Número 45 | Diciembre de 2018
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La sexualización de la ciudad con Miquel Navarro
Fluids, Sala Picasso, Centre Cultural Bancaixa, Plaça de Tetuan 23, Valencia
 
 

Fluids (Fluidos) es el título de la exposición retrospectiva que fue inaugurada el 19 de julio y podremos disfrutar hasta el 11 de noviembre. Esa esquemática muestra sobre la trayectoria artística de Miquel Navarro que es presentada a través del comisariado de Lola Durán Úcar, nos hará sentir los 40 años de trabajo artístico y más personales indagaciones sobre uno mismo que con interesantes híbridos entre pintura y escultura (audiovisual, collage, fotografía, instalación), nos trasladará la necesidad de flujo del artista mislatero. Un flujo entre las raíces de un árbol y las tuberías de una urbe, lo campestre y lo urbano, su niñez y madurez.

La interconectividad entre estos conceptos que describen toda la muestra, en pocas ocasiones se da tan lrespetuosamente hacia las etapas de vida que conforman a una persona, como en la que ya desde la primera estancia nos hace embarcarnos en una facilona añoranza hacia el juego infantil. Precisamente, Fluids nos hace recordar en nuestro cuerpo de adulto, la capacidad de disfrute intrínseca de un niño.

“El individuo es la suma de lo que has sido desde niño.” Es la frase con la que el artista reivindica su identidad al completo, mostrando estar orgulloso de conservar a sus 73 años todo lo que de niño emocionalmente más le formó.

Miquel Navarro nació y creció en la localidad valenciana de Mislata, lugar en el que confluían los encantos de la vida en el campo, con el frenesí y el estupor industrial. Ya desde niño creaba sus propios juguetes en barro ante la maravillada visión de estos contrastes que, conectados entre el tranvía y las carreteras, el entonces joven recorría sin cesar. De ello se derivan la costumbre del flujo entre los elementos que irremediablemente nos conectan a todos y que en la ciudad el artista ve representados en las anchas avenidas semejantes a los conductos salivales de una brava garganta. O los escondidos y numerosos roces ente edificios, esos fugaces recovecos que se pliegan entre sí y tan acogedoramente nos remiten a la imagen de una vagina. En obras como las videoinstalaciones Mineral y Fuerte como el opio queda palpable un primitivismo de aquello tan genéticamente codificado como son la competición, la reproducción y la apariencia en el contexto interurbano de una ciudad como Valencia. Estamos hablando de la incapacidad de escapar de nuestros impulsos sexuales y de la belleza de sucumbir a ellos cada vez que nos excita la poderosa rectitud erecta de un rascacielos que penetra en el cielo, o del incesante tráfico que como los eritrocitos y glóbulos de nuestra sangre, nutren de actividad al conglomerado metropolitano.

Otro gran ejemplo de ello: Batallar con escarabajo, una serigrafía y acrílico sobre lienzo de gran formato perteneciente a una serie más amplia conformada por seis obras más, en donde de manera explícita Navarro plasma el morbo de una dominación sadomasoquista hipersexualizada, a la vez que se vale del poder visual de la sencillez de formas, optando por una semiótica clara donde se distinguen la violencia (cuchillos, autoridad), la industria (cafeteras en la cabeza), el sexo (agigantados falos) y el testigo (insectos) como embajadores de la tierna construcción campestre del yo, observando tal grotesca escena. Un punto a destacar en este lenguaje plástico sería la infalible intuición perceptiva que del tratamiento del volumen óptico del color Navarro toma para enfatizar el momento álgido de la acción con los más puros y vibrantes tonos, rezagando un acaramelado fondo. Cabe subrayar la tradición barroca que de ello emana. Tanto agresor como víctima comparten mismos colores planos pero corporalmente distribuidos de manera que los hagan parecer piezas de un puzzle, lo que nos hace reflexionar sobre quién realmente es quien hostiga a quién, si solamente se trata de un juego, o si acaso la línea que separa ambos roles es prácticamente inexistente.

Si bien Miguel Navarro es eminentemente escultor, para comprender composiciones como las famosas ciudades maqueta Espacio de Batalla o Ciudad nos es necesario remitirnos a sus primigenias obras de finales del siglo XX, donde la necesidad de tridimensionalizar su jerigonza plástica comienza en la descarada superposición de colores planos que, semejante a la estructura de piso sobre piso de un inmueble, alude a una metodología de construcción de la forma última. Es este sentido, hablamos de un lenguaje escultórico iniciado desde la “pintura”.

Retomando Espacio de Batalla (2000 - 2001, aluminio y zinc, 2’80 x 14 x 7m, Colección Fundación Caja Mediterráneo) se advierte un deseo de organización que sin embargo invita a perdernos entre su infinidad detallística, dando lugar a una preciosa sensación de caos e informalidad dentro de la nobleza del aluminio y el zinc. Da la sensación de que ha habido un  intento por reproducir a la multitud ciudadana no recurriendo a la imagen de cada cual, sino dando por sentado que el paisaje visual urbano es consecuentemente construcción colectiva de sus habitantes (donde la perversión queda sagazmente incluida). Recordamos la existencia de una persistencia de lo sexual a través del elemento fálico, representado cual componente arquitectónico sobradamente sobresaliente en los entonos urbanos planteados sobre suelo. Miguel Navarro demuestra con esta instalación gran destreza por el juego óptico del volumen. Una ciudad compuesta por más ciudades donde en última instancia, esta se disipa.

En la acuarela Tumba con Mirador (2007) se calca en sutil crítica y cálidos colores la carcelaria concepción que de una capital se llega a tener, hasta el punto de constituir una bonita “tumba con mirador” de la que no poder escapar justamente, por la sensación placeba del no necesitar salir.

Navarro actualmente vive y trabaja en la Mislata que tanto le dio, cerca se sus huertos, arroyos y sapos, siempre con la mirada tiernamente apoyada sobre los altos hombros de la vecina industria.

Dialogando,        regando,        conectando,        preguntando,        fluyendo…

Remo MAKATZAGA KORRES
Alumno del Grado en Bellas Artes, Universidad de Zaragoza

Fecha de Entrega: 29/10/2018
Fecha de Admisión: 23/11/2018


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