Número 45 | Diciembre de 2018
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Dos exposiciones colectivas de obras sobre papel para cerrar un año de conmemoraciones en Zaragoza
Palacio de Montemuzo y Museo Pablo Gargallo, Zaragoza
 
 

Este año 2018 se conmemoran ocho efemérides históricas de la ciudad de Zaragoza coordinadas por Domingo Buesa, quien ha ideado dentro de ese contexto esta doble propuesta expositiva con sugerentes obras de arte. En ambos casos se trata de colectivas muy variadas en autorías, estilos y temáticas, pero con el común denominador de reunir trabajos sobre papel.

Esa es la especialidad habitual en las salas del Palacio de Montemuzo donde, por convenio entre el Ayuntamiento y la Academia de Bellas Artes de San Luis, esa real corporación ya ha presentado en ocasiones anteriores varias muestras de dibujos, y esa es también la técnica protagonista de una interesantísima exposición, que ahora reúne 54 trabajos de artistas miembros de dicha institución para celebrar sus 225 años de historia. Pero no se trata de una recopilación entre los tesoros artísticos propiedad de la propia Academia, sino que proceden de diversas colecciones particulares, siendo casi todas ellas piezas poco conocidas e incluso hay algunas que para mí han sido un descubrimiento sorprendente, así que doy desde aquí las gracias al comisario, el académico de número José Luis Pano Gracia, y al subcomisario, Alfredo Cabañuz Marcellán. Han trabajado estupendamente no sólo en la localización de este patrimonio disperso, sino también en la agrupación de las obras buscando afinidades estéticas y de personalidad. Al parecer, eso ya era el criterio articulador de otra muestra que sirvió de antecedente titulada Una colección de amigos. 250 años de dibujo aragonés, montada durante los meses de julio, agosto y septiembre de 2006 en la Casa Natal de Miguel Servet en Villanueva de Sijena (Huesca), siendo una selección de las mejores obras de aquella exposición las aquí presentes, enriquecidas por otras hasta este momento inéditas, tal como se explicita en el catálogo. Éste presenta una lista en estricto orden cronológico por el año de nacimiento de los autores –hubiera sido complicadísimo aventurar una correlación histórica por la datación de las piezas, pues muchas no van fechadas–. Pero el visitante encontrará la distribución espacial organizada a partir de otras consideraciones: ciertamente la cronología sigue marcando la estructura fundamental, pues en la sala primera están los dibujos de los siglos XVIII, XIX y principios del XX, en la sala segunda los de las décadas de postguerra y los años de consagración del arte moderno, mientras que en la tercera están los de maestros contemporáneos. Ahora bien, dentro de cada una de esas secciones se han reservado los testeros o lugares de honor a algunas piezas destacadas por su tamaño o autoría, a partir de lo cual se ha recompuesto el orden del resto. Así por ejemplo, la sala inicial parece presidida por los grandes trabajos de Francisco Bayeu, José Camarón, Bernardino Montañés o Alejandro Cañada, representados por prototípicas “academias” –aquellos espectaculares dibujos de modelo, muy meritorios como ejercicio formativo– mientras que algunos de los ejemplos más curiosos son pequeños bocetos firmados por artistas de menor renombre, aunque en esa sala mis favoritos son precisamente de dos autores ilustres: una acuarela del gran Pablo Gonzalvo y un carboncillo del magistral Francisco Marín Bagüés que parece una versión en clave femenina de la escena de los Fusilamientos de la Moncloa pintados por Goya. Y otro tanto podría decirse de las demás salas o de la selección de ilustraciones para el catálogo, donde cada quien encontrará sus divergencias o sintonías con las preferencias puestas de realce por los comisarios, que en general demuestran ser profesionales con buen ojo y atinado juicio, siendo un mérito añadido la importante presencia de artistas mujeres, cosa que hoy día no puede dejar de tenerse en cuenta.

Anunciada conjuntamente, y compartiendo tanto el folleto de mano como el catálogo con esa exposición, la otra muestra gemela se presenta en otro espacio municipal, el Museo Pablo Gargallo donde, con motivo del octavo centenario de la Casa de Ganaderos de Zaragoza, se exponen los grabados encargados por esa entidad,  la empresa más antigua de España, para felicitar las navidades a clientes e interlocutores distinguidos. La iniciativa surgió en 1992, precisamente a sugerencia de Domingo Buesa que era a la sazón secretario de la Fundación, y desde entonces ha continuado sin solución de continuidad, así que se han colgado 27 grabados: en todos los casos el número 1 de un tiraje que ha ido variando desde los 70 ejemplares iniciales a los 100, 120 y hasta 130 en el año 2018. En el catálogo se ordenan cronológicamente desde el primero, un aguafuerte firmado por Alberto Duce, al que estas navidades ha realizado Pepe Cerdá mediante impresión digital; pero en la sala han sido distribuidos de forma distinta por el comisario, Armando Serrano Martínez, académico de San Luis y director de la Fundación Casa de Ganaderos. Se empieza con el de Duce, una “Adoración de los pastores”, junto al que aparecen en el muro más pequeño otros de parecida temática evangélica, firmados por Javier Sauras, Jorge Gay y María Ángeles Cañada, seguidos por los de evocación religiosa menos precisa, como “Hojarasca de Adviento”, obra de Pascual Blanco, o el de Javier de Pedro titulado “Imaginación”. Luego ha colgado en la pared más larga los protagonizados por corderillos, que son icono de la Casa y a la vez evocan los entrañables belenes navideños. Tras ellos van los paisajes rurales y rincones naturales, con un par de vistas urbanas de Eduardo Laborda e Ignacio Fortún intercaladas, para finalizar en la otra pared grande con los de abstracción analítica, firmados por Paco Simón y Carlos Sancho, junto a los de abstracción lírica, que son “Céfiro” de Silvia Pagliano y “Luz” de Cristina Gil Imaz, concluyendo así con una obra de la artista que fue muchos años directora de este museo. Son todas ellas piezas muy características de sus respectivos autores, así que en este caso yo no he hallado sorprendentes descubrimientos, pero siempre agrada volver a encontrarse con reconocibles obras de algunos de nuestros mejores artistas. Y a juzgar por el éxito de público, a la gente le ha gusta visitar en estas fechas exposiciones de temática navideña.

Jesús Pedro LORENTE
Director de AACADigital

Fecha de Entrega: 29/12/2018
Fecha de Admisión: 30/12/2018


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