Número 40 | Septiembre de 2017
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Obras de Javi Joven
IAAC Pablo Serrano, Zaragoza
 
 

Hay exposiciones que antes de visitarlas sientes una emoción  interior atenuada al ver su obra. No olvidemos que mi vínculo con Javier Joven nace cuando le escribí su primera crítica para El Aragonés.
    En el IAAC Pablo Serrano, el 14 de junio se inauguró la exposición Javier Joven. Contra Acción. Comisariado del artista y buen catálogo. Prólogo de Susana Blas, que vierte criterios muy interesantes. Ejemplos: "Javier Joven nos invita a un viaje interior y a un acto de detención. Un estado intermedio, casi atemporal, inspirado en el taoísmo, recorre su propuesta artística... En ese recorrido emocional, entiende la existencia ( y la creación) desde la militancia individual e incorpora su memoria (de ahí la inclusión de objetos simbólicos del ajuar familiar y el uso de parajes de su infancia y juventud en algunas obras)."
    La exposición se acompaña con una vitrina llena de libros leídos por el artista que dan títulos de algunas obras. La segunda vitrina tiene dibujos del artista.
    Susana Blas indica que la exposición tiene un itinerario dividido en fases tituladas Logos, Silencio, Quietud y Profecía. Sin embargo, con hipotético error nuestro, la exposición comienza con un mueble real que tiene, por supuesto, diversos cajones. Ámbito familiar y cajones vacíos que con el tiempo se transforman en una cueva color oro posada en el suelo repleta de vacío interior como aquellos cajones, que cobran vida con las fotografías, los cuadros y las proyecciones. La prologuista ubica el mueble en la serie Silencio y la cueva en la serie Profecía.
    Veamos el itinerario de la exposición, que comprende proyecciones, tintas sobre papel de algodón y óleo o acrílico sobre el lienzo siempre con ricas y cambiantes texturas. Estamos ante un solitario personaje vital, el propio artista, que respira paz, violencia y soledad, siempre dentro de impecables composiciones. Vayamos con su recorrido que se divide, siguiendo a la prologuista, en Logos, Silencio, Quietud y Profecía. Un pintor zaragozano nacido en 1976, que expone obras entre 2012, con 36 años, y 2017.
    En Logos tenemos al artista vestido con elegancia, traje, pajarita y sombrero, que lee un libro inmerso en un paisaje. También hay obras con un edificio destruido y un vertedero invadido por muebles, en ambos casos perfil crítica social. Como variante cambia de vestimenta en alguna obra y se pone un pasamontañas. Lee un libro junto a una flor como matiz poético para defender la naturaleza, también detectable en un lienzo o con una collera tal como se indica en el título Retrato del artista con collera como cerdo vaciado. De cita obligatoria Foucault para policías y el artista leyendo un libro, que se contrapone con varios policías observando al lector. Diáfano ejemplo de libertad y opresión.
    A Silencio corresponden varias obras en blanco y negro, de modo que el protagonista, con pasamontañas cual anonimato, vive inmerso en una hermosa naturaleza cuajada de soledad. Como variante tenemos obras en color en ambas con pasamontañas. En una está el citado mueble y en otra, tan atractiva y original, el artista está de pie dentro de una bañera, sin obviar las cortinas y el retrete. Un gran acierto el plano rectangular vertical a la base, en rojo y negro, con trazos expresionistas en el ámbito de una abstracción, como si fuera un cuadro dentro de otro.
    En Quietud tenemos al artista inmerso en la naturaleza que la siente tumbado para vivirla con intensidad. Como variante detectamos dos espléndidos lienzos que se titulan Wu weil interior enmarañado y Caos, germen.  El movimiento generalizado y la agitación de los planos en el primer cuadro manifiestan las dispares sensaciones de espacios convulsos sin posibilidad de cambio.
    Queda, para concluir, Profecía, que augura un mundo negativo con la especie humana camino de su destrucción. Basta ver Profecía. Reanimación cardiopulmonar, con una solitaria figura humana inmersa en pleno campo, Templo, con un árbol arrancado y un templo destruido, el excepcional cuadro El profeta y la nada, con el artista contemplando un radical vacío mediante nubosidades y, por fin, Artefacto ígneo para abrazar el vacío, que consiste en la citada cueva dorada cuyo interior irradia ese vacío lanzado al espacio. Exposición completa, diferente a la norma, que avala la categoría de un artista detectable desde hace años. Como un fértil rodaje sin pausa.

Manuel PÉREZ-LIZANO FORNS
Miembro de AACA y AECA, de la Junta Directiva de AACA

Fecha de Entrega: 30/09/2017
Fecha de Admisión: 30/09/2017


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