Número 4 | Septiembre de 2008
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Arte en ExpoZaragoza 2008
 
 
Palabras clave castellano: Expo Zaragoza 2008, arte

Si Berlín tiene su isla de los museos, ¿por qué no lo iba a tener la Expo?. Su intento ha salido rana, y nunca mejor dicho, porque Ranillas, como espacio para el arte resulta un poco decepcionante, si afrontamos la visita con el espíritu de un profesional del arte. El turista de a pie tan apenas ha podido encontrar un puñado de grandes obras de reconocidos autores, pues los países han preferido ofrecer sus mensajes a través de sus audiovisuales y paneles informativos, prescindiendo de las creaciones artísticas. Si, ya sabemos que esta ha sido la Expo del agua, pero no por eso todos los mensajes en torno al desarrollo sostenible han de ser tan unívocos, tan evidentes y tan narrativos.

 

    Honrosas excepciones ha habido por fortuna. Si hacemos un recorrido por los pabellones, comenzando por los de la tierra, tendremos que comenzar ineludiblemente por el Pabellón de Aragón, cuya “cesta” diseñada por Olano se convirtió en un oasis cultural, dado que en su cuarta planta se exhibieron entre otras piezas, el bronce de Botorrita, la Virgen de Iguacel, la cabeza de Octavio Augusto de Tarazona, un óleo de Antonio Saura cuyo guiño al genio de Fuendetodos, es del todo visible, también se han podido ver obras de vanguardia, que ha sido una  de las grandes asignaturas pendientes,  en este caso en el primer piso junto al audiovisual de Carlos Saura, sin duda la gran representación de Aragón en la Expo. El pabellón  del Ayuntamiento de Zaragoza ha apostado fuerte por el arte contemporáneo, a juzgar por el gran número de artistas zaragozanos que han pasado por su estand. Desde  José Beulas, pasando por José Orús, Natalio Bayo, José Luís Cano, Jorge Gay, Sergio Abrain, Edrix Cruzado, y así un total de setenta artistas entre pintores, escultures y fotógrafos. Un pabellón bien interesante fue el de la CAI, con un curioso titulo, “el jardín de los tapices”, en el que ha aunado tres motivos en uno, jardín, agua y tapices. Jardín y agua, porque el visitante recorría un pasillo de 130 metros, rodeado de canales de agua en movimiento, así como por jardines verticales y horizontales que forman tapices y dibujos con distintos tipos de plantas y flores, hasta llegar al “premio”. Un tapiz titulado “Bautismo en el Jordán”, procedente del Museo de los Tapices de la Seo. Un excelente tapiz  mandado realizar en el siglo XVI por el Arzobispo D. Alonso de Aragón, en el que San Juan Bautista está derramando las aguas bautismales sobre varios personajes, entre los cuales se hallan los profetas Isaías y Jonás. Un cuadro paisajista que destaca por la ornamentación vegetal, representada con gran calidad, realismo y belleza. Las diferentes escenas quedan ensalzadas por el medio natural propio de la región donde fue tejido.

Victor Mira. Pabellón de las Artes

 

Entre los pabellones nacionales, debemos destacar el Pabellón de las Artes plásticas, una superficie de 1000 m, por la que han pasado unas diez exposiciones, aunque sin duda alguna la más interesante tanto por el artista que nos ocupa como por las obras seleccionadas, fue la monográfica dedicada a Víctor Mira,  un gran esfuerzo venido principalmente de la viuda y de los particulares que con cuarenta y siete obras seleccionadas recordaron al gran artista zaragozano. Por su parte, el Pabellón de Castilla-León, al margen de traer para el público zaragozano la exposición del Greco que se puede disfrutar en el Paraninfo, en su propio pabellón trajeron, a la vez que interesantes piezas de plata de gran interés, una estupenda tabla del “Rey David”, de Pedro de Berruguete  En lo que refiere a pabellones internacionales, la cosa aumenta en prestigio e importancia. El pabellón de la Santa Sede ha echado los restos y ha acercado a Zaragoza una docena de piezas de sus Museos Vaticanos relacionadas con el cristianismo y el agua, y todas de un valor incalculable. Dos sarcófagos de mármol del siglo IV, con escenas del paso del mar rojo y del profeta Jonás, un lienzo de Giorgio Chirico, y medio escondido, el último cuadro pintado por el Greco, titulado “El bautismo de Cristo”, fechado entre 1612 y 1622, también en este pabellón encontraremos otras obras traídas de iglesias aragonesas así como de particulares como “la venida de la Virgen del Pilar a Zaragoza” de Goya.  El pabellón de Egipto no se ha estirado demasiado en su exposición, se preveía más arte al juzgar por las enormes colas que todos los días se formaban. Tan sólo dos piezas originales procedentes del Museo de El Cairo se pudieron ver en esta muestra, se trataba de las cabezas de Amonófis III. Italia también paseo su vetusto pasado, esta vez más amplio que el anterior pabellón citado. Maquetas de escafandras de Leonardo, o la Venus Esquilina, escultura encontrada en Roma en 1874, donde estaba la suntuosa villa que fue morada del Emperador Calígula, que bien pudo haber sido encargada por él. Por último, el Pabellón de América Latina nos ofreció una importante selección de esculturas de arte precolombino procedentes  del Museo de América de Madrid.

    Todo, en un improvisado museo en ranillas que, durante noventa y tres días, no cerraba los lunes.      

 

 

Pedro de Berruguete. David. Pabellón de Castilla- La Mancha 

 

José Antonio Val Lisa Miembro del consejo de redacción de AACADigital


Fecha de Entrega: 26/09/2008
Fecha de Admisión: 26/09/2008


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