Número 42 | Marzo de 2018
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Entrevista a Jorge Isla
Premio AACA al artista aragonés más destacado en 2017 Imagen del autor [Fotografía de Rut Panusé]
 
 

Nacido en Huesca en 1992, Jorge Isla es un artista que mezcla la fotografía con otras disciplinas como el audiovisual. En su búsqueda por captar rasgos inmateriales de la realidad, se esconde además un ejercicio de reflexión en torno a las propias limitaciones de la imagen. Se graduó en Comunicación Audiovisual en la Universidad San Jorge de Zaragoza, y posteriormente realizó el Máster en Producción Artística de la Universidad Politécnica de Valencia. Estuvo a su vez becado por la escuela LENS para realizar el Máster en Proyectos de Fotografía de Autor. Actualmente reside en Madrid, donde realiza el doctorado sobre fotolibro español contemporáneo.

Su trayectoria es corta pero intensa, con exposiciones en la fachada media del Centro de Arte y Tecnología de Zaragoza (Etopía), el festival de fotografía emergente Pa-ta-ta o la XV Bienal de Fotografía de Córdoba.

Actualmente le entrevistamos con motivo del premio que la Asociación Aragonesa de Críticos de Arte (AACA) le ha concedido al artista aragonés o residente en Aragón menor de 35 años más destacado de 2017, galardón al que ha contribuido su proyecto LUV-A. Protagonizado por la luz y los minerales, fue motivo de una exposición individual en el marco del festival de Photoespaña 2017 en Madrid y posteriormente en la Galería Antonia Puyó de Zaragoza.

 

Después de estudiar Comunicación Audiovisual, ¿qué es lo que te empujó a dedicarte profesionalmente al arte?

Cuando terminé Comunicación Audiovisual comenzó mi formación artística, la cual considero que nunca va a finalizar pues cada día surgen nuevas experiencias, tanto dentro del sistema artístico como fuera, que hacen que mi carrera evolucione y me ayude a desarrollar nuevos proyectos entorno a mi línea de investigación que actualmente versa sobre cómo el propio medio fotográfico es capaz de percibir un conjunto de realidades imperceptibles para el ser humano.

 

¿Qué tiene la fotografía para que la hayas elegido como medio para descubrir esa “realidad escondida”? En cierto modo, ¿utilizas el audiovisual u otras herramientas similares para cubrir las limitaciones que pueda tener ésta?

La imagen y la comunicación han sido desde el momento en el que comenzó mi formación el lenguaje que más próximo he tenido. Si hubiera estudiado Bellas Artes quizá estaría pintando o haciendo performance. La fotografía es el medio en el que más seguro me siento a la hora de resolver un proyecto, quizá por ser al que más tiempo he dedicado y el que mejor conozco y me desenvuelvo. No obstante, considero que el Siglo XXI ha hecho que vivamos rodeados de este tipo de lenguaje en sus diferentes contenidos, objetivos y soportes. Podemos decir que nos encontramos en el Siglo de la imagen. Por otro lado, la fotografía es la disciplina artística que más ha evolucionado y más se ha democratizado en menos tiempo, pues no hace ni 200 años de su origen. Quizá de forma inconsciente, sea esta revolución visual lo que hace que nos sintamos cómodos con el propio medio debido a que forma parte de nuestro día a día. Digamos que la sociedad, los medios de comunicación, la publicidad y una clara evolución tecnológica, han permitido que todo el mundo tome imágenes por lo que podemos decir que incluso se nos ha impuesto el hecho de consumir y hacer imágenes hoy en día.

El formato audiovisual lo utilizo en función de si este puede aportar algo al proyecto o no. Es una herramienta más para resolver una investigación o parte de esta. Si este medio puede facilitar la comprensión del proyecto al espectador no veo por qué no utilizarlo, siempre y cuando esté argumentado su uso.

Por otro lado, como artistas, tenemos la libertad de realizar todo tipo de propuestas en el caso de que estén argumentadas. Es decir, si en un futuro utilizo la pintura, la escultura o cualquier otro tipo de lenguaje o práctica para resolver un proyecto no me voy a privar de hacerlo, pues considero que cada uno se puede resolver mejor con un tipo de disciplina que con otra, siendo parte de la propia investigación saber con qué tipo de lenguaje vamos a desarrollar el proyecto. No por el hecho de utilizar el medio fotográfico somos fotógrafos, ni por utilizar la pintura somos pintores, etc. Pues si tal es la libertad que tenemos a la hora de escoger un tipo de lenguaje para abarcar nuestra investigación, ¿Por qué se nos etiqueta como tales si en la mayor parte de los casos todos los creadores toman diferentes formas de expresión para abarcar una misma aproximación, o durante su carrera plantean diferentes proyectos con distintos lenguajes?

 

La ciencia y el arte se dan cita en tu proyecto LUV-A, que parte de la idea de que la radiación ultravioleta de onda corta, debido a su baja intensidad lumínica, resulta totalmente imperceptible para el ser humano (por lo que la realidad que podemos apreciar es sólo una pequeña parte del global), ¿crees que arte y ciencia se encuentran más cerca de lo que pueda parecer a simple vista?

La ciencia se define como un sistema ordenado de conocimientos estructurados que estudia, investiga e interpreta los fenómenos naturales, sociales y artificiales. Los conocimientos científicos se obtienen mediante observaciones y experimentaciones en ámbitos específicos, que deben ser organizados y clasificados sobre la base de principios explicativos ya sea de forma teórica o práctica.

El arte, por su parte, se define como cualquier actividad o producto realizado con una finalidad estética y también comunicativa, mediante la cual se expresan ideas, emociones o, en general, una visión del mundo, a través de diversos recursos, como los plásticos, lingüísticos, sonoros, corporales y mixtos.

En mis proyectos, hasta el momento, explico qué es lo que se percibe a través de una cámara mediante un tipo de luz en concreto, en este caso, imperceptible para el ser humano. Parto de una hipótesis descriptiva, la investigo y voy buscando las respuestas hasta llegar a un tipo de conclusión, tanto estética como comunicativa, que me permita mostrarla al espectador. Para la ciencia, esta deducción es el resultado de un tipo de investigación que mediante una tesis doctoral o una revista de investigación -es decir, un soporte- se difundirá con el objetivo de realizar el acto comunicativo. Mis obras, cuando se encuentran formalizadas en una exposición son fruto de una investigación. De la misma forma que una tesis o un paper se exponen en una ponencia o una revista. Al fin y al cabo, son investigaciones que se plantean en diferentes soportes debido a que tienen una naturaleza totalmente diferente, pero con una metodología que considero que es similar. Es decir, tanto la ciencia como el arte, son un tipo de laberinto en busca de la mejor y, en algunos casos, única respuesta para una hipótesis que se plantea en el momento que surge la idea de un proyecto, ya sea científico o artístico.

 

¿Resulta difícil trabajar con la luz (en este caso en un espectro lumínico concreto) como elemento plástico?

Todas las personas que, de forma consciente o inconsciente, realizan una fotografía están tomando como elemento plástico la luz, de la misma forma que toda persona que, de forma consciente o inconsciente, realiza un dibujo está trabajando con otro tipo de material plástico como es un lápiz, un bolígrafo, etc.

Todo mi trabajo tiene una investigación previa sobre el elemento con el que voy a trabajar, tanto práctica como teórica, de la misma forma que cualquier persona que realiza una acción de forma consciente ha hecho una investigación previa sobre esa determinada actividad. Cuando te montas por primera vez en una bicicleta no sabes cómo funciona y te resulta difícil mantenerte en equilibrio, pero conforme conoces esa herramienta o medio -en este caso de transporte-, te haces a él y se convierte en un tipo de rutina. En mi caso sucede algo similar, cuando comienzo un proyecto tengo que realizar una serie de lecturas y ejercicios con los diferentes elementos que utilizo para resolver la hipótesis de conocerlos en profundidad para que no suponga una limitación técnica y pueda resolver el problema de la mejor forma posible.

Hace poco leía un texto de Malcolm Gladwell, sobre el motivo por el cual los deportistas de élite son los que más experiencia tienen, donde éste formula la siguiente teoría: Para ser muy buenos en algo, debemos dedicarle por lo menos 10.000 horas. Es necesario entrenar 10.000 horas para poder ser realmente bueno en algo y poder destacar por encima de los demás, lo cual considero un tipo de moraleja o incluso metáfora aplicable a cualquier tipo de reflexión. Yo no creo que haya invertido tanto tiempo en tomar fotografías con una radiación ultravioleta de baja longitud de onda, lo que sí que puedo afirmar es que he estado casi un año dedicándome todos los días a ese mismo proyecto.

Proyecto LUV-A [Fotografía de Jorge Isla]

 

¿Qué emociones buscas transmitir al espectador con tus obras del proyecto LUV-A?

Mis proyectos suelen ser bastante fríos, pues mi línea de investigación se centra en el análisis de diferentes situaciones que no tienen que ver directamente con sensaciones o emociones, ni referencian estados de ánimo que puedan tener una relación directa con el espectador. Es decir, cuando vemos una película te puede emocionar más o menos debido a que has tenido una experiencia vital similar a la narración que se muestra en pantalla. En mi caso, con mis proyectos, no planteo ese tipo de situaciones, busco mostrar al público en general un conjunto de situaciones que nuestra propia vista es incapaz de percibir, por lo que creo que más que emociones, lo que busco es mediante la imagen, tanto fija como en movimiento, mostrarles una realidad paralela a través de la contemplación de la obra, por lo que podríamos decir que mi intención es provocar en el espectador una respuesta o una sensación lo más parecida a una experiencia.

 

¿Cómo te has sentido al recibir la noticia de la concesión del premio por parte de la Asociación Aragonesa de Críticos de Arte (AACA)?

Mi carrera artística se ha desarrollado por completo entre Valencia y Madrid. De hecho, salvo una instalación que realicé en Etopía en enero de 2016 y una exposición colectiva en la Galería A del Arte en junio del mismo año, no había vuelto a mostrar un proyecto en Zaragoza. Por eso, la primera sensación que he tenido ha sido de sorpresa por el premio, y después de agradecimiento a la Asociación que haya valorado mi trayectoria y, en definitiva, mi trabajo y mis proyectos, en los que tanto tiempo e ilusiones he puesto.

Desde aquí aprovecho para expresar dicho agradecimiento a la Asociación y a todos sus miembros.

 

¿Qué te aporta este reconocimiento?

En el momento actual, el arte, al igual que en sectores, por suerte o por desgracia, se rige por unas directrices muy sencillas. A grandes rasgos: mayor número de premios, de exposiciones, de críticas, de reseñas en prensa, etc. hacen que la carrera de un artista se vea reconocida y se vaya consolidando, sin olvidarnos que dentro de todo este saco curricular hay implícito un ritmo creativo que no puede parar y que además debe ser en todo momento coherente con el discurso de trabajos anteriores.

Los premios, de la misma forma que la fotografía o la pintura, son un medio a través del cual conseguir resolver un problema. Mediante éstos, el artista consigue confiar más en su trabajo debido a que ha sido reconocido por una determinada asociación, en este caso la Asociación Aragonesa de Críticos de Arte. Además, el ser galardonado, implica un conjunto de reseñas en diferentes medios de comunicación que te ayudan a resolver mediante ese tipo de publicidad el problema de llegar a un público más general.

 

¿Crees que Aragón ofrece las suficientes infraestructuras para desarrollarse como fotógrafo y artista?

Considero que Aragón ofrece infraestructuras artísticas, pero no las suficientes. Dándole la vuelta a la pregunta: ¿Qué Comunidad Autónoma ofrece las suficientes infraestructuras para cubrir a sus artistas?

 

Ahora mismo te encuentras realizando una estancia en París con la beca FormARTE, ¿cómo está siendo la experiencia?

El poder estar viviendo temporalmente en París ya supone toda una experiencia. Si a esto le sumamos la cantidad de oferta artística y vital que ofrece la ciudad considero que no hay mejor forma de poder abordar un proyecto. Actualmente llevo un mes residiendo en esta ciudad y puedo decir que ya he visto varias exposiciones, tanto en museos como en galerías, que se encuentran entre las mejores que he visto en toda mi vida. Al vivir aquí recibes una gran cantidad de estímulos y oportunidades que te permiten y facilitan seguir desarrollando tu carrera.

Sin duda, es una experiencia única y de gran valor para el desarrollo personal y profesional que, gracias a esta beca, tengo la oportunidad de disfrutar.

 

¿En qué estás trabajando en la actualidad? ¿Cuáles son tus próximos proyectos?

Actualmente estoy investigando un tipo de material que se utilizaba en la pintura artística en el Siglo XX y que actualmente, debido a su devaluación, se utiliza en otro sector totalmente diferente. En París estoy tomando fotografías relacionadas con este proyecto que me permitan tener una buena cantidad de imágenes para posteriormente poder editarlas y buscar la mejor forma de presentación.

Ana ASIÓN y Julio A. GRACIA
Personal Investigador Predoctoral Contratado (Gobierno de Aragón y Fondo Social Europeo) en el Departamento de Historia del Arte de la Universidad de Zaragoza. Miembros de AACA y AECA

Fecha de Entrega: 30/01/2018
Fecha de Admisión: 15/02/2018


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