Número 50 | Marzo de 2020
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Imágenes de fuego.
Nagore Legarreta expone en Tabakalera Donostia Kutxa Kultur Plaza (Tabakalera, 4ª planta), del 29 de enero al 5 de marzo

Fire images.
 
 

Todo se acompasa al ritmo del fuego, del agua, de la tierra. Nadie muere en Benarés. Morir es otra manera de estar vivo. Aquí se suspenden los cuentos tristes y los rituales trágicos. El tiempo deja de rendir tributo al pasado, se vuelve puro acontecer. Eternidad que cabe toda entera en la mirada. Eternidad de aire y de piel, de sonido. Todo es simultáneo.

Diarios indios, Chantal Maillard

 

Con este texto de la escritora y profesora Chantal Maillard, arranca la exposición de Nagore Legarreta en el espacio Kutxa Kultur del centro Tabakalera de San Sebastián. Bajo la denominación de Imágenes de fuego, ha mostrado los resultados de un proyecto artístico desarrollado a partir de varios viajes realizados a la India entre 2013 y 2017.

La artista es licenciada en Comunicación Audiovisual y se ha especializado en técnicas fotográficas primitivas como la fotografía estenopeica. Le interesa fundamentalmente la falta de precisión que aportan estos métodos primarios, una cuestión muy patente en Imágenes de fuego.

Se trata de una muestra sencilla, conformada por fotografías tomadas por la artista, además de un vídeo muy revelador del proceso creativo seguido y de una impresión mural conformada por fotografías de vistosas etiquetas de productos indios. 

Sin embargo, el mayor interés de la exposición reside en el tipo de trabajo desarrollado por Nagore Legarreta. Todas las imágenes fueron tomadas con una cámara fotográfica construida a partir de un objeto reciclado. Se trata de una caja de cerillas y dos carretes de negativo en color. La idea resulta muy interesante teniendo en cuenta la problemática existente en la India relativa a la gestión de los residuos, en un país en constante crecimiento demográfico, con serios problemas de contaminación. El resultado de este procedimiento a priori rudimentario es muy sugerente a nivel estético y conceptual. No existe nitidez en las imágenes tomadas por la artista, por un defecto existente en la cámara fotográfica. Este aparente hándicap desmaterializa la realidad, contribuyendo a la captación de los colores y la luminosidad. En ciertas fotografías cuesta apreciar el objeto representado, transmitiendo una imagen confusa, como la que experimenta el viajero occidental al visitar la India y vivir en primera persona el potente choque cultural. Además, la captación de los intensos colores del atardecer, con su cálida luminosidad, genera una similitud con el fuego, tan importante para la religión hinduista. En este sentido, cabe destacar cómo en la India la fotografía, el fuego y la muerte guardan una estrecha relación. Allí pervive la antigua tradición de origen decimonónico de fotografiar a los difuntos, existiendo auténticos fotógrafos de la muerte en la ciudad sagrada de Benarés, encargados de retratar a los difuntos antes de su incineración en las piras funerarias erigidas junto al Ganges.

En la muestra de Kutxa Kultur, los asuntos representados pierden relevancia al cobrar protagonismo las formas y la luminosidad. Aun así, podemos entrever lo que la fotógrafa ha representado, fundamentalmente escenas callejeras, instantáneas de los animales paseando por las calles y momentos de recogimiento espiritual de los fieles hinduistas ante las aguas del río Ganges. Fotografías difusas y algo desenfocadas, pero de gran poder visual. 

Para comprenderlas resulta muy ilustrativo el vídeo preparado por la artista para ser mostrado en la exposición. En él apreciamos el proceso creativo de estas imágenes, dándonos a conocer, en primer lugar, el sencillo aparato fotográfico con que fueron generadas. A través del vídeo conocemos las reacciones de la población autóctona al ver trabajar a la fotógrafa, capturando imágenes cotidianas con la cámara y un trípode. El espectáculo es doble, en primer lugar, desde la óptica de la fotógrafa, que pretende captar a través de su caja de cerillas escenas de una cultura tan diferente a la nuestra. Además, la propia actividad de Nagore Legarreta es un espectáculo para los habitantes de la India, que asistían sorprendidos al trabajo de la artista. En el vídeo podemos ver a Nagore explicando a la población autóctona el sistema de funcionamiento de la cámara, una parte fundamental en el trabajo del fotógrafo, para que el sujeto fotografiado comprenda el objetivo de su labor.

Las coloristas imágenes de Nagore Legarreta recuerdan a las experiencias estéticas de los fotógrafos de los años 70. Durante los años de la psicodelia fue muy popular el viaje a la India, siguiendo el conocido como “sendero hippie”, una ruta que conectaba Europa con India, Nepal y los países del sudeste asiático, en una época en la que Irán y Afganistán eran todavía destinos abiertos al turismo occidental. El transporte se llevaba a cabo a través de furgonetas, autobuses, trenes y una práctica muy común era el autoestop. Este itinerario fue recorrido por muchos artistas, escritores y fotógrafos occidentales, entre ellos Maureen y Tony Wheller, que crearon a partir de su viaje las célebres guías Lonelly Planet. En parte, las imágenes de Nagore Legarreta también rezuman ese espíritu aventurero.

En definitiva, se trata de una exposición humilde en cuanto a sus medios técnicos, circunstancia que la dota de un especial interés. Los colores y las formas reveladas a través de estas sencillas imágenes poseen una belleza estética que difícilmente podría lograrse con equipos mucho más perfeccionados.

Guillermo JUBERÍAS GRACIA
Contratado Predoctoral FPU en el Departamento de Historia del Arte de la Universidad de Zaragoza. Miembro de AACA y AECA.

Fecha de Entrega: 18/03/2020
Fecha de Admisión: 23/03/2020


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