Número 42 | Marzo de 2018
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Necrológica: Pedro Flores, creador y galerista aragonés
In Memoriam
 
 

Como una “irreparable pérdida” ha sido apreciado en el ambiente cultural zaragozano el fallecimiento esta última semana, en plena madurez, de uno de sus destacados protagonistas: Pedro Flores  (Zaragoza, 1964-2018). Creador, ante todo ­–como a él mismo le gustó siempre definirse– y dinamizador de lo cultural, en un principio (1990-1997), involucrado como cofundador en “El Colectivo Radiador” (ERC), grupo artístico –conformado por Pedro Flores, Javier Almalé, J. Casado Serrano, que abandona el proyecto en 1993, y El Vaso Solanas– dedicado al estudio de iniciativas plásticas en paralelo, esto es, respetando la libertad de creación de sus miembros y proponiendo, sin embargo, temas de investigación comunes. Y, a partir de 2013, junto a su mujer Rosa Gracia, como galerista de intenso recorrido en un establecimiento ubicado en la zaragozana calle Manifestación: la galería “Demodo Gráfico”, concebido como un foro abierto a diferentes iniciativas, aunque centrado sobre todo en el mundo de la imagen con dos espacios netamente diferenciados, uno funcional, dedicado al mundo de la fotografía, el retoque y el diseño gráfico y, otro, más evocativo e íntimo, con vocación expositiva y generador de actividades creativas diversas. Este lugar, que ha contribuido con generosidad a la difusión expositiva de los artistas aragoneses, ha permitido a la sazón a esta pareja dedicarse “a lo que siempre hemos sabido hacer: creación”, según palabras textuales del propio artista.

Su formación básica en la zaragozana Escuela de Artes y Oficios y su vinculación con varios grupos de música urbanos caracterizados por su espíritu transgresor, marcan los primeros pasos de Pedro Flores en el mundo de la creación artística. Siempre proclive a desplegar su actividad en los terrenos de lo experimental y lo pluridisciplinar, comienza a exhibir sus pinturas en la segunda mitad de los años 80, desarrollando durante los 90 una notable carrera expositiva distinguida con varios premios y reconocimientos; entre otros, el VII Premio de Pintura Santa Isabel de Portugal (DPZ, 1993), o la beca de la Casa de Velázquez en Madrid (1999).

A partir de una propuesta pictórica inicial, donde se observan ciertos guiños al arte Pop, el creador mantiene una línea sostenida de creciente efectividad en la representación simbólica del ser humano, su esencia y su trascendencia, que culmina en sus últimas series, resueltas mediante infografías 3-D, con un excepcional vigor.

En 2003 tuve la ocasión de conocer a Pedro Flores a propósito de la exposición individual organizada por la turiasonense Fundación Maturén –cuya política expositiva era conducida entonces, con verdadero acierto, por Manuel Pérez-Lizano Forns– con el título de “La Destilación”. Esta serie, concebida específicamente para su integración en el evocativo espacio barroco de la iglesia desacralizada de San Atilano (Tarazona, Zaragoza) planteaba la cuestión de cómo una “ciencia” tan desconectada en apariencia del presente como la Alquimia habría de ser capaz de dar respuesta a la problemática específica del hombre actual (BERNUÉS, 2003). La propuesta recreaba libremente el glosario tradicional alquímico para nutrirse de las inmensas potencialidades poéticas y simbólicas de toda una tradición compartida históricamente por Arte y Alquimia, un discurso teórico fuertemente potenciado a nivel visual por su refinado tratamiento textural y cromático: el ser humano, cuya imagen simbólica presidía desde el ábside –como un Pantócrator– todo el conjunto, era el verdadero protagonista de estas composiciones en forma de polípticos dispuestas especialmente para sugerir la idea de crecimiento espiritual, evolucionando en gradación tonal y cromática, desde las tinieblas y el caos a la armonía y la luz, como queriendo reproducir en el plano pictórico aquel anhelado objetivo de la “transformación de las materias innobles en materias nobles” propio de la Alquimia tradicional.

Entre las muchas actividades grupales en las que Pedro Flores participara puede recordarse, por ejemplo, su personal aportación a la colectiva “El León como símbolo pintado” (PÉREZ-LIZANO, 2006). Su amor al símbolo se resolvía esta vez en una conjugación muy atractiva de “lo solar”: las formas del león propuesto como soporte de resolución pictórica por los organizadores a los numerosos artistas participantes –reproducidos a partir de los originales instalados en el puente de Piedra de Zaragoza por el escultor Francisco Rallo Lahoz en 1989-90– plantearon una obra de la que emana una energía luminosa y radiante y donde el símbolo expande en múltiples destellos toda su fuerza primordial generatriz de lo vital.

Sus temáticas más recurrentes reformulan plásticamente ciertos mitos clásicos y arquetipos junto a otros motivos procedentes de la Historia del Arte, así como asuntos de raigambre onírica o de procedencia puramente imaginativa. En la serie “Humana Lux” (2001), por ejemplo, representaba los primeros pasos –genesíacos– del hombre sobre la Tierra (AZPEITIA, 2001). A partir de las figuras arquetípicas de Adán y Eva, el artista creaba metáforas de lo masculino y lo femenino, materializando sugestivos espacios de luz y sombra con delicadas imbricaciones de lo abstracto y lo figurativo en sutil equilibrio. En su obra plástica, los materiales suelen moverse en una dimensión mestiza, con una personalidad un tanto ambigua. Al respecto de ello, advierte con acierto su compañero de grupo El Vaso Solanas:

“…aunque manipulados, casi se nos presentan en estado puro (el juego constante entre la madera que parece metal, el metal que parece madera, la madera que parece piedra, etc. Es más que un Trompe l´Oeil virtuoso, un recurso poético metafísico). Todos estos recursos estéticos, y aún otros técnicos como el empleo de ácidos, de tintes, collages, óxidos,…jamás son utilizados por mero capricho lúdico o plástico, a pesar de que los resultados son tan buenos que no haría falta mayor justificación, sino que son puestos al servicio de una idea transcendente, estructura de todas las obras. Una depurada “cocina” no sujeta a modas ni a frívolas tendencias mercantilistas, sino a una finalidad, a un espíritu.”(EL VASO SOLANAS, 1994)

Un inquebrantable instinto pluridisciplinar determina su quehacer en el tiempo: pintura pura, arte digital puro, arte digital e instalación, arte digital combinado con pintura, collage digital, aguafuerte sobre planchas metálicas con predominio o no de la forma escultórica, grabado sobre diferentes materiales, monotipos, etc, etc…todas estas técnicas y procedimientos son utilizados por el artista aportando frescura y dinamismo a su evolución productiva; sin duda, en ella lo experimental es fundamento y guía y se respeta al máximo el papel del azar como regulador armónico de lo racional.

A partir del año 2000 se interesa por el trabajo con medios informáticos, haciendo en este tipo de imágenes hincapié en el tratamiento de la luz: “Los colores empleados –explica el propio artista, entrevistado por Pablo Pamplona–están pensados para ser vistos en una pantalla, son colores eléctricos, no tienen sentido ni resultarían igual en un lienzo. Igualmente el tema escogido: el mundo de los sueños y lo virtual, encaja perfectamente con los ordenadores e internet. En la fase de sueño REM surgen imágenes y fantasías, es donde ordenamos nuestra mente, donde se clasifican los pensamientos y recuerdos…”.[1]

En sus últimas series –Infografías en 3-D– la Humanidad parece sumergirse en su laberinto, confrontar su propio enigma ante paradójicos espejos infinitamente desplegados en el vacío, intrincarse por los insospechados derroteros de lo onírico, o afrontar las nuevas encrucijadas que se despliegan ante una mirada frágil, siempre asombrada…(PÉREZ-LIZANO FORNS, 2015). La muerte, está presente en ellas, muy a nuestro pesar, como culminación necesaria de lo vital. Y un profundo sentido de lo trascendente se proyecta como única luz y guía.



[1] “He trabajado con el ordenador como lo haría en un estudio”. Entrevista de Pablo Pamplona a Pedro Flores en RedAragon (Web: redaragon.com.elperiodicodearagon.com/cultura/galeriapflores/entrevista.asp)

 

Juan Ignacio BERNUÉS SANZ
Miembro de AACA y AECA

Fecha de Entrega: 30/03/2018
Fecha de Admisión: 31/03/2018


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