Número 45 | Diciembre de 2018
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Palermo transformada por el arte contemporáneo (Manifesta 12).
 
 

En el verano de 2018 ha tenido lugar en la singular ciudad capital de Sicilia uno de los acontecimientos culturales internacionales más importantes de la práctica artística contemporánea, consolidada ya en su duodécima edición, bajo el denominador de Manifesta12 (http://m12.manifesta.org/). La Biennale se desarrolla entre los meses de Junio a Noviembre de 2018, tomando literalmente como escenario la propia ciudad de Palermo; elección que ha de considerarse como un acierto pleno ya que la urbe participa activamente y se transforma en protagonista emblemática de los intereses y objetivos sobre los que la Biennale se propone reflexionar.

En este sentido, recordemos que históricamente Palermo y, en su conjunto la isla de Sicilia, se construye como un crisol de civilizaciones y etnias, favorecida por su  estratégica ubicación en el corazón del Mediterráneo, cumpliendo con esta misión de acogimiento cultural y enclave de encuentro común. La propia fisionomía urbana construida por capas es un reflejo de este devenir donde la convivencia y la pervivencia es su rasgo más acentuado. Entre la armoniosa convivencia y el eclecticismo, el estilo árabe-normando convive con magníficos ejemplos del barroco en pintura y arquitectura, sin olvidar situaciones y herencias menos gratas como las profundas cicatrices que la Segunda Guerra Mundial dejó por doquier y todo ello en una Palermo que también mira hacia el futuro y se hace partícipe y protagonista de la cultura del siglo XXI. Durante este año 2018, Palermo ha sido designada capital cultural de Italia, programando en la ciudad un amplio conjunto de actividades que, sumadas a las propuestas por Manifesta 12, han centrado la atención internacional en la capital siciliana.

La Biennale nació en Róterdam en 1996, habiendo tenido sedes españolas en San Sebastián (2004) y Murcia (2010), así como otras ubicaciones en Zúrich, San Petersburgo o Frankfurt. En esta duodécima edición siciliana hace gala de una trayectoria consolidada, intensificando el valor protagonista del escenario urbano donde se muestra, siendo éste un componente fundamental de acompañamiento a la obra de los artistas seleccionados. En cada edición, a propuesta de la organización, los artistas participantes estructuran su discurso plástico bajo un denominador común. En Palermo, el lema elegido es “Planetary Garden – Cultivating coexistence / El jardín planetario. Cultivando la coexistencia” que hace referencia al libro Le Jardin Planétaire (1999) del paisajista francés Gilles Clément. El autor plantea una profunda reflexión en torno a  la consideración del planeta como un espacio limitado, con recursos limitados, que el hombre debe cuidar equilibradamente como un jardinero hace con su jardín: “Conjuntamente, decidimos que la Tierra es solo un pequeño jardín”,sintetiza el autor.

Esta idea del “jardín” es particularmente interesante en Palermo, donde uno de los espacios más singulares de la urbe es también un jardín: el Jardín Botánico de la ciudad conocido como “Orto Botanico”, inaugurado en 1789 es, no sólo un espacio natural excepcional por la variedad de especies que lo integran sino también, un símbolo de las sucesivas incorporaciones y testimonios que los diversos pueblos han legado a la isla, así como los préstamos de otras culturas y civilizaciones que se han vinculado definitivamente a ella. Este espacio será también una de las sedes protagonistas de la Biennale Manifesta.

Y bajo esta mirada de fondo hacia la preservación y el respeto de lo legado, pero con plena conciencia de los procesos transformadores que la modernidad conlleva en relación a los vertiginosos cambios sociales y geográficos que se suceden en las sociedades mediterráneas, los artistas de Manifesta 12 ponen el acento en otra temática sensible: la de las migraciones y las fronteras; cómo se dibujan y desdibujan a su vez los nuevos territorios y cómo los conceptos de “estado” o “nación” que antes definían estos espacios, hoy son cuestionados denotando a todas luces una Europa enfrentada a una crisis de valores.

Las palabras del director de Manifesta 12, Hedwig Fijen,son elocuentes al respecto:

La Manifesta 12 en Palermo es un gran desafío para repensar hasta qué punto las intervenciones culturales pueden desempeñar un papel para ayudar a remodelar una de las encrucijadas más emblemáticas del Mediterráneo en nuestra historia como parte de un proceso de transformación a largo plazo.

En Manifesta 12 también aparecen temas que han emergido a los primeros planos de la actualidad artística que cuestionan su relación con el entorno, generalmente urbano. Se ha podido constatar la introducción en la última década de nuevos parámetros en la investigación artística vinculados estrechamente a los espacios urbanos como protagonistas de una profunda transformación: se habla de flujos globales de población; del fenómeno de la gentrificación que obliga a la migración de los habitantes tradicionales de los centros de ciudades históricas hacia zonas periféricas, de la afectación de las zonas patrimoniales y de valor artístico, así como la preservación de los espacios naturales. Y parece, que la ciudad de Palermo también formara intrínsecamente parte de este debate aportando su propia historia y su propia fisonomía. En la ciudad se evidencian estas situaciones donde determinadas zonas históricas no modernizadas se degradan conviviendo entre el comercio y la infravivienda o la difícil coexistencia del pasado y el futuro en sus infraestructuras, a lo que se suma la potente introducción de un turismo que emerge con gran fuerza, aunque siendo conscientes en el horizonte, de sus peligrosas consecuencias.

Para organizar la Biennale, Manifesta 12 se propone analizar el compromiso del artista respecto a estos temas y de manera concreta organizar su reflexión en torno a tres ejes fundamentales: Borderless cuya temática toma en consideración los flujos migratorios y la movilidad internacional, Accountable Networks explora los escenarios alternativos de distribución del poder y cuestiones relativas a la gobernabilidad y el control democrático y finalmente, Interspecies aborda las responsabilidades humanas y los esfuerzos compartidos en relación a la transformación del planeta a causa de la acción humana, lo que se ha dado en llamar como la era del “antropoceno tardío”. Bajo estas premisas, y sobre el escenario de la propia ciudad histórica de Palermo, Manifesta 12 ha invitado a un total de 44 artistas participantes, a los que se suman al programa oficial otro nutrido grupo de artistas a través de otras actividades complementarias: los denominados eventos “colaterales” donde instituciones, galerías, centros de investigación, organizaciones… incorporan sus propuestas.

El modelo de gestión de la Biennale se centraliza mediante el trabajo colaborativo llevado a cabo por cuatro responsables de la organización y se refuerza con la participación de mediadores expertos en el comisariado, lo que posibilita que Manifesta pueda cambiar de sede cada dos años, a pesar de ser un evento complejo y de grandes dimensiones. Estos cuatro responsables complementan un perfil interdisciplinar: un arquitecto italiano Ippolito Pestinelli Laparelli, un cineasta y periodista holandés Bregtje van der Haak, un arquitecto español afincado en Nueva York, Andrés Jaque y finalmente, un comisario suizo Mirjam Varadinis.

Las sedes principales de la Biennale están localizadas en ubicaciones del centro histórico de Palermo, con ramificaciones que también se extienden en la periferia de la ciudad. La selección de éstas incorpora, como telón de fondo, incomparables espacios que interactúan con las obras expuestas, teniendo, en muchos casos, un papel activo en el discurso que los artistas elaboran. La elección de las sedes también aporta al visitante una experiencia vivencial de la ciudad de Palermo. La Biennale Manifesta 12 presenta una ciudad que se debate entre la modernidad y la recuperación de un impresionante patrimonio que hace de Palermo un laberinto de belleza. La imagen decadente, semiderruida, en muchas ocasiones literalmente “apuntalada” de los espacios que han sido abiertos al público, permite ver las arquitecturas descarnadas de los palacios barrocos, las iglesias u oratorios en una fase de consolidación arquitectónica elemental, privados de la riqueza de los acabados, pero con la esencia intacta de los originales y con destellos de belleza en los restos aún visibles de pinturas murales, esculturas… que disparan la imaginación del visitante y singularizan la obra expuesta.

Entre las aportaciones más interesantes de la Biennale, destacan también por el marco incomparable donde se muestran, las instalaciones realizadas en el Palazzo Ajutamicristo donde se exhibe la sección “Out of control Room” centrada en el tema de los flujos migratorios y donde intervienen, entre otros, los artistas James Bridle, Filippo Minelli y Tania Bruguera. Esta misma sección propone una de las piezas más singulares de toda la Biennale en el marco incomparable del Pazzo Forcella De Seta donde se presenta en la denominada “Sala de la Alhambra” la instalación The Soul of Salt, de Patricia Kaersenhout: una montaña de sal que simboliza aquella que los esclavos dejaron de tomar para hacer sus almas más ligeras y escapar de la esclavitud.

El “City on Stage Tour”, supone un itinerario de varias muestras a través del impresionante marco natural del Jardín Orto Botánico donde se inicia también la actividad “Garden of Flows Open Tour”. Entre las obras que pueden disfrutarse en este entorno destacan la exposición que Alberto Baraya realiza a imitación de las expediciones científicas de siglos pasados bajo el título New Herbs from Palermo and Surroundings. A Sicilian Expedition, así como las instalaciones Lituation, Relocation o Pteridophillia.

Otra de las instalaciones de mayor interés se muestra en el Palazzo Butera: Fallen Fruit, por David Burns, Matias Viegener y Austin Young (Fig. 1) así como Teathre of the Sun, instalación inmersiva que toma como referencia la fruta típica comestible de los diversos lugares de la ciudad como tema de reflexión sobre el espacio público creando el denominado “Public Fruit Map” de Palermo.  El español Jordi Colomer propone su trabajo New Palermo Felicissima, una videoinstalación que el artista realiza con estudiantes del Centro Sperimentale di Cinematografia de Palermo y que puede visitarse en el Istituto Padre Messina, revisitando el espacio singular del Porticciolo Sant’Erasmo, muestra el devenir por la costa mediterránea de una barca de pesca modificada como nave turística ocupada por personajes anónimos con alusiones a los flujos turísticos que transitan por lugares anodinos desprovistos de significado.

Especial interés también aporta la muestra Resignifications que propone una reflexión en torno a la representación histórica y contemporánea de los africanos en el arte y la cultura europea, superando las tradicionales representaciones exóticas y deformadas y analizando esta iconografía a través de la fotografía, el vídeo o la instalación,

En la programación extendida de la Biennale, es digno de reseña el proyecto Education Hub, realizado por el Departamento de Educación de Manifesta 12, la Universidad y la Accademia de Bellas Artes de Palermo, transformando un autobús público en un estudio itinerante por la ciudad que llega a los distintos barrios de la periferia para realizar laboratorios, encuentros, proyectos para público de todas las edades.

Finalmente indicar que, como complemento a la Biennale, la organización ha editado tres libros-guía oficiales, bajo la coordinación de Esther Regueira responsable de publicaciones: El Atlas de Palermo recoge una participación colectiva de historias relacionadas con la ciudad y reflexiones en torno a los temas que Manifesta 12 selecciona en esta edición; un segundo volumen, Manifesta 12. Planetary Garden Reader, aúna textos de los comisarios y responsables que intervienen en la Biennale contextualizados en las secciones en las que se divide el evento, y finalmente una guía de la programación de los Eventos colaterales y la sección denominada 5+5+5  (compuesta por galerías de arte internacionales, artistas e instituciones presentes en la organización de la Biennale).

Aunque la Biennale pronto cierre sus puertas, en noviembre de 2018, creemos que Manifesta 12 permanecerá en Palermo a través del tiempo y a través de la influencia que han tenido las intervenciones de los artistas en el conocimiento de la ciudad. Una ciudad que también se ha conocido a sí misma y se ha situado en primera línea en el contexto artístico internacional. Es una excusa más para visitar y vivir una de las ciudades más auténticas y originales de este mundo globalizado.

Inmaculada LÓPEZ VÍLCHEZ
Profesora Titular del Departamento de Dibujo de la Universidad de Granada

Fecha de Entrega: 30/10/2018
Fecha de Admisión: 07/11/2018


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