Número 43 | Junio de 2018
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Una ciudad en la crisálida. Zaragoza y sus espacios-proyección (1969-1979)
Del 5 de abril de 2018 al 10 de junio de 2018, Centro de Historias, Zaragoza
 
 

Actualmente la falta de estabilidad social, moral y económica propicia que se aborden proyectos en los que se vuelva la vista atrás, se reflexione sobre el dinamismo y los cambios de la historia y se haga visible cómo, tanto el propio individuo como las relaciones que mantiene con sus semejantes, juegan un papel clave en estas transiciones. Organizada por la Sociedad Municipal Zaragoza Cultural, Una ciudad en la crisálida. Zaragoza y sus espacios-proyección (1969-1979) se atreve a bucear en uno de los momentos cruciales de la historia contemporánea de la capital aragonesa, abordando la llegada de la modernidad como esa etapa adolescente que experimentó la ciudad antes de convertirse en la urbe que es ahora. Una crisálida durante la que, lugares de encuentro como bares o centros culturales, se alzaron como los espacios por excelencia en la gestión de la nueva etapa que comenzaba a germinar. Tres de ellos fueron los elegidos en la muestra para ilustrar esta transformación: el restaurante Casa Emilio, el bar Bonanza y el Café de Levante. Cada uno de ellos se apropia de una sala, mostrando al visitante las peculiaridades que los distinguieron y que, al mismo tiempo, contribuyeron al espíritu común de cambio.

Las inquietudes y contradicciones que acompañaron al cambio de década aparecen ya en la primera parte de la visita, donde el ambiente contestatario de Casa Emilio actúa como reflejo de una ideología revolucionaria que irrumpió con fuerza a finales de los años sesenta. La población había aumentado considerablemente como consecuencia de la emigración rural (en 1969 Zaragoza contaba con 500.000 habitantes), lo que se tradujo en una inevitable convivencia entre los aspectos más tradicionales de la sociedad y los nuevos aires que comenzaban a respirarse en la ciudad. Se habla de esta situación al amparo de aquellas figuras que habían comenzado a despuntar como protagonistas de esta transformación (la escenografía en este caso exhibe en su epicentro una de las primeras guitarras de José Antonio Labordeta), visualizando al mismo tiempo colectivos surgidos desde la Universidad, los sindicatos, el movimiento vecinal o las asociaciones feministas (la primera de ellas fue la Asociación Democrática de Mujeres Aragonesas). Casa Emilio fue uno de los focos más importantes de este tipo de movilizaciones, cobijando entre sus paredes las propuestas políticas y culturales más transgresoras. La exposición rinde un homenaje a su dueño mostrándolo en la imagen del propio establecimiento. Un tipo de instantánea a la que también se recurre en el resto de espacios-proyección, pero en las dos ocasiones restantes sin ningún individuo en ellas.   

Fotografías y textos que aparecen acompañados en toda la muestra por objetos (libros, cuadros, carteles, discos,…) que ayudan al público a acercarse a una época que marcó el devenir de Zaragoza. La ruptura cultural que se produjo durante aquellos años encuentra su pequeño hueco en la segunda sala, donde el Centro Pignatelli (creado por la Compañía de Jesús) convive en el espacio expositivo con el bar Bonanza, santuario por excelencia de los jóvenes transgresores y primer bar que albergó exposiciones. Artistas de la noche, de la bohemia y el underground que apostaron por cambiar el sistema establecido desde abajo, alejándose de los centros expositivos tradicionales y desafiando al poder con propuestas tan atrevidas como la revista satírica El pollo urbano. El escritor e historiador Javier Barreiro define en unas breves líneas esta situación: La cultura era por fin una cosa viva que atraía a muchos jóvenes, que veían en ella una posibilidad de autoafirmación y también un arma de combate (…).  

Prolongación del famoso café Niké, el Café de Levante aparece en la recta final de la muestra presentándose como lugar de encuentro y de tertulia donde la palabra se convierte en la verdadera protagonista. Desde una perspectiva de compromiso social, el establecimiento albergó el nacimiento de proyectos como la revista Andalán o la Sociedad Española de Papiroflexia, ambos presentes en esta ocasión. Como en las dos salas anteriores, aparecen audiovisuales que muestran a figuras que frecuentaron el local, y que desde su propia experiencia narran sus relaciones con el mismo. Los distintos carteles, libros y discos juegan simbólica y estéticamente con el espectador, aportando potencia visual y nostálgica a este último tramo expositivo. Se hace un guiño a su etapa posterior, los años ochenta, un periodo de asentamiento de todos los procesos anteriores y contenedor al mismo tiempo de nuevas propuestas.

El planteamiento es más que correcto, cumpliendo un doble objetivo: mantener la esencia de los principales hitos de aquellos años y hacerlo además de forma didáctica, invitando a la nostalgia pero también a la puesta en valor de acontecimientos, lugares y personas que marcaron la historia más reciente de Zaragoza. La elección de los objetos presentados permite ofrecer una pincelada fetichista al contenido, nutriendo y atestiguando la información aparecida en los paneles expositivos. Su número además no resulta elevado, lo que da como resultado un espacio diáfano que permite al visitante dialogar con la obra sin experimentar una sensación de claustrofobia. Difiere sin embargo en este sentido la extensión de los vídeos proyectados, cuya duración es quizás demasiado larga para este tipo de muestra. Un aspecto que no resta valor a los testimonios que aparecen en ellos, al contrario, todos juntos tienen la suficiente entidad como para considerarse un documento independiente de la propia exposición.  

Recordar para no olvidar. Ejercicios como éste no solo permiten redescubrir un pasado no tan lejano, sino que además invitan a reflexionar acerca del paso del tiempo, sus cambios y el futuro de la propia ciudad. 

Ana ASIÓN SUÑER
Personal Investigador (Gobierno de Aragón y Fondo Social Europeo) en el Departamento de Historia del Arte de la Universidad de Zaragoza. Miembro de AACA y AECA

Fecha de Entrega: 31/05/2018
Fecha de Admisión: 07/06/2018


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