Número 29 | Diciembre de 2014
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Conversando con el pintor Agustín Alegre
 
 

Resumen:

 

La ciudad de Teruel, durante el mes de noviembre, rindió un merecido homenaje al artista Agustín Alegre Monferrer (Santa Eulalia del Campo, 1936), con dos exposiciones: una en la que la obra gráfica (dibujos y grabados) era el hilo conductor, en la sala de exposiciones del Edificio Bellas Artes de la Universidad de Zaragoza; y otra de pinturas en el Antiguo Edificio del Banco de España. Agustín Alegre es un pintor naturalista que ejerce una perfecta técnica del dibujo e introduce el color recordándonos el naturalismo tenebrista del barroco español. Esta entrevista recoge el testimonio directo del artista.   


Abstract:

The city of Teruel during the month of November, paid a tribute to the artist Agustín Alegre Monferrer (Santa Eulalia del Campo, 1936), with two exhibitions: one in which the graphic work (drawings and engravings) was the common link, in the expositions hall of the Fine Arts building of the University of Zaragoza; the another showed paintings in the former Bank of Spain Building. Agustín Alegre is a naturalist painter who practices a perfect drawing technique and introduces colour, reminding Spanish gloomy Baroque naturalism. This interview gathers the direct testimony of the artist.

Palabras clave castellano: Agustín Alegre, pintura, dibujo, creación
Palabras clave inglés: Agustín Alegre, painting, drawing, creation

 

 

Hemos conversado con motivo sus dos últimas exposiciones en la ciudad de Teruel: “La obra gráfica de Agustín Alegre. El dibujo como principio”, Edificio de Bellas Artes de la Universidad de Zaragoza, del 16 de octubre al 5 de noviembre 2014.Y, “Oleos”, Edificio del Antiguo Banco de España en Teruel, del 23 de octubre al 12 de noviembre de 2014. Quedamos en su estudio; en él, todo nos habla de las inquietudes, obsesiones e imágenes que Agustín Alegre persigue incansablemente.

 

José Prieto / Vega Ruiz.- ¿Como fueron sus inicios en la pintura?

Agustín Alegre.-Mis primeros recuerdos son del verano de 1948, tenía 12 años y muy mala salud, esto hizo que el médico recomendara a mis padres que no me llevaran al colegio, durante un año. Mi padre, para que no estuviera todo el día en casa, decidió que le acompañara a su taller, en el barrio del Arrabal. Un buen día, vi pasar por allí aún hombre alto, con muy buena planta, muy bien vestido, y con un caballete en la mano, que iba a pintar a la zona de los monotes. Le pedí a mí padre permiso para ir tras él, y, me lo dio; le seguí a  medía distancia, le observé, y me gusto mucho lo que pintaba. Así, que  decidí seguirlo al día siguiente, y, nos hicimos amigos. Se llamaba Robert, y trabajaba en la universidad de la Sorbona de París. Le acompañé durante todo el verano, volvió a Teruel otros dos veranos más, y no he vuelto a saber nada más de él. Cuando mi salud mejoró empecé a ir por las tardes a la Escuela de Artes y Oficios de Teruel donde entablé amistad con Francisco Pérez Monleón, que posteriormente se quedaría como profesor en la Escuela. En 1954 terminé mis estudios, tuve como profesor, entre otros, al pintor Salvador Gisbert, siendo Ángel Novella director de la Escuela  

 

J.P. / V.R.- ¿Tiene algún método de trabajo? ¿Cuál es su rutina un día cualquiera?

A.A.- No soy muy metódico, todo depende del día y del momento. Habitualmente me levanto pronto y entro a trabajar en el estudio o me voy a tomar algún apunte del natural. Como decía  Picasso, “La inspiración existe, pero tiene que encontrarte trabajando”.

 

J.P. / V.R.- ¿Cómo empieza usted un cuadro?

A.A. - Para mí, el dibujo es esencial; siempre empiezo por el dibujo. Sobre el lienzo dibujo, generalmente, con un pincel, utilizando tonos sepias y, últimamente, rojo inglés claro. Comienzo  haciendo líneas y encajando las formas, y, poco a poco las manchas van cubriendo la superficie del lienzo.

 

J.P. / V.R.- ¿Cómo son las diferentes etapas de la  creación  de sus cuadros?

A.A.- Más que etapas, es una lucha constante, un sufrimiento continuo, una lucha incesante. Hasta que un buen día… tras luchar con esa puesta de sol, ese tono que se te escapa, decides que esta batalla ha terminado y se acabó. Entonces doy por terminado el cuadro. Estoy de acuerdo con  Zuloaga, el artista que quería pintar a puñetazos. 

 

J.P. / V.R.- ¿Podría usted describir su obra?

A.A. - Soy  pintor realista, no hiperrealista, mejor dicho naturalista. Me interesan muchos  movimientos artísticos, como el impresionismo o el cubismo,…. Pero, no pertenezco a ninguno. Para mí, el cuadro tiene que ser pintura.

 

J.P. / V.R.- ¿Que pintores le han interesado?

A.A.- Me interesan muchos pintores. Con dieciséis años, fui al Museo del Prado y no supe apreciar a Velázquez, a quien posteriormente he admirado. Goya me dio el primer “latigazo” y el Greco me produjo una honda impresión. También me interesan Solana, Zuloaga y admiro a Rembrandt. He aprendido de todos. Y pienso muchas veces que solo somos una sombra de los pintores que han existido antes que nosotros.  

 

J.P. / V.R.- ¿Creé que el arte tiene que ver con revivir las sensaciones infantiles? Si es así, ¿qué queda en su obra de aquel muchacho nacido en Santa Eulalia?

A.A.- Os diré, francamente, que sí, ya de crío  recuerdo que me gustaba dibujar, en las aceras, lo que veía: personas, animales (burros, mulos, perros, etc.) y carros. Y eso me ha influido mucho. Porque yo nací en un pueblo eminentemente agrícola. Aunque os parezca mentira, hecho mucho de menos a los burros, yo lo llevo muy metido dentro, porque yo me críe con ellos. Ya que mi padre era “sastre de burros”. Y me diréis, ¿qué es eso? Mi padre era guarnicionero. Y, constantemente, estaba tomando medidas a las caballerías para hacer sus aparejos. Cuando todavía vivíamos en Santa Eulalia, llamaban a mi padre y le decían: “Oye Valeriano, en tal o cual barranco hay un burro muerto”, y en algunas ocasiones yo le acompañaba.  Mi padre desollaba al animal y aprovechaba su piel.

Os voy a contar una historia curiosa, de cuando vivíamos en el Arrabal de la ciudad, y aún estaba estudiando en Teruel. Un día, estaba paseando por la zona de los Monotes y vi a los dueños de un mulo que estaban despellejándolo. Me interesó mucho. Y les pregunté ¿Estaréis  mucho rato aquí? Me dijeron que sí. Me fui, rápidamente, a mi casa, a por “los trastos” de pintar. Pero, cuando regresé, ya habían acabado. Y me encontré al mulo desollado, y lo pinté en una tablita que llevaba. Después me enteré que mi padre les había comprado la piel, para utilizarla en su trabajo, él ya no se dedicaba a  desollar los animales. Yo, en esta época, aún no conocía a Rembrandt, ni su obra “El buey desollado” (1655), sería años después en un viaje a París cuando visitando el Museo Louvre, descubrí esta obra y me causó una honda impresión.

 

J.P. / V.R.-Usted a lo largo de su carrera profesional ha viajado mucho, y ha vivido en distintos lugares: Teruel, Madrid, Italia, el Sahara... ¿Qué nos puede decir de estos viajes y de las experiencias vividas en ellos?

A.A.- En 1965 visite París, y, en 1967, realicé mi primer viaje a Italia con mi hermano Fermín, visité Venecia (ciudad a la que volví muchas veces) y, durante una temporada me establecí en Brescia con el pintor valenciano José Espert (gran retratista). En 1969 viaje, también con mi hermano, a Holanda, Países Bajos y París. Pero, uno de los viajes de los que guardo mejor recuerdo es el que realice a El Aaiún (Sahara) en 1972, fui pensionado por la Dirección General de Promoción del Sahara, después de ganar el Segundo Premio de pintura en la XXII Exposición de pintores de África, con un autorretrato vestido con un Darrá (el traje típico del Sahara). El Darrá me lo había dejado el pintor Julio Visconti que ya había estado allí y me dijo que me gustaría mucho. Al principio me costo adaptarme y lo pase mal, pero con el paso del tiempo me acostumbre y era uno mas de ellos. !Fueron unos meses estupendos! Sus paisajes me motivan mucho. También he vivido en Madrid durante la década de los años setenta, pero en los ochenta me trasladé definitivamente a Teruel. He viajado por muchos países y me han impresionado principalmente los desiertos.

 

J.P. / V.R.- Una forma de expresión, una pasión… ¿qué hay de especifico en el dibujo que le atrae tanto?

A.A. - Para mí, el dibujo es una pasión, es algo más intimo y personal que la pinturay lo considero esencial, el elemento preparatorio para los cuadros. En ocasiones, realizar algunos dibujos “duele más” que un cuadro.

 

J.P. / V.R.- En 1965 ejerce como docente en la Escuela de Artes y Oficios de Teruel dejándolo un año más tarde, y, en 2009 la Universidad de Zaragoza le nombró miembro de la Comisión de Evaluación de la Calidad de la titulación de Bellas Artes, como Experto Externo, cargo que ocupó hasta 2013. ¿Qué nos puede decir de su labor como docente, primero, y como asesor de la universidad, más recientemente? 

A.A.- Mi experiencia como profesor de la Escuela de Arte de Teruel fue muy positiva. Nada mas casarme con Amparo me llamó el entonces director, el pintor, Ángel Novella, que era amigo mío y, durante un curso, fui profesor de la asignatura de Dibujo Artístico. Lo pasé bien y la experiencia fue muy positiva, pero el estar encerrado no me terminó de convencer, al año lo deje, ya que no tenía madera de profesor. Admiro mucho a los profesores y ellos me han enseñado mucho, es difícil enseñar, es más fácil aprender. En mí opinión, el profesor, a diferencia del artista, tiene que ser una persona muy generosa, dispuesto a darlo todo por sus estudiantes, es una labor muy exigente que me restaba muchas fuerzas de aquello que realmente me interesaba en ese momento, que era pintar y por eso lo deje.

Cuando pusieron los estudios de Bellas Artes de la Universidad de Zaragoza en el Campus de Teruel, se me invitó a asesorar como profesional del arte a esta institución docente. Y durante cuatro años he desempeñado esta labor, entre 2009 y 2013.

 

J.P. / V.R. - ¿Qué nos puede contar de la exposición: “La obra gráfica de Agustín Alegre. El dibujo como principio”, en la sala de exposiciones del Edificio de Bellas Artes de la Universidad de Zaragoza, Campus de Teruel?

A.A. - Esta exposición fue algo imprevisto, ya que yo apenas he enseñado los dibujos, los tengo metidos en carpetas, y apenas se han mostrado. He hecho alguna exposición pero han sido pocas. En su realización ha tenido mucho que ver la profesora Marta Marco, con cuya familia siempre he tenido mucha relación. Ella se interesó por catalogar y mostrar estos dibujos, y la universidad me ofreció la oportunidad de hacer esta exposición en el edificio de Bellas Artes. Por todo ello, estoy muy agradecido.

 

J.P. / V.R. - ¿Qué nos puede contar de la exposición de pintura en el edificio del antiguo banco de España de Teruel?

A.A. - Esta exposición fue un empeño personal de Manuel Blasco, ya que en su anterior etapa como alcalde, el Ayuntamiento de Teruel me concedió la Medalla de Oro de la ciudad. Quería que realizase una exposición de envergadura en la ciudad. Es una exposición retrospectiva que hace un recorrido por mi obra. En ella, he mostrado pinturas realizadas desde 1955 hasta 2014. El repertorio temático es muy plural y, en ellas, hay matices y ecos de los pintores que me han interesado. Algunas representan los paisajes  que me motivan, ya sean los monotes de Teruel o las arenas del desierto.  En otras aparecen bodegones, retratos…etc. Y también por supuesto la ciudad de Teruel. De esta exposición se ha editado un catálogo fruto de la colaboración del Ayuntamiento, la Diputación Provincial e IberCaja.

 

José PRIETO y Vega RUIZ, artistas residentes en Teruel, miembros del grupo de investigación Arte y Memoria


Fecha de Entrega: 24/12/2014
Fecha de Admisión: 26/12/2014


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