auténtico hito de modernidad y del arte por entonces, además de figura de interés para el propio régimen franquista (Martínez Novillo, 2017: 313-362). En este número se hacía evidente la satisfacción del equipo de redacción de Gazeta del arte al cumplir el primer año. Según sus propias declaraciones:

la labor de informar y orientar en una materia que, como la artística, entra una obvia dificultad. El esfuerzo editorial que entraña Gazeta del arte, limitada como todo el mundo sabe a una sola vertiente de las bellas artes, las artes plásticas, se ha visto compensado por la buena acogida que la revista tuvo de inmediato entre los lectores y amantes del arte en general.

Fig. 7 Gazeta del arte, número extraordinario, abril, 1974, colección particular.

Fig. 8 Gazeta del arte “Arte 1975”, Anuario, colección particular.

En cuanto al futuro, lo veían con optimismo:

Gazeta del arte cumple su primer año con la esperanza de cumplir muchos más y con el deseo de continuar esforzándose en una tarea cultural que tiene como meta principal servir de información y guía a todos aquellos que de una manera u otra estén relacionados con el arte, ya como simples espectadores, ya como artistas o coleccionistas de arte de nuestro tiempo.[67]

 

La revista se publicó con normalidad hasta el número 84, del 11 de julio de 1976, donde se encuentra una nota informativa de despedida que finalizaba así:

en estas páginas hacemos, con limitaciones y ausencias inevitables, un resumen de lo que fueron las exposiciones de los últimos meses. En páginas anteriores una encuesta sobre arte y economía. Una encuesta clarificadora. La temporada ha terminado. Y Gazeta del arte dice hasta luego. Vacaciones para el arte. Volveremos en septiembre.[68]

 

Nunca se volvió a retomar la publicación, aunque parece que se contaba con papel para seguir tirándola; en total se habían distribuido 84 números en cuatro años y, por lo menos, un número extraordinario y un anuario (fig. 9) con un panorama general de las exposiciones de 1974 de Carlos Arean, y otro sobre las subastas de Mercedes Lazo.[69]



* No hubiera sido posible redactar estas páginas si no hubiéramos contado con la generosa ayuda de Greta Carrete Vega, Alfonso Cavallé, Iñaki Estella, Carlos Fernández, Jesús García Calero, Cristina García Peri, Rosalía González de Castro, Álvaro Martínez Novillo, Fernando Millán y Elena Primo Peña. Vaya para todos ellos nuestro mayor agradecimiento. 

[1] El bicentralismo Madrid y Barcelona es total, apenas se citan eventos en otros lugares; durante el periodo que comentamos las otras ciudades en las que se referencia hechos son: Sabadell (1), Sevilla (3) Granada (4), Santander (2), Santa Cruz de Tenerife (1), Ibiza (1), Pamplona (1), Mallorca (1), Valencia (1). En 1973 José Corredor Matheos ya denunciaba el fenómeno con motivo de la Exposición internacional de escultura en la calle, celebrada en Santa Cruz de Tenerife: “Hemos de desechar la idea de que la historia y la crónica de la cultura se escriben exclusivamente en los grandes centros. En España la aceptación del bicentralismo Madrid-Barcelona origina, de hecho, muchas confusiones, y nos lleva a olvidar acontecimientos significativos. Sin embargo, hoy la abundante información, como consecuencia de la transformación de las comunicaciones, esta creando una situación nueva en este sentido. Tenemos un ejemplo de esta actividad que, solo para entendernos, llamaremos periférica, en la acción cultura que esta llevando a cabo en Tenerife, la delegación del Colegio de Arquitectos de Canarias” (La Vanguardia, 16 de diciembre de 1973, p. 3).

[2]  Nos situamos en una de las partes del archivo que ha quedado en penumbra y, por tanto, su contenido ha sido confinado a los márgenes de la construcción del relato histórico. Por supuesto no forma parte del discurso hegemónico de ese pasado cercano, del que son referenciales las publicaciones: España. Medio siglo de arte de vanguardia. 1939-1985, auspiciada por el Ministerio de Cultura y la Fundación Santillana, bajo la dirección de Francisco Calvo Serraller publicado en 1985; y Pintura y escultura españolas del siglo XX (1939-1990), de Valeriano Bozal, publicado en 1992 en la colección Summa Artis de Espasa Calpe. Tampoco se ha visibilizado en las revisiones recientes que aspiran a ser hegemónicas como el proyecto “Desacuerdos” en sus ocho boletines (disponibles en https://www.museoreinasofia.es/publicaciones/desacuerdos), ni el relato alternativo amparado en ese marco de referencia: Arte en España (1939-2015): ideas, prácticas, políticas, de Jorge L. Marzo y Patricia Mayayo, publicado en 2015.

 

[3] Se constituiría por las siguientes figuras: artista que crea, crítico que opina, galerista que expone, coleccionista que invierte, museo que concede la pátina, medios de comunicación que divulgan y público que contempla Bonito Oliva, 1975; más información en Amón, 2000.

[4] No se ha conservado ninguno en los ejemplares que se conservan en la Biblioteca del Colegio de Médicos, Biblioteca del Ministerio de Sanidad, Biblioteca Nacional de España y la Hemeroteca Municipal. La rareza y el hecho de que algunos números tampoco estaban completos, ha impedido un exhaustivo análisis, así como su completa comparación con la Gazeta del arte, conservada completa en tomos anuales en diferentes bibliotecas, entre ellas la Biblioteca Nacional de España (Madrid). En este sentido hay que destacar que entre los fondos de la biblioteca del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía no se conservan ejemplares de Gazeta del arte ni del suplemento Arte: Noticias Médicas.

[5] Entrevista a Alfonso Cavallé realizada el 25 de abril de 2017.

[6] Entrevista a Cristina García Peri y Rosalía de Castro realizada el 10 de abril de 2017.

[7] En la década 1970-1979 se crearon en España 319 revistas de ciencias de la Salud y en la siguiente 608, aunque muchas de ellas tuvieron carácter efímero (Vázquez Valero et alt., 2002: 395-396).

[8] Y de la información en general, baste recordar el ultimátum que le dio el Dr. Juan Casado, intensivista del Hospital Infantil Niño Jesús de Madrid al Secretario de Estado de Sanidad, Luis Sánchez-Harguindey de dar la información sobre la intoxicación del aceite de colza en 1981 en las noticias del Telediario. En los últimos años hemos asistido a una auténtica revolución, y en la actualidad la búsqueda de información por parte de la población se hace a través de internet, cuyasprontas respuestas, sean o no fiables, solventan las dudas y preguntas de todo tipo de usuarios

[9] El charlatán de la ciencia y los medios de comunicación es un problema permanente que se ha agudizado en las últimas décadas, y verdaderamente “duele ver como la idiotez del que se otorga un falso descubrimiento innovador, causa dolor y engaño” (Bernabeu y Ten, 2006: 26).

[10] Véanse las tablas publicadas en “Profesionales sanitarios colegiados”, Sanidad y beneficencia. Anuarios Estadísticos (de 1971 a 1980), INE. Disponible en: http://www.ine.es/inebaseweb/25687.do [Consulta: 08/02/2017].

[11] Este número se vería positivamente afectado a partir de 1978 con la implantación no exenta de críticas del sistema de formación de Médicos Internos Residentes (MIR) como vía de formación médica después de la licenciatura, comenzando un periodo que posibilitaba una igualdad de condiciones en la selección de médicos. En la misma medida que la profesión médica y sanitaria se ha transformado y evolucionado en las últimas décadas, la información científica especializada también.

[12] El anuncio se convertía en soporte informativo y publicitario, pero sobre todo hacía que la empresa periodística, aplicando la denominada “fórmula Girardin”, se convirtiera en lucrativa proporcionando beneficios al transformarse en un soporte del reclamo comercial; sobre esta cuestión véase Heras Pedrosa, 2000: 20 y 32).

[13] En la mancheta de la primera página divide a los colaboradores entre médicos y literatos, diferenciando a cada uno de ellos por la especialidad. En este sentido, en la parte que denominaron humanística, encontramos especialistas en zoología, humor, caza y pesca, reportajes históricos, filosofía astronomía, literatura, toros, entre otros. Toda la publicidad es de farmacéuticas.

[14] Por ejemplo, en el número 17 (febrero de 1975) tras un artículo dedicado al arte desarrollado en la península Ibérica en tiempos del Imperio romano se encuentra uno sobre arte Povera.

[15] La actividad de la imprenta se remonta a 1966: en la BNE se conserva el cartel “Aquí se vende Fine: la más variada información semanal: precio 5 pesetas” (AHC/598091) y PM: prensa médica. Información sanitaria de la prensa nacional (D. L. M-3487-1966); en 1967 el ginecólogo Ángel Sopeña Ibáñez —ginecólogo de la Cárcel de Mujeres de Yeserías, militante del PCE e impulsor de la anticoncepción—, publicó La cesárea abdominal y sus problemas.

[16] La empresa se inscribió en el Registro de Empresas Periodísticas con el número 320, Sección Personas Jurídicas, tomo 5; domiciliada en la madrileña calle Sánchez Pacheco, números 81-82.

[17] Entre otros trabajó en ella el publicitario José Luis Zamorano que también trabajaría en Noticias Médicas; su hermano Gabriel era el fotógrafo.

[18] La alta calidad técnica de sus producciones le hizo acometer otro tipo de publicaciones como son los catálogos para las casas de subastas, negocios que también contribuyeron a financiar sus iniciativas a través de la publicidad.

[19] En 1972 hubo otra iniciativa que según parece no prosperó, la edición de grabaciones sonoras que se clasificaron por grupos bajo la etiqueta “Informaciones audiovisuales de la siguiente manera: Grupo 1: Conferencias magistrales; Grupo 2: Informaciones médicas “vivas”; Grupo 4: Música clásica sinfónica (Händel, César Franck, Max Bruch, Hayden, Beethoven, Edvard Grieg, Chaikovski), de jazz, de ópera, moderna, folclórica internacional, zarzuela; Grupo 5 Actualización de conocimientos médicos. Conferencias, charlas en cursillos y lecciones de cátedra, resúmenes de artículos destacados aparecidos en las revistas internacionales más importantes; Grupo 6 cursos de idiomas: inglés, francés; Grupo 7: legislación médica; Grupo 8: actualización sobre conocimientos de idiomas. Informaciones científicas en idioma inglés y francés; Grupo 9 Resúmenes de congresos; Grupo 10: Varios (Poesía, turismo); Grupo 11 Actualidad.

[20] Sería trimestral, constaría de entre 40 y 80 páginas, el precio era 150 pesetas y una tirada de 25.000 ejemplares. La finalidad era “la difusión de trabajos e informaciones sofrológicas dentro del campo de la Medicina”, como director figuraba Julio García Peri (La Vanguardia, 19 de febrero, 1972, p. 6).

[21] Blanco y Negro, 5 de mayo de 1975, p. 17.

[22] El formato sería de 13 x 19 cm, el número de páginas entre 64 y 112, el precio de 10 pesetas; según se explica en la noticia, la publicación “estaba eximida de director periodista, estará dirigida por don Benito Hernández Rodríguez” quien eventualmente sería el director de la Gazeta del arte (La Vanguardia, 27 de septiembre de 1972, p. 9).

[23] En la portada se añadía: “Su historia familiar contada por José María Sánchez Silva” y la fotografía mostraba al dictador jugando con una de sus nietas en brazos junto a un árbol de navidad.

[24] Se publicitó como una nueva biografía de Franco; el precio de cada fascículo eran 25 pesetas (La Vanguardia, 29 de septiembre de 1972, p. 8).

[25] Merece la pena recordar que la sociabilidad es un aspecto de la vida y de cada época, pero también que cada grupo tiene la suya y supone un reto a quien tiene la hegemonía, se fundamenta en la reunión de personas que comparten gustos, valores, ideas y sueños, personas que forman grupos que se reúnen e intercambian ideas y valores sociales.

[26] En los periódicos ha quedado rastro de ello: por ejemplo, fue invitado al almuerzo de honor que se dio al corredor Ángel Nieto el 26 de noviembre de 1972 presidido por Guillermo Luca de Tena, presidente del Consejo de Administración de Prensa Española (ABC, 26 de noviembre de 1972, pp. 186-187); también asistió a la cena de honor ofrecida a Adolfo Suárez, Ministro Secretario General del Movimiento cuando fue elegido el político del mes de junio de 1975 por la redacción de Blanco y Negro, donde estuvieron “destacadas personalidades de la vida política y periodísticas” (Blanco y Negro, 19 de julio de 1975, pp. 10-11). García Peri tuvo amistad con el juez Clemente Auger —que participó en la financiación de Nivel— y el abogado Jesús Vicente Chamorro, ambas figuras opuestas al régimen (García Martín, 2019: 1791).

[27] Según información dada por Marcos Molinero el 24 de marzo de 1973 en Sábado Gráfico (citado por Lobo, 1980: 117).

[28] La idea de un diario de información general gratuito la llevarían a la práctica Martín Ferrand y sus colaboradores en 2000 con el periódico 20 minutos.

[29] El primer número de El país salió a la calle el 4 de mayo de 1976.

[30] La empresa presentó recurso, pero el 31 de enero de 1970 “por cese de la entidad esta liquidó a todo su personal las cantidades correspondientes a la parte proporcional de pagas extras reglamentarias, vacaciones y beneficios, más los días de haber de dicho mes” (ABC, 16 de julio de 1970, p. 49). Parece que Martín Ferrand negoció con la Dirección General de Prensa no recurrir la decisión a cambio de que los empleados consiguieran otro trabajo, algunos se incorporaron a Radio Nacional y TVE; en esta última recaló el propio Martín Ferrand. A pesar de ello, el articulista de el diario Madrid, Manuel Pizán, difundió que se había despedido en masa sin más explicaciones, pero no fue así, lo que motivó la querella de Julio García Peri por injurias, pero fue desestimada (ABC, 16 de julio de 1970, p. 49; La vanguardia, 16 de julio de 1970, p. 9). Sobre la organización del periódico y sus vicisitudes véase García Martín, 2019: 1790-1800; cuenta con una bibliografía actualizada sobre la prensa en aquellos años.

[31] En estos términos se redactaron los anuncios que insertaron a toda página en la prensa el 28 de abril de 1973 (por ejemplo: La Vanguardia, p. 12; y ABC tanto en la edición de Madrid y Sevilla, pp. 50 y 42 respectivamente).

[32] ABC, 26 de mayo de 1973, p. 69.

[33] Publicaron libros como: H. Oliva Aldámiz, Patología del riñón: confrontación clínico-morfológica por la biopsia percutánea examinada con los microscopios de luz y electrónico (1968); Aforismos de Hipocrátes (1969); III Simposio internacional sobre silicosis: concepto de tratamiento y rehabilitación. Castellón, 3 y 4 de octubre de 1969 (1971); R. Bartolozzi Sánchez, Enzimopatías genéticas en oftalmología (1971); José María de Mena, Historia de la Medicina (1971); J. Quetglas Moll, Breve manual de cirugía plástica y estética de la cara (1971); E. Recasens Méndez Queipo de Llano, Problemas endocrinológicos en ginecología y obstetricia (1971); First Congress Internationl Society of Aesthetic. Plastic Surgerí, Río de Janeiro 6-11 de febrero de 1972 (1972); Simposio de Pediatría Social. Asociación Españolas de Pediatría, Madrid 5 y 6 de mayo de 1972 (1972); Brisfirina BL-P1322 Cefapirina Sódica (1972 y 1974); Cinesiterapia respiratoria. Simposio Internacional sobre Cinesiterapia respiratoria 4º, 1970 Castellón (1973); R. J. Boixados Servat, Hidatidosis del sistema nervioso central (1973); E. R. Long, Historia de la Patología (1973); A. C. Steenson, Consejo genético (1974); Gran diccionario médico (1974).

[34] B.O.E., núm. 225 (19 de septiembre de 1974), p. 19 295. La noticia la recogieron las agencias Cifra y Europa Press, fue publicada por La Vanguardia y ABC, 20 de septiembre de 1974, pp. 8 y 37 respectivamente.

[35] ABC, 20 de 1974, p. 58. Se dio noticia de su puesta en circulación en ABC, 19 de octubre de 1974, p. 142. También insertaron algunos anuncios en la prensa (de cuarto de página en La Vanguardia, 16 y 23 de noviembre de 1974, pp. 38 y 31 respectivamente). Según Julián Cortés Cabanilles «Argos», Doblón era un semanario “de gran empaque como contenido y como continente”, fruto del “activísimo doctor García Peri” (ABC, 22 de octubre de 1974, p. 42), y según el director allí coincidieron “gentes de todos los colores, pero todos con ansias de libertad: Manuel Martín Ferrand (director), Mauro Muñiz (redactor-jefe), Ismael López Muñoz, Vicente Verdú, Pablo Sebastián, Iván Tubau, Julio Alonso, Pedro Páramo, Bernardo Díaz Nosty, José Luis Martínez Albertos, Alfonso Ortuño, etc., y un montón de jóvenes, todos ellos luego bien colocados en la prensa libre o en la universidad” [http://martinezsoler.com/tag/doblon/ consultado 13 de abril de 2020].Pronto recibió el director felicitaciones (ABC, 13 de noviembre de 1974, p. 119) y la revista se convirtió en una fuente más para noticias económicas, objeto de denuncias, secuestros de números, pero el peor episodio fue el secuestro y la tortura de la que fue víctima el director. José García Abad, redactor jefe, fue elegido presidente de la Agrupación de Periodistas de Información Económica(ABC, 30 de noviembre de 1974). Allí se publicó el primer análisis sobre “La era de Franco” de Gabriel Jackson.

[36] El número 8, correspondiente al mes de noviembre de 1975 fue secuestrado, aunque el secuestro quedó sin efecto y el 17 de ese mes se puso a la venta. La noticia dada en ABC (ed. Andalucía, 12 de noviembre de 1975, p. 56), añadía: “se ignoran todavía cuales han podido se los motivos de este secuestro” apuntando que podía deberse la portada estaba “dedicada a la participación de los musulmanes en la guerra civil española, bajo el título «Moros en la Cruzada»”. La situación española del momento y sus referentes históricos inmediatos fue una constante en la publicación, por ejemplo, en el primer número se utilizó para la portada un detalle de la pintura Jura de la Constitución de la Reina Regente Doña María Cristina el 30 de diciembre de 1885 —obra de Francisco Jover y Casanova y Joaquín Sorolla—, con el titular “Pacto del Pardo. En espera del Rey” sobreimpreso; en el número de agosto de 1975 se publicó un articulo de Fernando González y Jaime Corral sobre los títulos nobiliarios creados por Franco.

[37] Blanco y Negro (3 de enero de 1976, p. 59), dio la bienvenida a la publicación junto a otras que veían la luz simultáneamente con un titular elocuente: “Periodismo. Primavera periodística: nuevas publicaciones”. El texto comenzaba así: “Hablar de primavera política es frecuente. Hablar de primavera periodística lo es menos. Pero ha llegado el momento. Y por partida doble. Porque con la florida estación nuevas publicación animarán los quioscos de Prensa. A «El País» se unirán las revistas «Realidades» y «Fila doce». La primera, de información general y semanal, será editado por Publicaciones Controladas, empresa que publica actualmente «Doblón», «Noticias médicas» e «Historia Internacional»”.

[38] “Diversos investigadores reivindican en un libro el legado de Guillermo Díaz-Plaja”, Noticias Universitat de Barcelona, 22 de mayo de 2018 [https://www.ub.edu/web/ub/es/menu_eines/noticies/2018/05/051.html disponible: consulta 14/4/ 2020].

[39] Núms. 744 y 745, 17 y 24 de junio de 1972.

[40] 15 de mayo de 1976, p. 8; 16 de mayo de 1976, p. 15. Díaz Plaja y Félix Santos remitieron una carta que se publicó el 23 de mayo de 1976, p. 30.

[41] 15 de mayo de 1976, p. 87.

[42] 16 y 18 de mayo de 1976.

[43] Según informaba ABC (16 de mayo de 1976, p. 15) la cifra de ventas no alcanzaba los ocho mil ejemplares.

[44] Blanco y Negro, 22 de mayo de 1976, p. 73.

[45] ABC, 2 de septiembre de 1976, p. 7.

[46] La Vanguardia, 9 de septiembre de 1976, p. 5.

[47] La Vanguardia, 9 de septiembre de 1976, p. 5. Martín Ferrand confiaba solucionar los problemas de la falta de liquidez, pero tampoco tenían papel pues Papelera Española había negado el suministro; parece que había existencias suficientes para Gazeta del Arte, así como para Doblón, aunque según los redactores, se temían que “solo para suscriptores y el Ministerio” (Blanco y Negro, 11 de septiembre de 1976, p. 58). En enero de 1977 el presidente del Consejo de Administración de Publicaciones Controladas S. A. era Luis González Seara (La Vanguardia, 30 de enero de 1977, p. 11).

[48] Este sistema se generalizaría y se considera que revolucionó posteriormente la edición de periódicos (Vílchez de Arribas, 2011: p. 311).

[49] ABC, 18 de febrero de 1968, p. 75. Era un único premio que no podía ser dividido ni declarado desierto. Los trabajos deberían llegar a la editorial (entonces sita en el número 13 de la madrileña calle Mayor) antes del día 5 de febrero y deberían haber sido publicados entre el primero de octubre de 1967 y el 31 de enero de 1968 (La Vanguardia, 27 de diciembre de 1967, p. 9).

[50] El artículo recibió también el Premio Radio Nacional 1968.

[51] ABC, 18 de febrero 1969, p. 45. En 1971 se concedió el premio a Manuel Calvo Hernando por la serie de artículos “Viaje al interior de mi cuerpo”, y en 1973 a Felipe Coello por el artículo “Cosas que dijo un niño diabético”. En 1976 el galardonado fue el Dr. en medicina Basilio Ania Martínez (ABC, 19 de febrero de 1971, p. 47; ABC, 3 de febrero de 1973, p. 118; La Vanguardia, 30 de septiembre de 1992, p. 22, respectivamente).

[52] ABC, 8 de mayo de 1975, p. 39. Enrique de la Mata Gorostizagafue Secretario General de Sanidad (1966-1969), presidente de la Asamblea de la Cruz Roja Española (1967-1969), Director de la Seguridad Social (1969-1975), miembro del Consejo del Reino y procuradoren representación del tercio familiar. Ocupó la cartera de Relaciones Sindicales en el primer gobierno presidido por Adolfo Suárez, entre julio de 1976 y julio de 1977.

[53] Véase la necrológica de la Agencia EFE publicada en El País, 30 de mayo de 2002. Disponible en: https://elpais.com/diario/2002/05/30/agenda/1022709605_850215.html [Consulta: 08/08/2017]. Erróneamente se dice que nació en Valladolid, pero lo hizo en Medina del Rioseco, el 24 de marzo de 1938.

[54] Entre otras series cabe citar “Siluetas del tiempo”, una selección de cien retratos de personalidades españolas y extranjeras pintadas para el semanario Tiempo, donde ilustraron entrevistas de Carlos Luis Álvarez, «Cándido» y Nativel Preciado.

[55] Entre las críticas elogiosas se encuentra la de José María Galván con motivo de la exposición en la galería madrileña El coleccionista, situada en el número 23 de la calle Claudio Coello, Triunfo, núm. 740 (2 de abril de 1977), pp. 56-57.

[56] No obstante, la actividad que más popularidad y reconocimiento le reportó fue ser ilustrador de las crónicas taurinas de Joaquín Vidal en el diario El País. Fue amigo de periodistas estrechamente vinculados al Grupo Prisa como Manuel Vicent y Miguel Ángel Aguilar; este último lo describía así: “Anciones o la inteligencia natural, viva, directa, capaz de llegar a la realidad desenmascarada mediante el fogonazo de la dialéctica del café o el manejo certero de los pinceles. Un manejo que alcanza grados de verdadera maestría en estos retratos reveladores y, en ocasiones con la chispa del genio de los grandes del género” (Pizarro, 2012).

[57] Entrevista a Cristina García Peri y Rosalía de Castro el 10 de abril de 2017.

[58] Se conservan dos ejemplares en la BNE (AHC/559241; AHC/559242).

[59] Parece que solo hubo un extraordinario que se prometió al comenzar la andadura y se dedicó a Picasso; se publicó al año del nacimiento de la revista rememorando el primero que había dedicado en “buena parte de sus páginas a glosar la personalidad de Pablo Picasso, fallecido pocos días antes de que nuestra revista estuviera en la calle”.

[60] La suscripción en España por 24 números consecutivos era de 1 400 pts. Por vía terrestre, 1 600 por vía aérea; para el extranjero variaba según el país y el medio de transporte, se abría la posibilidad de suscripción a los residentes en: Australia, Austria, Bélgica, Canadá, Centroamérica, Dinamarca, Finlandia, Francia, Alemania, Holanda, Italia, Japón, Latinoamérica, Noruega, Portugal, Sudáfrica, Suecia, Suiza y Reino Unido.

[61] Sobre la actividad de Aguilera Cerni en esos años véase Frasquet Bellever (2017: 213- 298).

[62] Todavía está pendiente su biografía, en la actualidad la invisibilidad de su labor es prácticamente total pues ni se le nombra en Díaz Sánchez y Llorente Hernández (2004). Amón fue colaborador de Revista Occidente, Cuadernos para el diálogo, Historia 16, ABC, La Vanguardia; vicepresidente de la Asociación de Defensa Ecológica y del Patrimonio Histórico Artístico y Premio Nacional (1976) a la mejor labor de defensa del Patrimonio Histórico-Artístico en la Prensa.

[63] Con motivo de su nombramiento publicó en la revista “Mi visión del museo”, Gazeta del arte, núm. 48, 30 de septiembre de 1975, p. 12.

[64] Ha sido director del Museo de Bellas Artes de Bilbao entre 2002-2017.

[65] En el número 24, del 15 de junio de 1974, en ocho páginas diferentes se insertó publicidad de medicamentos del laboratorio farmacéutico Robapharm, anunciando Nitro-Monobeltini y Recosen, junto con los usuales de galerías y casas de subasta (estas ocupan diez páginas de las treinta dos); en el número 29, del 15 de octubre de 1974, es el laboratorio Pzifer anunciando Terra-bron, Terramicida y Unipen, medicamentos que ocuparan numerosos anuncios en las páginas de Arte: Noticias Médicas (figs. 13-15).

[66] La portada del primer (fig. 6) número llevaba reproducido el tapete de Rafael Alberti dedicado a Picasso presentado como una “exclusiva mundial: el último canto de Alberti a Picasso”. Según los editores: “recogía el que habría de ser el último homenaje del poeta Rafael Alberti a su amigo el pintor, consistente en una serie de poemas del libro «Los ochos nombres de Picasso», que junto a otros de María Teresa León, esposa de Rafael, iban estampados en unos curiosos mantelillos coleccionados en una carpeta, profusamente ilustrada por Alberti, que sería entregada al genial pintor pocos días después”. El “mantelillo” reproducido forma parte de la iniciativa del propietario de la sala El Taller de Picasso en Barcelona, destruida por un atentado poco después de su inauguración; el propietario organizó una exposición de Vallauris desde el 23 de septiembre hasta el 5 de noviembre de 1971 (Hernández Henche, 2019).

[67] “La coincidencia de dos aniversarios”, Gazeta del Arte, núm. extraordinario, abril de 1974, p. 3.

[68] Gazeta del Arte, núm. 84, 11 de julio de 1976, p. 7.

[69] Con el título Gazeta del arte «Arte 1975», se ofrecía una recopilación de los datos fruto de “la actividad durante sus tres años de existencia”, con un “informe de las adquisiciones y cesiones a los Museo del Estado, los índices de exposiciones de todas las galerías, salas de exposiciones y museos. Y como complemento, dos informes sobre organizaciones y enseñanza”.

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Ana MARTÍN GARCÍA y Jesusa VEGA
Investigadora independiente - Catedrática de Historia del Arte, Universidad Autónoma de Madrid

Fecha de Entrega: 24/05/2020
Fecha de Admisión: 06/06/2020


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