Número 6 | Marzo de 2009
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El desvanecimiento de las fronteras del arte
El 'partenón' de Antonio Jarque Gómez, en Cedrillas (Teruel)
 
 

Resumen:

El caso particular del “partenón” de Antonio Jarque Gómez, situado en Cedrillas (Teruel), nos acerca a un tipo de arquitecturas situadas fuera de los cauces del arte ortodoxo. Se trata, sin duda, de unas obras que pueden implicar una mirada ingenua, creaciones naïf que corren el riesgo de desembocar en el kitsch y perderse incluso en él, pero también pueden ser obras de una fuerte intensidad; creaciones emotivas a través de las cuales se manifiestan las inquietudes y sentimientos profundos de unos espíritus singulares que se vuelcan hacia la creación artística como un modo de afirmación y satisfacción.


Abstract:

The particular case of the “Pantheon” by Antonio Jarque Gómez in Cedrillas (Teruel), brings to the fore a particular type of architecture out of the mainstream. One which, without a doubt, refers to an innocent gaze, creations of naïf style, on the verge of becoming kitsch; but they can also be seen as works of strong identity, emotive creations manifesting the excitement and deep feelings of singular souls who devote themselves to artistic creativity as a way to reach reinforcement and satisfaction.


 Este artículo es parte de una investigación en la que se estudia un tipo de arquitecturas que, situándose fuera de los cauces del arte ortodoxo, están realizadas a partir de enunciados de gran potencial visual que interpelan estéticamente e implican intensamente. La aproximación a un arte desconocido es el principal objetivo de esta investigación. La creación plástica contemporánea está muy definida por parámetros institucionales y obedece, en el caso de la arquitectura, a encargos muy precisos. Pero existen también, de modo paralelo, otras actividades, generalmente artistas espontáneos que desean materializar sus sueños privados ejecutando obras que nadie les ha encargado y que surgen al margen de las instancias que rigen en la actividad artística ordinaria. La pasión subjetiva y el capricho personal son en esos casos las pulsiones dominantes. En semejante dominio prevalece la fantasía más desaforada, y los ecos del surrealismo parecen mezclarse con los del folklore y el pop art. Como consecuencia de esta aproximación a un arte desconocido se plantean otras cuestiones como la sistematización de modelos.
 En la localidad turolense de Cedrillas a unos 35 kms de la capital, se sitúa el popularmente conocido “partenón” de Antonio Jarque, denominado por su creador como el “Jartenón”. Antonio Jarque Gómezes un hombre afable y educado que te muestra y guía por cada uno de los rincones de su peculiar vivienda de verano con la paciencia y las explicaciones oportunas que sólo los muchos años de una vida dedicada a la práctica docente aportan.
Este maestro jubilado vive a caballo entre Castellón, donde pasa los meses de invierno y Cedrillas, localidad natal de su difunta esposa, donde se refugia en su templo lejos del caluroso verano levantino.
Tras ese hombre culto, se esconde una persona sensible y en ocasiones sentimental, al que de vez en cuando, al compartir recuerdos, afloran a sus ojos lágrimas de nostalgia, pena y tristeza por la pérdida de su mujer. Incluso, en ocasiones, se puede observar a un Antonio desanimado, quizá desilusionado con la vida, por haberle arrebatado lo que más quería y por haberlo dejado sin motivación para continuar con la vida. Pero, nuevamente, resurge ese Antonio luchador y aferrado a un sueño, sueño por y para el que vive, construir su propio “templo”.
Este “templo griego” se alza sobre un terreno de 10 hectáreas, que era de su suegro, situado a las afues de la población y rodeado por una valla perimetral a fin de separarlo del “mundo profano”. Al igual que en la antigua Grecia los requisitos básicos a la hora de elegir el lugar para la edificación de un templo eran la presencia de un río o manantial[1], una adecuada orientacióncon respecto al sol, siendo la fachada principal la oriental y una hermosa vista panorámica capaz de provocar una emoción reverente.
Como “dios-creador” ha construido su morada divina, donde da rienda suelta a sus fantasías, donde está rodeado por sus sueños, miedos, recuerdos, sentimientos... Al igual que las polis griegas, Antonio ha construido su sueño, de tal modo que le proporciona seguridad y felicidad.
Este sueño clásico comenzó hace casi 40 años, concretamente en 1970. Siempre le interesó el arte, el arte griego en particular y concretamente el Partenón. Si a esto se le añade el múltiple y variado arte mudéjar diseminado por el territorio aragonés, el resultado es el “Jartenón”.
Exteriormente, su estética nos evoca al templo de la Acrópolis de Atenas dedicado a la diosa Atenea. En el interior, la profusión decorativa es asfixiante. Todas las estancias de la vivienda, el pórtico perimetral del edificio y los techos de los templetes exteriores, están recubiertos con artesonados de madera policromada. Artesonados que el propio autor denomina de estilo “mudéjar-aragonés adaptado”. Este tipo de decoración se ha convertido en casi una obsesión para Antonio, que lleva más de 23 años de trabajo dedicado a ello. Para realizarlos ha necesitado aprender ebanistería y comprarse máquinas especializadas para este tipo de trabajo. 
Una de las grandes aficiones de Jarque es la fotografía, afición que se palpa y se hace presente en la decoración, con múltiples ejemplares que se extienden a lo largo y ancho de los muros. Además ha dedicado un pequeño espacio, a modo de laboratorio fotográfico, en la parte abuhardillada.
Otra de sus aficiones es la música, música que te acompaña de manera constante e incansable a lo largo de la visita. En el interior hilo musical, en el exterior altavoces. Notas que flotan de manera continua en el ambiente, creando, incluso, una sensación de agobio. Todo está abarrotado de decoración; artesonados, espejos, fotografías y... música.
Una verde y cuidada pradera se extiende ante los ojos al salir al exterior. La vista descansa después de observar el recargado espacio interior.
Únicamente un árbol y dos templetes[2] acompañan, sin ensombrecer, el perfil que se recorta en el horizonte de este “templo” octástilo. Sendos lagos completan la composición exterior, aportando al conjunto serenidad y equilibrio.
Tras el recorrido por su construcción, Antonio te acompaña amigablemente hasta la puerta de acceso de la finca, donde te desea un buen viaje. Sus vivos y curiosos ojos, parapetados tras las gafas, te observan hasta que te pierden de vista.
El edificio ha sido construido a base de hormigón, ladrillo y mortero de cemento, con revestimiento interior y parcialmente exterior de artesonados de madera lacados con diferentes colores.
Se trata de una construcción estructurada en tres alturas, cuyo aspecto recuerda a un templo griego.
Se accede a la finca a través de sendas puertas de forja que representan a Edipo y la Esfinge; las miserias humanas.
La fachada principal está compuesta por basamento liso, sobre el que se apoyan 8 pilares lisos rematados por falsos capiteles en forma de paralepípedos sin decoración, con arquitrabe liso y friso dividido en metopas y triglifos, cornisa sin decoración y tímpano decorado con imágenes realizadas con varilla de hierro pintadas en negro cuyo tema es “un mundo feliz”.
Cubierta a dos aguas realizada con chapa que cubre a la original de teja de barro cocido debido a las filtraciones de agua que se producían.
La primera planta se sitúa a pie del terreno, se trata de un espacio diáfano utilizado como cochera, taller y almacén, en él se pueden observar las diferentes columnas de hormigón de la estructura del edificio. Exteriormente realiza la función de basamento para elevar en altura al “partenón” y así poder ser visto sin que ningún otro elemento, tanto constructivo como paisajístico, le haga sombra. En la fachada principal se abre la puerta de acceso a dicho espacio. En las fachadas laterales se abren gran cantidad de ventanas rectangulares y de idénticas medidas.
La segunda planta es la vivienda propiamente dicha. Esta distribuida sobre una planta rectangular, rodeada por un pórtico totalmente decorado con 23 artesonados geométricos y de múltiples colores, los cuales se corresponden en la parte opuesta del pórtico con su simétrico en negativo. El pórtico está sustentado por pilares cuadrados, 8 en la fachada principal y 10 en las laterales. A excepción de la fachada trasera, las otras tres están recorridas al interior por amplias y abundantes cristaleras, aportando gran luminosidad a la vivienda. En la parte superior de las ventanas aparece decoración de casetones, sin decoración en el interior.
A esta planta se puede acceder, tanto por una escalera interior que comunica todas las plantas, como desde el exterior a través una puerta de forja que representa Hércules y Atenea; la inteligencia y el trabajo.
El interior se distribuye en recibidor, tres habitaciones, un salón, dos baños, cocina y una salita de estar. Todo ello con gran profusión decorativa.
El hall se encuentra completamente decorado con espejos y artesonados de madera en paredes y techo, cuyo motivo es una estrella de cuatro puntas enblanco y negro. Desde él se accede a las tres habitaciones, cada una de ellas es de un color y tiene decoración dedicada a una temática concreta
La habitación azul está dedicada a las artes. Composiciones de madera rectangulares de grupos de cuatro imágenes, en las que aparece una pintura, una escultura, una arquitectura y una fotografía, recorren el perímetro superior de la estancia. La decoración se completa con artesonados de madera en el techo con motivos cuadrados policromados en azul y de madera barnizada. El cabecero de la cama y las mesillas, realizadas en madera reproducen la forma exterior de la construcción.
La habitación verde o habitación “de los viajes”, está decorada con una cenefa de madera barnizada con hexágonos irregulares entrelazados entre sí, en cuyo interior aparecen fotografías de los distintos lugares visitados en viajes realizados por el autor y su esposa. El techo está decorado con artesonados con el mismo motivo hexagonal policromados en verde y blanco y con añadidos de rombos y cuadrados.
La tercera habitación está dedicada a “cosas alegres” como la fiesta, la infancia, el costumbrismo, y el erotismo. En cada una de las cuatro paredes se vuelve a repetir la estructura de la fachada y en las “metopas” de cada una de ellas aparecen fotografías relacionadas con el tema de la habitación. La decoración del techo es una composición realizada con octógonos de diferentes tamaños de madera y tonos rojizos. Esta misma composición, con alguna variación cromática se repite en el interior de la cama con dosel que preside la habitación.
A través del pasillo también con abundante decoración, se accede al salón. Una gran mesa ocupa la mayor parte de este espacio. En cada uno de los espacios destinados a los comensales aparece una imagen de un cuadro impresionista dedicado a los diferentes placeres (el placer de comer, el de beber, el de la lectura, el de construir, etc.), esta misma imagen se corresponde con la que aparece en la parte posterior de las sillas. El interior del salón hace también referencia al esquema estructural exterior de edificio. Dos de las paredes están recorridas por falsas columnas cuadradas adosadas a la pared con fuste estriado y rematadas en una especie de capiteles rectangulares. En la parte superior y bordeando toda la estancia, aparecen colocadas láminas que representan las divinidades del Olimpo en una composición similar a la división del friso en metopas y triglifos.
En los espacios entre las columnas hay pequeñas vidrieras estrelladas de diferentes tipos. La decoración se complementa con artesonado en el techo a base de cuadrados de diferentes tamaños en tonos rojo y negro.
La salita de estar está dedicada al trabajo, observándose en el perímetro de la habitación, fotografías relacionadas con este tema, situadas en el interior de formas hexagonales rojas que a su vez se encuentran dentro de rectángulos negros.
La tercera planta, es un espacio abuhardillado que queda bajo la cubierta.
 
   
Alrededor del edificio principal se encuentran dos templetes cuadrados con cubierta adintelada, con estructura y decoración similar a la del edificio. Dos lagos artificiales con formas orgánicas e irregulares realizados con hormigón completan la construcción.
Es difícil calificar o adjetivizar a este tipo de constructores y a sus construcciones. Son obras fuertemente individuales, mezcla de muchas corrientes. El que estas obras sean invisibles para el sistema del arte no quiere decir que no existan, o que carezcan de una complejidad y de los matices propios del Arte (con mayúscula), son obras que no entran en los circuitos o hacen caso omiso de las corrientes dominantes. Puede que estos productos pasen desapercibidos para el sistema del arte, pero no dejan de llamar la atención por su singularidad y pocas veces dejan indiferentes a espectadores de cualquier nivel social o cultural.
Estos creadores son artistas verdaderos, y así es como ellos se ven a sí mismos con frecuencia. Es artificiosa la separación tajante de sus obras con las del arte “reconocido”. La extravagancia y la diferencia no están sólo en las formas sino también en la atención que prestan a los procesos.
No hay distinción entre proyecto y materialización, ni entre constructor y usuario.
Es un proceso vivo y las formas evolucionan más o menos sobre la marcha. Es frecuente encontrar variedad de estilos porque la obra obedece a un gusto subjetivo que se plasma mediante la mezcla de muchas ideas y el uso de diferentes lenguajes artísticos, por lo tanto suelen ser edificios muy eclécticos en la mayor parte de los casos.
Buena parte de las realizaciones del arte excéntrico, marginal, espontáneo o como queramos definir este complejo conglomerado de realizaciones “fuera del arte”, se encuentra basado en una inquebrantable moral de trabajo, en una acumulación minuciosa, a veces maniática, de la fuerza de almacenamiento del hacer manual. El mérito del esfuerzo individual, la condición de trabajador infatigable que consigue vencer las dificultades con poco más que sus manos.
Se trata de trabajos colosales, únicamente justificados por la ilusión y el reto dado a sí mismo por materializar un deseo, proclamando a su vez una voluntad creativa.
En el “arte marginal” lo característico no es ni la experimentación rigurosa ni el destello repentino de la inspiración, sino más bien el lento y amoroso acumularse del trabajo repetitivo, la disciplina diaria antes que la iluminación instantánea del creador.
Se trata de construcciones con una inventiva demostrada por una imaginación desbordante en la cual el sentido ornamental alcanza cotas de verdadero horror vacui.
La combinación heterogénea de formas y motivos y, sobre todo, la importancia del detalle frente al valor del conjunto aparece como una coordenada esencial.
 La “arquitectura fantástica” es una creación que responde a impulsos y sentimientos complejos, a anhelos de evasión y ensueño que buscan espacios abiertos a la fantasía.
 Se trata, sin duda, de unas obras que pueden implicar una mirada ingenua, creaciones naïf que corren el riesgo de desembocar en el kitsch y perderse incluso en él, pero también pueden ser obras de una fuerte intensidad; creaciones emotivas a través de las cuales se manifiestan las inquietudes y sentimientos profundos de unos espíritus singulares que se vuelcan hacia la creación artística como un modo de afirmación y satisfacción. Estos comportamientos son sólo síntomas aislados, ejemplos que demuestran en los hombres un deseo persistente de materializar sus sueños e, incluso, de vivir en ellos.
 Las “arquitecturas fantásticas” son ajenas a toda claridad y funcionalidad. Son obras de espíritus barrocos que llegan a la expresión artística a través de desconcertantes planteamientos decorativos. La conmoción que provocan, junto a la sinceridad innegable de sus planteamientos, los sitúa fuera de la dialéctica del buen o mal gusto. La belleza es el principio más subjetivo que comparten estos constructores y por supuesto responde a parámetros de belleza que impone su propio autor.
 Pretenden casi siempre rehacer un paraíso perdido, son utopistas románticos. Lo que encontramos dentro de este territorio suele ser una representación completa y coherente (aunque frecuentemente delirante) del mundo y de la vida, de la moral y de la historia: invitaciones al bien, reconvenciones, sueños placenteros, y un sinfín de cosas más en un aparente (des)orden conceptual que desafía nuestros sistemas de clasificación. Estos individuos llegan a entregarse tanto a sus creaciones que éstas acaban convirtiéndose en sus destinos biográficos respectivos. Son performers, muy radicales: la vida es la obra y viceversa.
 Son fruto de deseos y decisiones complejas, cargadas de intenciones, unas explícitas, otras no tanto, pero su realidad extraordinaria posee la virtud insoslayable de los momentos imborrables.
  El hogar es la vivienda individualizada, una expresión de la personalidad y los modos de vida. El hogar es una condición compleja y difusa, que integra memorias, imágenes, deseos, miedos, pasado y presente; comporta un conjunto de rituales, ritmos personales y rutinas cotidianas; constituye el reflejo del habitante, de sus sueños, sus esperanzas, sus tragedias o su memoria. El escenario donde transcurren nuestros días es nuestro autorretrato en tres dimensiones.
  No es un edificio ni un objeto. El hogar es una experiencia intrapsicológica y multidimensional que resulta difícil de describir objetivamente. Habitar implica psique y alma, además de cualidades formales y cuantificables. Parece claro que la experiencia de hogar consiste e integra un increíble abanico de dimensiones mentales.
  La casa es un lugar propio, concreto, personal e íntimo. Este reducto “personal” constituye, a su vez, el dominio donde el habitante tiene la plena potestad para plasmar su propia concepción del mundo. Como dijo Seabrook:“Un hogar en el mundo real es, entre otras cosas, una manera de mantener el mundo fuera de él”[3]. De puertas hacia dentro, son los reyes y señores. Es nuestro reino, nos convertimos en un “dios-creador” capaz de dictaminar nuestras propias leyes y establecer nuestro propio mundo dentro del mundo.
  Por un lado, el espacio doméstico está refiriéndose a una dimensión cercana, humana y, por otro, a una visión cosmológica, divina. Es nuestro pequeño-gran mundo. Es nuestro paraíso. Quizás no podamos cambiar el mundo pero, una vez reconocidos y aceptados nuestros propios límites, el mundo es nuestro. Cualquier espacio cargado de experiencia humana puede contemplarse como un microcosmos, un círculo infinito de energías latentes que invocan una totalidad ulterior.
  Detrás de todas estas construcciones existe siempre un personaje peculiar que desempeña la doble función de creador de la escena y protagonista principal. Personajes idiosincrásicos, tenaces, visionarios, inconformistas, transgresores, marginales, quizás excéntricos, delirantes o extravagantes para algunos. Siempre, y por encima de todo, son personajes cuya creencia en una manera propia de ver el mundo es llevada hasta las últimas consecuencias en la creación de un hogar.
  Son obras evolutivas donde se procede por episodios, se va añadiendo y modificando, coincidiendo con distintas etapas de la vida. En algunas ocasiones consiste en un trabajo cotidiano, día tras día, año tras año. Son verdaderos works in progress.
  Dada la presión que existe en el mundo del arte contemporáneo a estar constantemente presentando cosas nuevas y diferentes, unida a una actitud revisionista según la cual lo que antes se excluyó del canon ahora, en ocasiones, hay que acogerlo con entusiasmo, no ha de sorprender que el arte marginal esté cada día más incorporado al mundo artístico ortodoxo. Las diferencias entre marginal e integrado empiezan a oscurecerse.
  
 
 
 

 

 
[1] En este caso sustituidos por dos lagos artificiales.
 
[2] En honor del fundador de la ciudad fue frecuente, en Grecia, la consagración de un heroom, un templete (naiskos) dedicado a su memoria, o a la señalización del lugar de su posible tumba.
 
[3] SEABROOK, John: “Home on the Net”, The New Yorker, Octubre del 1995.

 


Piedad VARGAS SORIA
Estudiante de Tercer Ciclo, Depto. de Hª del Arte Univ. de Zaragoza

Fecha de Entrega: 25/03/2009
Fecha de Admisión: 31/03/2009


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