Número 48 | Septiembre de 2019
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Homage to Machado, John Bernard Myers y la Spanish Refugee Aid.
Historias de un homenaje en Nueva York

Homage to Machado, John Bernard Myers and the Spanish Refugee Aid.
Stories of a tribute in New York
 
 

Resumen:

En el Nueva York de 1966, como reacción a la censura ejercida en Baeza sobre el homenaje “Paseos con Antonio Machado”, tenía lugar la exposición Homage to Machado organizada por el galerista John Bernard Myers, con el apoyo de Frank O’Hara y la participación de Juana Francés, Antonio López, Lucio Muñoz, Antonio Saura, Pablo Serrano o Antoni Tàpies, entre otros artistas. Además de ser una denuncia ante la falta de libertades padecida en España, Homage to Machado fue concebida como una exposición en apoyo de la actividad humanitaria que la organización The Spanish Refugee Aid Inc. desarrollaba en apoyo de los exiliados españoles asentados en Francia. 


Abstract:

As a reaction to the censorship exercised on the popular homage “Paseos con Antonio Machado” celebrated in Baeza (Spain), the art exhibition Homage to Machado took place in New York in 1966, organized by John Bernard Myers together with Frank O’Hara and the collaboration of Juana Francés, Antonio López, Lucio Muñoz, Antonio Saura, Pablo Serrano or Antoni Tàpies, among other Spanish artists. Apart from a denunciation on the lack of freedom of expression suffered in Spain, Homage to Machado was also an ideological action to fundraise money for the benefit of The Spanish Refugee Aid, Inc (SRA), the humanitarian organization funded in 1953 by Nancy MacDonald in order to help Spanish refugees in exile who settled down in France.

Palabras clave castellano: Antonio Machado, John Bernard Myers, The Spanish Refugee Aid, poesía, arte español de los años sesenta, exilio español, libertad de expresión.
Palabras clave inglés: Antonio Machado, John Bernard Myers, The Spanish Refugee Aid, poetry, Spanish Art in the 1960’s, Spanish exile, freedom of expression.

“Art becomes meaningless when human dignity is destroyed”

John Bernard Myers, marzo de 1966

 

Antonio Machado, de Baeza a Nueva York

En este año en el que se cumple el 80 aniversario de la muerte de Machado, los homenajes en recuerdo del poeta vuelven a sucederse, aunque bien podría decirse que nunca han dejado de tener lugar. Según recoge Jesús Rubio en una reciente investigación (Rubio, 2018), desde la celebración que en 1940 realizara la Junta de Cultura Española en México (Aznar Soler, 2015), muchos han sido los actos conmemorativos organizados en su memoria, la mayor parte impulsados desde el ámbito literario, aunque, también, con importantes iniciativas por parte de las artes plásticas, como fue la exposición Hommage des artistas espagnols au poète Antonio Machado, celebrada en París del 4 al 24 de febrero de 1955 en la Maison de la pensée française, con la participación de autores como Antoni Clavé, Óscar Domínguez o Baltasar Lobo. También estuvo vinculado con las artes plásticas, esta vez en territorio español, el sonado homenaje organizado por un nutrido grupo de intelectuales que, bajo la denominación “Paseos con Antonio Machado” (Rubio, 2015), iba a tener lugar el 22 de febrero de 1966 en Baeza. El momento central de los distintos actos programados lo constituía la instalación del retrato que de Machado realizara Pablo Serrano en el monumento diseñado por el arquitecto Fernando Ramón. No llegó a tener lugar al ser censurado por las autoridades que, a través de los cuerpos policiales, ejercieron la fuerza contra los allí congregados, algo que fue silenciado por los medios españoles pero no así por la prensa internacional.  

A estas dos conmemoraciones vinculadas con las artes plásticas, con toda probabilidad las más populares de las dedicadas al poeta, se debe sumar una exposición escasamente conocida a día de hoy, bautizada como Homage to Machado y celebrada en Estados Unidos en abril de 1966 como reacción, precisamente, a lo acontecido en los “Paseos con Antonio Machado”, el memorial fallido por la acción de una censura que, lejos de acallarlo, operó como heraldo internacional del poeta y de lo sucedido en la localidad jienense. Estados Unidos fue uno de los lugares en los que la prohibición de estos actos alcanzó mayor eco a través de la prensa, favorecido por la presencia de exiliados españoles, por el activismo asociativo en apoyo de los mismos y los lazos que con el citado país compartían distintos implicados en el homenaje de Baeza. Los medios generalistas se encargarían de dar cuenta de lo ocurrido, primero a través de Tad Szluc (Szluc, 1966), periodista y corresponsal en España de The New York Times, que publicó en el afamado diario una breve nota donde exponía a los lectores lo sucedido en Jaén, aludiendo a los hechos que no habían sido publicados en los medios españoles: las cargas, las detenciones y la censura del recital poético así como de la propia instalación del busto que hiciera Serrano. Más prolijas serían las crónicas aparecidas en otros medios, como la revista editada por Victoria Kent, Ibérica por la libertad (Anón., 1966: pp. 13-14), a la sazón suscriptora del homenaje censurado de Baeza, el seminario progresista The Nation (Editors, 1966: pp. 462-463) o en Spain Today, editada por el Committee for a Democratic Spain (Editors, 1966: p. 4) No menos significativas resultaron las dos cartas al director aparecidas en The New York Times siguiendo idéntica línea de denuncia; la primera de ellas firmada por el psiquiatra español Manuel Manrique, que asumía el deber de hacer saber a la ciudadanía estadounidense la censura ejercida por las fuerzas del orden e interpretada por él mismo como “(…) the power to kill a death poet again” (Manrique, 1966). Poco después aparecería una segunda carta al director firmada por John Bernard Myers (Myers, 1966), donde criticaba la represión ejercida en España al calor de lo acontecido en Baeza y de los recientes sucesos de “La Capuchinada”.

Era ésta la segunda denuncia de Myers, que ya había manifestado su posición al respecto mediante una fórmula algo atípica y de naturaleza activista como fue la organización de Homage to Machado, un singular proyecto expositivo protagonizado por la vanguardia artística española, desarrollado en colaboración con la Spanish Refugee Aid (SRA) y dirigido a poner el foco sobre la censura ejercida por el franquismo contra intelectuales y creadores, una cuestión sobre la que John Bernard Myers, galerista de la sala Tibor de Nagy, poeta, editor de poesía y persona políticamente implicada, mantuvo una opinión crítica que le conduciría a la celebración de esta exposición-homenaje a Machado, organizada en un brevísimo lapso de tiempo; desde el 22 de febrero, fecha del acto fallido en Baeza, y hasta la inauguración el 14 de abril de la muestra neoyorkina, mediaron menos de dos meses durante los cuales Myers ideó y organizó, con la colaboración del poeta, crítico y comisario Frank O’Hara, este acto que no sólo cumplió una función conmemorativa.

Teniendo en cuenta su condición de galerista, la iniciativa podría haber quedado en una muestra celebrada en el espacio de Tibor de Nagy, sin embargo, desde el origen estuvo en el propósito de Myers organizar un homenaje que rebasara el mero evento artístico. Fue esta intención lo que le llevó a contactar con The New School Art Center[1] (TNSAC) a través de Paul Mocsanyi, su director. Tras argüir la represión vivida en Baeza y padecida en los últimos años por la universidad española, Myers exponía la idoneidad de que TNSAC acogiera este homenaje, apelando al posicionamiento ideológico mantenido por la institución ante la problemática de los refugiados y la defensa de los intelectuales que abandonaron Europa con el auge de los totalitarismos[2]. La propuesta lanzada por Myers a Mocsanyi comprendía la celebración de una exposición y un simposio sobre arte y literatura españolas, para el que barajaba (los interesados no lo habían confirmado), los nombres de Ramón J. Sender, José Luis Aranguren, Esteban Vicente, Severo Ochoa, Juan Marichal o Manuel Manrique, junto a otros. Mucho más definido y avanzado parecía estar el proyecto expositivo, en cuya selección pudo participar Frank O’Hara al referirse a los principales nombres de la generación de artistas con los que ya había trabajado en New Spanish Painting and Sculpture, la primera gran muestra de creadores españoles en Estados Unidos, celebrada en 1960 en el MoMA y comisariada, precisamente, por O’Hara. No eran, por tanto, extraños al país los autores seleccionados para tomar parte en este homenaje: Pepe Dámaso, Francisco Farreras, Antonio López, César Manrique, Manuel Millares, Lucio Muñoz, Manuel Rivera, Antonio Saura, Eusebio Sempere, Antoni Tàpies y Fernando Zóbel conformaban la primera, pero no definitiva, propuesta de artistas para participar en la muestra. Insólito resulta que no figurara el nombre de Pablo Serrano al ser, como autor de una parte del monumento censurado, uno de los principales protagonistas y afectados del fallido homenaje baezano, ausencia de la que desconocemos su causa y que quedaría subsanada al incorporarse posteriormente junto con Juana Francés.

No fue suficiente para Mocsanyi el argumentario empleado por Myers ni la talla de los nombres sugeridos, dado que, no sin antes haber alabado la idoneidad e interés del proyecto, declinó la propuesta de participación, justificando su decisión en lo poco apropiado de homenajear a un poeta tan comprometido como Machado a través de la creación abstracta[3]. La negativa de TNAC no frustró, empero, el propósito de Myers, quien consiguió llevarlo adelante y trascender lo estrictamente artístico gracias a la colaboración de la organizaciónSpanish Refugee Aid, Inc., cuya entrada en el proyecto resultó decisiva para hacer de este homenaje un acto de firme posicionamiento ideológico.

 

Homage to Machado. Un proyecto de John Bernard Myers y la Spanish Refugee Aid, Inc.

Fundada en 1953 por Nancy MacDonald, la Spanish Refugee Aid, Inc. (MacDonald, 1987) había nacido como una entidad benéfica dedicada a auxiliar a los exiliados de la Guerra Civil española asentados en Francia, mediante la puesta en marcha y financiación de proyectos de carácter humanitario en las ciudades de Montauban, Toulousse y Colliure. Fueron los años 50 y 60 el periodo de mayor actividad de la SRA a través de las campañas de apadrinamiento de niños, adultos y ancianos; las becas de estudio; o el programa “Hospitales y Hogares”, centrado en la atención a la Tercera Edad (Ibídem: 190-202). Por su nacimiento durante la guerra fría, en pleno macartismo y de acuerdo con la filiación trotskista de MacDonald, otro de los aspectos que caracterizaron a la SRA fue su insistente definición como organización humanitaria y anti-comunista, señalando que “should be, in my judgment, humanitarian and not political: (…) as for the Communist issue, I would get around that by making the committee so unmistakably anti-Communist in its composition that the issue would not easily arise” (Ibídem: 119); la cuestión iba más allá al señalar que la SRA se dedicaría a atender a los refugiados españoles anti-comunistas que se encontraban en Francia y se situaban dentro del socialismo y el anarcosindicalismo (Ibídem):

At least 90 percent of the Spanish refugees are strong anti-Communists, with vivid memories of Communist treachery and terror during the Civil War. The tiny pro-Communist minority is cared for by the well-heeled Communist movement, but the great non-Communist majority has been shamefully neglected by the free world. Spanish Refugee Aid has been set up to help this majority.

 

Junto a la relevancia de las acciones llevadas a cabo a lo largo de su existencia, la trascendencia de la SRA residía, además, en la talla social, ideológica e intelectual de las personalidades que apoyaron las causas defendidas por la misma. Asaz considerable fue la presencia de los integrantes españoles, entre los que se contaban Pablo Casals y Salvador de Madariaga como directores honoríficos, además de Ramón J. Sender, Esteban Vicente, Carmen Aldecoa o José Luis Sert en calidad de patronos; dentro de la órbita española debe incluirse también a Louise Crane que, además de responsable junto con Victoria Kent de la revista Ibérica por la Libertad, constituyó uno de los principales soportes económicos de la SRA (Ibídem: 112). Si nos referimos a los miembros del panorama internacional, la nómina de aquellos que apoyaron la actividad de la entidad es igual de sobresaliente: Hannah Arendt (presidenta de SRA entre 1960 y 1966) Albert Camus, Mary McCarthy, Lewis Mumford, Erich Fromm, el artista Alexander Calder, el ex director del MoMA Alfred J. Barr Jr., el historiador del arte Meyer Schaphiro o el crítico británico Sir Herbert Read.

Fig. 1. Tríptico informativo de la Spanish Refugee Aid Inc.

 

Fig. 2. Tríptico informativo de la Spanish Refugee Aid Inc


A pesar del considerable peso que la escena del arte y la cultura contemporáneas tuvieron dentro de la SRA, Myers no se contaba entre este grupo de selectos patronos, lo que no fue impedimento para que entre él y MacDonald existieran lazos de tipo personal y profesional. Compartieron, en primer lugar, una red de contactos comunes entre los que se contaban, junto a otros, el poeta James Merrill (Myers, 1983: 148-150 y 271; MacDonald: 143) y la escritora Mary McCarthy, a la sazón patronos de la SRA y, además, en el caso del primero, sostén económico por medio de la Ingram Merrill Foundation. Defendieron, en segundo lugar, un credo político común basado en la defensa de los postulados trotskistas. Y colaboraron, en tercer lugar, en proyectos filantrópicos como la visita a la colección de arte contemporáneo de Ben y Judy Heller, organizada en 1961 por Myers a beneficio de la SRA (Myers: 251). Estos nexos, sumados a la propuesta de participación de Ramón J. Sender, Esteban Vicente o Juan Marichal (patronos de la SRA) que Myers incluyó en el programa de actos planteado a la TNAC, conducen a pensar que Homage to Machado pudo ser un proyecto concebido entre el galerista y MacDonald. No en vano, lo acontecido en Baeza apelaba de manera directa a los principios fundacionales de la SRA al suponer un ataque a la libertad de expresión y, sobre todo, a la figura de Machado, símbolo por antonomasia del exilio español. La celebración de Homage to Machado sería la fórmula escogida para denunciar lo acontecido: una exposición que respondía a la censura franquista mediante la participación de los más importantes artistas españoles y la reivindicación de la figura de Machado, símbolo para los creadores e intelectuales hostigados constantemente por el régimen[4], y con la que, además, se nutrirían económicamente las acciones en favor de los exiliados en Francia, siguiendo una fórmula de financiación habitual para la SRA como era la venta benéfica de obras de arte (MacDonald: 145-146).

Fig. 3. John Bernard Myers en la inauguración de Homage to Machado, frente a Metamorfosis – Tiritana de Manuel Rivera. Tibor de Nagy Gallery records, 1941-2016. Archives of American Art, Smithsonian Institution.

 

Fue una fecha tan simbólica como el 14 de abril la escogida para inaugurar la exposición, en la que los artistas participantes fueron Juana Francés, Antonio López, Manuel Millares, Lucio Muñoz, Manuel Rivera, Antonio Saura, Eusebio Sempere, Pablo Serrano y Antoni Tàpies[5]; Pepe Dámaso, César Manrique, Francisco Farreras y Fernando Zóbel, que habían estado presentes en la propuesta inicial de Myers, terminaron abandonando el proyecto. No fueron estas ausencias una cuestión anecdótica sino una decisión fundamentada, aparentemente, en la carga ideológica del homenaje que, sin embargo, no era tal para Myers[6], en sintonía con la ya señalada reivindicación de la SRA como entidad anticomunista. Así lo narraba el propio galerista a Juana Mordó:

The Farreras and Manrique refusals were based upon a fear of being involved with an exhibition which had a political purpose, even though I explained that the motive was purely humanitarian and that The Spanish Refugee Aid, Inc. is a tax-exempt, non-political organization.[7]

 

Algo similar sucedería en el caso de Zóbel, que se mostraba en desacuerdo con la recurrente utilización de la figura de Machado:

I hope you achieved the non-political tone you desired. I often think that Machado would disapprove of the uses made of his name. The poor man, after all, was a poet. Why don’t people read him instead of unveiling statues every six months? Have you tried talking to people about his poetry? I would dislike becoming a political football after I’m dead.[8]

Fig. 4. Bóveda para el hombre nº 52 de Pablo Serrano en la inauguración de Homage to Machado. Tibor de Nagy Gallery records, 1941-2016. Archives of American Art, Smithsonian Institution.

 

Estas renuncias no afectaron al desarrollo de esta exposición con la que la SRA pretendía, además, recaudar fondos por medio de la venta de parte de las obras expuestas, de las donaciones realizadas por los asistentes y de los ingresos obtenidos de las entradas para asistir a la inauguración (10$ por persona[9]), que no tuvo lugar en la sala Tibor de Nagy sino en un espacio contiguo a la misma. Por ello, junto con los artistas, fueron, sobre todo, las galerías las que permitieron que esta exposición se hiciera realidad al involucrarse como prestadoras de las obras que iban a reunirse en la exposición y, sobre todo, como colaboradoras al fijar el porcentaje que, sobre el beneficio obtenido de las ventas, donarían a la SRA. Las salas que participaron con el homenaje fueron, concretamente, Martha Jackson, como representante de Antoni Tàpies, Staemplfy como agente de Antonio López y Lucio Muñoz, Pierre Matisse con Antonio Saura, Manuel Rivera y Manolo Millares y, por último, Berta Schaeffer con Eusebio Sempere y Pablo Serrano, quien también estuvo presente con obras prestadas por World House Galleries y el coleccionista Gunther Oppenheim. La única excepción en toda la nómina la encontramos en Juana Francés que, al no contar con una galería que la representara en Estados Unidos, recurrió al coleccionista Amos Cahan[10] para aportar las obras que se mostrarían en la exposición.

En total, fueron prestadas a la SRA un conjunto de cuarenta obras, de las cuales únicamente se expusieron una selección de treinta que juzgamos interesante relacionar por no existir, más allá de la documentación de archivo[11], constancia alguna de su participación en la muestra. Tàpies estuvo presente con cuatro obras prestadas por Martha Jackson correspondientes a Pintura atada (1964) Pintura con cartones (1964), Blanco y rosa (1964) y Blanco en espacio blanco (1962)[12]; en el caso de Pierre Matisse, Rivera expuso Metamorfosis - Tiritana (1961), Metamorfosis - Espejo del cardenal (1963), y Metamorfosis - Rat Penat (1960), así como un dibujo a tinta[13]; de Saura se escogieron Ulrica (1962) y Retrato imaginario de Goya (1963)[14], mientras que Millares participó con Cuadro 191 (1962) y Cuadro 192 (1962)[15]. Desde Staemphli, Antonio López estuvo representado con Nocturno (1964) y El teléfono (1965), ambas fuera de venta, mientras que Lucio Muñoz lo hizo con Estela (1965), Boceto VI (1965), Boceto VII (1965) y Sitial (1965)[16]. En el caso de Schaeffer, la galería colaboró con seis obras de Sempere, concretamente Fiesole (1962) y cinco gouaches (Gouache 15 (1959), Gouache 20 (1961) Gouache 26 (1963), Gouache 27 (1963) y Gouache 28 (1963) )[17], y dos esculturas de Serrano pertenecientes a la serie Hierros, concretamente Homenaje a Fray Angélico (ca. 1956) y una segunda obra titulada, según la documentación, El opero ojo del arquitecto (1957) que no ha sido posible identificar; Serrano estaría presente, también, con las Bóvedas para el hombre nº 50 y nº 52 adquiridas por la World House Galleries en la Bienal de Venecia de 1962, y una tercera escultura identificada como Head I[18], aportada por el coleccionista Gunther Oppenheim con fines exclusivamente expositivos. En el caso de Juana Francés, ésta estuvo presente tan sólo con una obra fechada en 1964[19] correspondiente a sus pinturas de homúnculos.    

Fig. 5. Portada del catálogo de Homage to Machado

 

Fig. 6. Reproducción de Little Elegy for Antonio Machado de Frank O’Hara en el catálogo de Homage to Machado


Fig. 7. Contraportada del catálogo de Homage to Machado

 

Del total de treinta obras expuestas únicamente se vendieron Boceto VI de Lucio Muñoz y Blanco y rosa de Antoni Tàpies[20] (Agustí, 1990: 219), adquiridas, respectivamente, por Gustave P. Heller (250$, de los cuáles el 10% era para SRA) y Amos Cahan (7000$, de los cuáles el 15% era para la SRA), un exiguo nivel de ventas que se vio compensando por otros ingresos con los que se alcanzó un beneficio total de 1253$[21]. Con mayor o menor éxito comercial, algunos de los mejores representantes de las artes plásticas españolas participaron en favor de la financiación de la SRA y trataron de dar a conocer la situación de represión existente en España, un propósito al que también contribuiría, si bien de manera más discreta, la creación literaria. En un homenaje a Machado, organizado por un personaje tan estrechamente vinculado a la poesía como Myers, las Letras también estuvieron presentes a través de la edición de un breve folleto, que aunque fue editado como catálogo de la muestra[22] actuó en realidad como una publicación de tipo literario, al estar consagrada única y exclusivamente a la reproducción de Little Elegy for Antonio Machado, el poema que Frank O’Hara dedicó al poeta sevillano y que terminó siendo, además, el último del bardo neoyorquino. Un año después, estos mismos versos quedaban unidos a la efigie que de Machado realizara Pablo Serrano tras el ingreso en el MoMA de un segundo ejemplar de esta Interpretación al retrato censurada en Baeza que, gracias a la donación realizada por la Comisión organizadora de “Paseos con Antonio Machado”, llegó antes a ver el paisaje urbano de Nueva York que a dirigir su mirada a los olivares de Jaén.

 

 



[1] Carta fechada el 8 de marzo de 1966 y enviada por John Bernard Myers a Paul Mocsanyi, director de The New School Art Center, perteneciente al prestigioso centro The New School. Archivo de la Spanish Refugee Aid. Caja 161, carpeta 37. Tamiment Library and Robert F. Wagner Labor Archives (New York University)

[2] Ibídem.

[3] “I have come to the conclusion that it wouldn’t be appropriate to dedicate an abstract exhibition to the memory of a poet so strongly committed as Machado”, Carta fechada el 11 de marzo de 1966 y enviada por Paul Mocsanyi a John Bernard Myers. Expediente Tibor de Nagy, caja 11, carpeta 2. Archives of American Art, Smithsonian Institution.

[4] En referencia a lo sucedido en Baeza y en “La Capuchinada”, en la que Antoni Tàpies fue arrestado, así lo expresaba el propio Myers: “For this reason we have decided to pay our respect to Spanish artists and intelectuals who are constantly being harassed by the government”.Carta fechada el 22 de marzo de 1966 y enviada por John Bernard Myers a Philip Bruno, co-director de Staempfli Gallery. Expediente de Tibor de Nagy Gallery, caja 11, carpeta 2. Archives of American Art, Smithsonian Institution.

[5] Aunque no participó en la muestra, José Guerrero se puso en contacto con Myers para facilitarle, en caso de que fuera de interés, una serie de pinturas que había adquirido el arquitecto Lewis Davis. Carta fechada el 24 de marzo y enviada por José Guerrero a Myers. Documentación de Tibor de Nagy Gallery, caja 11, carpeta 2. Archives of American Art, Smithsonian Institution.

[6] Así lo manifestó Myers a Philip Bruno: “Many people in the art world hold the cause of intellectual and artistic freedom in Spain very dear (as well as in the Soviet Union). This does not make us political. Spanish Refugee Aid is positively not political”. Carta fechada el 22 de marzo de 1966 y enviada por John Bernard Myers a Philip Bruno…

[7] Carta fechada el 20 de abril de 1966 y enviada por John Bernard Myers a Juana Mordó. Expediente de Tibor de Nagy Gallery, caja 11, carpeta 2. Archives of American Art, Smithsonian Institution.

[8] Carta fechada el 23 de marzo de 1966 y enviada por Zóbel a John Bernard Myers. Expediente de Tibor de Nagy Gallery, caja 11, carpeta 2. Archives of American Art, Smithsonian Institution.

[9] Nota de prensa emitida el 31 de marzo por la SRA con motivo de la inauguración de la exposición homenaje. Expediente de Tibor de Nagy Gallery, caja 11, carpeta 3. Archives of American Art, Smithsonian Institution.

[10] Amos Cahan fue un coleccionista estadounidense que prestó especial atención a los artistas españoles que protagonizaron el panorama artístico de las décadas centrales del siglo XX, configurando una importante colección que fue objeto de exposición bajo el título Arte español en Nueva York (1950-1970). Colección Amos Cahan, 26 de septiembre – 9 de noviembre de 1986, Madrid, Fundación Juan March, 1986.

[11] Expediente de Tibor de Nagy Gallery, caja 11, carpeta 2. Archives of American Art, Smithsonian Institution.

[12] La selección incluyó también Cruz trazada sobre ocre (1962) y Shaped blanket (1963), prestadas pero no expuestas. Esta última obra podría corresponder a la titulada Papel doblado sobre gris.

[13] La selección incluyó también dos dibujos más a tinta, prestados pero no expuestos.

[14] La selección incluyó también Pisanella (1963), prestada pero no expuesta.

[15] La selección incluyó también Cuadro 176 (1962), prestado pero no expuesto.

[16] La selección incluyó también Grazalema (1965), prestado pero no expuesto.

[17] La selección incluyó también la carpeta de serigrafías Las cuatro estaciones (196), prestada pero no expuesta.

[18] La selección incluyó también un segundo ejemplar de Head, prestado pero no expuesto. La denominación de “Cabeza” dada a estas dos obras conduce a pensar en su serie de las Interpretaciones al retrato, sin embargo, por las dimensiones detalladas en otros documentos del expediente, así como por comentarios donde se señala que son pequeñas y ligeras, bien podrían tratarse de dos Fajaditos, serie de la que Serrano vendió diversos ejemplares en Estados Unidos.

[19] La selección incluyó también otra obra, no identificada mediante su título, que podría tratarse de Comunidad de propietarios, departamentos y locales, prestada pero no expuesta. Ambas pinturas forman parte de la colección de la Banca March, tras la adquisición realizada al coleccionista estadounidense. Queremos agradecer a Inés Vallejo, del Departamento de Exposiciones de la Fundación Juan March, la información aportada sobre la obra de Juana Francés en la colección Amos Cahan. 

[20] Como en el caso de Juana Francés, la obra de Tàpies hoy es propiedad de la Fundación Juan March tras la adquisición de la colección de Amos Cahan.

[21] Así se detalla en un documento de la SRA fechado en abril de 1966, donde se indican los ingresos obtenidos por la venta de obras, donativos y compra de entradas durante la inauguración (1896 dólares) y los gastos (642,48 dólares). Archivo de la Spanish Refugee Aid, caja 161, carpeta 37. Tamiment Library and Robert F. Wagner Labor Archives (New York University). Desconocemos la causa de la diferencia entre esta cifra y la de 2500 dólares que John Bernard Myers comentó a Eusebio Sempere en una carta fechada el 17 de mayo de 1966. Expediente de Tibor de Nagy Gallery, caja 11, carpeta 2. Archives of American Art, Smithsonian Institution.

[22] La única referencia a la exposición se encontraba en la contraportada, donde se relacionaba el nombre de los artistas participantes, debiendo señalar que, a pesar de que no participaron, también se incluyó a Farreras y Zóbel.

BIBLIOGRAFÍA

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Myers, J.B. (1983), Tracking the marvelous. A life in the New York Art World. New York: Random House

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Rubio Jiménez, J. (2018) La herencia de Antonio Machado (1939 – 1970). Zaragoza: Prensas de la Universidad de Zaragoza. 

Szluc, T. (1966), “Tribute to poet barred by Spain”, The New York Times, 22 de febrero.

María Luisa GRAU TELLO
Conservadora del IAACC Pablo Serrano y miembro del grupo Observatorio Aragonés de Arte en la Esfera Pública, financiado por el Gobierno de Aragón con fondos FEDER

Fecha de Entrega: 01/09/2019
Fecha de Admisión: 18/09/2019


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